Cuadernos del Valle del Asón
Nº 7 Julio 2002 - Página 33-35
Miércoles 29 de octubre de 2003, por Agrupación Espeleológica Ramaliega (AER)
En este primer semestre de 2002, la Asociación Espeleológica Ramaliega ha participado en un rescate de envergadura, además de haber sido puesta en prealerta en una ocasión, y de acudir a una falsa alarma que finalmente no requirió intervención alguna. Además, se han realizado una serie de prácticas. Todo ello os lo resumimos a continuación.
Un espeleólogo cae 20 metros tras romperse un pasamanos. El 112 nos pone en prealerta, pero la situación la resuelven los bomberos de Burgos. Ni nos movemos de Ramales, cosa que agradecemos porque estamos de Carnavales, y en un estado... (corramos un tupido velo).
El día 24 de febrero, ante el retraso de varios espeleólogos madrileños, sus compañeros de club deciden dar el aviso. Cuando los miembros del Espeleosocorro se dirigían hacia allí, salen de la cavidad, quedando todo en una falsa alarma por retraso
Este sí fue ya un rescate duro. Un grupo de compañeros del CEX (Jijona) realizan la travesía Caballos-Canal. Tras pasar El Libro, y coger ya el meandro de la Canal, en la primera cuerda fija el espeleólogo Carles Carbonell cae, debido a la incorrecta instalación de la sima. El golpe es fuerte, y parece cosa seria. Un compañero abandona la cavidad y da el aviso al 112. Se inicia el operativo. Pronto acudimos a Rasines, y el Puesto de Mando se instala en el Cetro de Salud, al estar el ayuntamiento en obras. Un primer equipo entra con la misión de instalar el cable telefónico por Canal, y evaluar la situación. Ante la imposibilidad de instalar el cable, se opta por un sistema de estafetas. Salen con un compañero del herido, que previamente había entrado con un saco de dormir, comida y carburo. Entra el 2º equipo, en el que va la médico Fátima Martín. Tras él, entra el 3º equipo. Se estabiliza al herido y se le introduce en la camilla (que ha habido que desmontar para que pase por las estrecheces de La Canal). Comienza a moverse la camilla, trabajo penosísimo en cualquier cavidad, y más en ésta: son casi seis kilómetros de galerías hasta la boca de Valle, con casi dos kilómetros de laminadores. Siguen entrando grupos, el 4º y el 5º (éste último con otro médico, Isidro), ya que la necesidad de gente es abrumadora: tirar de camilla, instalar, transporte de material...
El 6º grupo entra por la boca de Valle, para ir instalando la línea telefónica. A las 12:00, la camilla se encuentra en la temida zona de los Laminadores. Las noticias que se van conociendo no son malas: el herido está medicado, con dolores, pero consciente. Siguen entrando grupos hasta un total de 11 para las 18:00. A esa hora la camilla se encuentra ya en la Galería Cómoda, tras haber franqueado la zona de Laminadores.
A las 20:00 la camilla se encuentra ya en el 3º caos de bloques. Entran otros dos grupos para relevar a la gente que lleva más tiempo, y comenzar a recoger material y el cable telefónico. A las 21:40, llega a haber 37 espeleólogos en cavidad, entre equipo médico, socorristas, jefes de equipo, grupos de desinstalación... Para las 23:30 se comunica que la camilla se encuentra a hora y media de la calle. La rápida progresión de este último tramo hace que para las 0:30 la camilla se encuentra ya en el exterior. A las 0:45 salen los últimos espeleólogos con las últimas sacas de material. De mientras el herido es estabilizado y hospitalizado en el hospital de Laredo. El pronóstico final es una cadera y una mano rota, pero al día siguiente Carles pudo ser trasladado a Jijona para continuar su recuperación.
Como resumen, un susto gordo, ya que en principio temimos algo más grave. En cuanto a las causas del accidente, sin lugar a dudas no es achacable a inexperiencia, ni mucho menos (Carles lleva más de 20 años haciendo cuevas) sino a la deficiente instalación de Canal, con cuerdas mal puestas y/o en pésimo estado, al igual que en otras muchas travesías de Cantabria.
Es de destacar la participación en este rescate de gente de numerosos colectivos: además del AER estuvo gente de Bomberos de Burgos, del GREIM de diversos puntos del Norte de España (Potes, Mieres, Jaca, Ezcaray), miembros del Katiuska de Madrid, del Burnia de Vizcaya, del GELL (Castro Urdiales) y Trasmiera (Santoña), del Cuatro Picos (Cartagena)...y otros cuya "filiación" no recordamos. A todos ellos, hay que agradecer que prescindieran del puente para echar una mano a un compañero en apuros.
El día 20 de abril se realizó en Cuevamur una práctica de socorro a la que asistieron unos 50 miembros del ESOCAN y dos miembros del GREIM de Cangas de Onís. Dicha práctica se dividió en dos partes: una en exteriores, destinada a refrescar la memoria y enseñar las bases de las técnicas del espeleosocorro a los nuevos miembros, y otra en interior, destinada a los miembros más experimentados del Socorro Cántabro. Se sacó una camilla desde la Sala del Campamento, sorteando diversos obstáculos existentes (pozos, laminador, pasamanos...). Por otra parte, se dio una charla a todos los miembros sobre diversos aspectos de las comunicaciones interiores en un socorro, mostrando el uso de la línea telefónica desarrollada por el AER. Finalmente, aunque no menos importante (y desde luego, mucho más agradable), la práctica acabó con una cena en Ogarrio.
El día 25 de mayo se realizó la travesía Garma Ciega-Cellagua con la participación de 3 miembros del GREIM, además de 16 miembros del Espeleosocorro Cántabro. Un grupo de seis espeleólogos entró por el Sumidero de Cellagua (de una profundidad de 270 metros) instalando la sima, mientras que el resto entraba por Garma Ciega (-430 metros), previamente instalada. La travesía se realizó sin mayores incidencias, encontrándose ambos grupos en el Cañón de Cellagua, comiendo los infectos bocadillos de rigor. Para las 0:20 ambos grupos se encontraban fuera, habiendo desinstalado el material existente en las simas. Se aprovecho para sacar un montón de basura abandonada en la cavidad por las diversas expediciones que desde los años 70 han frecuentado la cavidad. Casi 80 kilogramos de carburo, pilas, restos de cuerda, plásticos, latas y desperdicios varios fueron extraídos. Posteriormente, y como no pudo ser menos, la cosa acabó con una buena cena en un bar de La Gándara, que hay que sacar algo en claro de estas actividades.