
¿Y cómo es todo aquello? Esta es la pregunta que escucho cuando le digo a la gente que he estado estos tres meses de verano en Camerún... "Es otro mundo", eso es lo primero que contesto.
Os cuento... He estado en la parte inglesa de Camerún. Para que nos enteremos un poquito más os diré que este país se divide en dos partes, una de ellas es la que estaba dominada por los franceses y que es la parte más grande. De las diez provincias que tiene, ocho son francófonas. Las dos restantes estaban dominadas por los ingleses... bueno, pues es en la parte anglófona donde he pasado estos meses. Por supuesto también he conocido la parte francesa pues el avión aterriza en Duala que es una de las ciudades más grandes, económicamente hablando.
Cuando el avión empezó a aterrizar pudimos ver los campos de los alrededores del aeropuerto. Me acuerdo que pensé... "Cuando la gente vean las fotos no se van a creer que he estado en África." Todo era tremendamente verde. Había un grupo de chavales jugando al fútbol. Allí se pasan mucho tiempo jugando, les encanta, tanto a mayores como a pequeños. Era como ver esos reportajes de La 2 que van paseando en el coche con una cámara. Pero esto lo estaba viendo de verdad y todavía no me lo creía.
Esta ciudad fue toda una aventura. Llegamos el día 7 de Junio por la tarde y donde nos quedamos a dormir había personas de muchos lugares del mundo. Ya no sabías si decir buenas noches en inglés, francés o castellano. Eso era una maravilla... lo que no era tan maravilloso era el tremendo calor que hacía. Un calor de los pegajosos y ¡claro! también estaba el miedo a que te picase algún mosquito y que nos pasase la malaria. Al día siguiente nos levantamos muy tempranito para iniciar el viaje a Futrú (el lugar donde íbamos a estar este tiempo). Con toda la inocencia de este mundo fuimos a la gasolinera a llenar el depósito del coche. 10000 francos cefa (lo que aquí sería 2500 ptas.) que allí es una buena cantidad de dinero. Todas contentas con nuestro motor lleno para reanudar el viaje pero... ¿lleno de gasolina? Eso sería lo normal ¿verdad? Pues no, nos habían llenado el motor de agua. Todo agua. Jamás pensé que ese líquido fuese tan caro (y eso que he vivido hasta ahora en zona de sequía). Si hubiésemos podido conducir durante seis horas con el depósito lleno de agua hubiésemos revolucionado la industria del motor pero... lógicamente no fue así. El coche se nos paró a escasos 800 metros de la gasolinera. Tuvieron que desarmar todo el motor y limpiarlo pieza por pieza para que pudiésemos marchar de esa ciudad. Por supuesto en la gasolinera nadie nos conocía, y eso es un poco difícil porque no son muchos los blancos que paseábamos por allí.
Ese fue mi primer contacto con la realidad de un país que te engañan en todo lo que pueden, pero no por malicia sino porque es una de las formas de conseguir un poco de dinero para salir adelante... y más si eres blanco.
Allí hay una pequeña distinción con las personas blancas, lo que ellos llaman "Whiteman". Esta
es una de las palabras que mejor he aprendido en ingles ya que ibas paseando por cualquier lugar y era lo primero que te decían. Bueno, pues a lo que iba... la distinción de los Whiteman. Están los que les explotan y se llevan todas las riquezas de su país, a parte del sudor de sus habitantes, a esos cuanto más se le saque mejor. Y luego están aquellos que van allí para echarles una mano en lo que se pueda y a estos les tienen un poquito de respeto (cuando te para la policía es muy bueno eso de ser voluntario). Si eres voluntario te roban, pero un poquito menos. Claro que siempre pagas más de lo que pagan ellos.
Cuando te digan que Camerún es el primer país en corrupción, créetelo, y si oyes decir que es el tercero es porque han pagado para que se diga.
En el camino hasta Bamenda, que es una de las ciudades más grandes de la parte inglesa, a unos pocos kilómetros de Futrú, no quitaba ojo a todo lo que veía. Cada vez que el coche disminuía un poco la velocidad los vendedores ambulantes se acercaban. Te sentías hasta un poco agobiado cuando todos pretendían meter sus bolsas por las ventanas. Uno de los grandes problemas de ese país es que todo el mundo quiere vender lo poco que tienen. Lo difícil es encontrar alguien que lo compre.
Todo el mundo me pregunta si he visto monos. Pues sí, vi uno, en el camino, aunque no era la mejor situación para ese mono ya que estaba un poco muerto. Creo que recordaré esa imagen toda la vida. Lo tenía un niño que no pasaba de los siete años. Con los brazos extendidos por encima de la cabeza lo sujetaba por el rabo y este con las manos llegaba a tocar el suelo. Lo vendía a cualquiera que se lo quisiese comer. La verdad es que no sé cuanto costaría pues no paramos para averiguarlo. Una pena porque me quedé con ganas de probarlo.
Por el día todo el mundo está por la carretera y los caminos. Digo carretera porque sólo había una que unía todas las grandes ciudades. Todo lo demás son caminos de una tierra roja que en la época seca crea una nube de polvo continua durante esta época. Y en la época de lluvias deja los caminos que ni la montaña rusa en el coche. Allí no saben que es eso de las cuatro estaciones que tenemos aquí.
Las personas se sientan en el borde de la carretera y los caminos para poner su pequeño puesto aunque no se venda casi nada durante el día. Pero es normal que esté más tiempo dentro de casa que fuera. Os explico...
Las casas están construidas de adobe. Ellos mismos hacen los ladrillos. En el lugar donde se va a levantar la casa hacen un agujero en el suelo y sacan la tierra, la moldean y la dejan secar. Cuando está seco construyen la casa y estas tienen el mismo color rojizo que el suelo. Tienen una o dos habitaciones en las que tienen que vivir todos los componentes de la familia, que suelen ser muchos (bueno, muchos para nosotros). La habitación principal es donde transcurre toda la vida de la casa. Cuando se entra por la puerta lo primero que te encuentras es un grupo de piedras en circulo en el suelo, que es donde hacen el fuego para cocinar. Algunas de las casas tienen los tejados de una especie de hierba como paja seca y el humo sale por todo el tejado, pero la mayoría de las casas que estaban en la zona tenían el tejado de chapas de zinc y claro, el humo solo podía salir por un sitio, por la puerta ya que las casas tienen una sola ventana pequeñita o ninguna. Os podéis imaginar que para entrar en las casas hay que agacharse y cuando estas dentro te tienes que sentar porque sino te ahogas con el humo que flota en el ambiente. En esa habitación está todo, las camas, la comida, los animales (si es que tienen) y allí duermen las Mamis y los Papás con los hijos, los nietos y los bisnietos.
Una de las cosas que me sorprendió es cuando dije la primera vez que era una suerte para la mujer el que se pague por ella. Pero es la única suerte que tiene. Para un padre es una bendición tener hijas, una bendición y una riqueza ya que es el novio el que tiene que pagar la dote por la esposa. Por supuesto la dote se la lleva el padre pero no la madre.
Ya digo que esa es la única suerte que tienen porque luego no tienen derechos, ni voto, ni nada que se le parezca. Aunque hay que reconocer que si no fuera por ellas ese país estaría más hundido en la miseria de lo que ya está. En Camerún se trabaja por este orden, los que más la mujer y los niños y después con un poco de suerte el marido. Ahora, a la hora de comer el primero que se sienta es el padre, luego come la madre y después, si sobra comida lo hacen los niños.
Y ya que hemos empezado con el tema de la mujer sigamos con él (comprender que es el que más cerca me queda). Las mujeres suelen tener hijos muy prontito. No importa que no estén casadas, lo importante es que puedan tener niños. Algunas mujeres son repudiadas por sus compañeros cuando descubren que no pueden quedarse embarazadas.
La promiscuidad es el deporte nacional, al igual que la prostitución. Recuerdo que estuve con un grupo de chavalas y se estaba hablando de aquello que se hace porque todo el mundo lo hace. Aquí tal vez se diría que bebes porque todo el mundo bebe y que fumas porque todo el mundo fuma... allí te prostituyes porque todo el mundo se prostituye. Si quieres comprarte un vestido nuevo, sales una noche y a la mañana siguiente ya pueden pasear por el pueblo luciendo un traje nuevo (de segunda mano, por supuesto).
A partir de aquí ya podéis comprender porque Camerún tiene un 80% de mortalidad por culpa del SIDA. Me daba pánico cada vez que entraba en la clase con los niños y pensaba que más de la mitad de esa clase se moriría por culpa de esta enfermedad. Siempre se dice que la población en los países del tercer mundo es joven ya que son muchos los niños que nacen, pero últimamente esta cambiando la cosa ya que son muchos los jóvenes que mueren a causa de esta enfermedad de transmisión sexual.
Creo que me acordaré toda la vida el día que visitamos a un chaval que no tendría más edad que yo, unos 24, y se estaba muriendo de SIDA. Recuerdo que entramos en una habitación que no tenía casi iluminación ya que la ventanita era muy pequeña. Él estaba acostado en la cama mirando para la ventana. Me dejaron un huequito justo enfrente de su cara. Os lo aseguro, preferiría no haber entrado. Pero allí estaba acompañando a la familia. Tenía los ojos abiertos y estaban como mirando al infinito. Al ponerme justo enfrente parecía como si me estuvieran atravesando. Me daba hasta miedo estar allí y respiraba con mucha dificultad. Yo no le daba ni un día, duró dos.
Es en cosas como ésta cuando te das cuenta de lo frágil que es la vida y de lo horrible que puede llegar a ser una muerte. A partir de ahí te empeñas en concienciar a la gente de lo importante que es protegerse de enfermedades como esa, aunque te das cuente que te chocas con un muro de tradiciones y culturas. Te llegas incluso a desesperar cuando descubres que las personas conocen la enfermedad pero o no se lo toman en serio o no se lo plantean o simplemente nadie muere de SIDA, mueren y ya está.
Una de las cosas más característica de esta tierra es la tranquilidad con la que los habitantes se toman la vida. A veces es una buena filosofía. No hay prisas, esa palabra no entra en su vocabulario. Allí nadie se morirá de un infarto de corazón por culpa del estrés. Su pensamiento es el siguiente: "lo que no haga hoy, lo podré hacer mañana, porque no se va a acabar el mundo... y si se acaba ¿para qué lo voy a hacer?"
Los autobuses no salen hasta que no se llenan, y os puedo asegurar que cuando dicen llenarse es llenarse. Aquí decimos que donde comen cuatro comen cinco... allí donde caben cincuenta entran cien. Puedes estar esperando hasta seis horas a que el autobús arranque. Y lo más curioso es que nadie protesta, es algo normal en la vida el esperar. Siempre he pensado que ni tan bueno es una cosa ni la otra. La sociedad del norte debería hacer un cambio con los países del sur. Nosotros les damos un poco de la prisa y de las ansias de superación y ellos podrían darnos un poco de su tranquilidad y de su solidaridad.
Lo de la solidaridad lo digo porque ahí donde los tienes, sin nada, comparten lo que tienen con los demás. Si hay unos hermanos que se han quedado sin padres se los reparten entre los familiares o incluso los vecinos. Si hoy no tienes que comer, no te preocupes porque comes con tu vecina, que aunque tenga poco, algo habrá para todos.
Sí, creo que no vendría mal que aprendiésemos todos de todos. Alguien dijo por ahí que "la mente es como los paracaídas, solo funcionan cuando se abre."