EXPLORACIONES EN EL MORTILLANO 2003-2007
AER - Agrupación Espeleológica Ramaliega
Segunda parte.
2.2- ZONA DEL MORTERO DE CELLAGUA:
Como se puede observar en los artículos de los BCE nº 14 y BCE nº 15, en el pasado habíamos realizado un duro trabajo de exploración en las dos simas de los Morteros de Cellagua, consiguiendo la unión de ambas simas y localizando nuevas vías en la cavidad. Nuestro objetivo era la unión de estas simas con el sistema, y más concretamente con las galerías del Batallón de Castigo, exploradas por nosotros en la base de Cellagua.
Las exploraciones en esta cavidad se remontan a 1963, cuando espeleólogos franceses y españoles exploraron la boca del Morterón II, llegando hasta la cota -90. En 1978 el STD de Carlos Puch reexplora la cavidad, y baja por la boca del Morterón I hasta la cota -157, observando que en principio no se trata de la misma cavidad. Posteriormente, en 1980, el SEG y el GES CE Cartagena reexploran y topografían ambas cavidades, sin avanzar en ninguna de ellas.
En 1995 decidimos dar un tiento al Morterón I. Son los años de nuestras primeras incursiones de exploración en Garma Ciega, y tenemos la esperanza de unir con Cellagua aguas arriba de la base de los pozos. Sin embargo, y a pesar de encontrar un nuevo pozo tras hacer una escalada y llegar a la cota -195, la unión no se realiza.
Durante un tiempo nos dedicamos a la exploración del Chapeau (Sima del Sombrero), y de la zona aguas arriba de Cellagua, donde encontramos las galerías del Batallón de Castigo, que avanzan hacia los Morterones. Esto nos anima a volver a ellos. En primer lugar nos dirigimos al Morterón II, y tras una pequeña desobstrucción en la base del pozo de entrada, otro pequeño pozo nos lleva a la unión con el Morterón I. No es un gran logro, pero algo es algo.
Poco después volvemos a instalar el Morterón I, y se empieza una meticulosa revisión. Sin embargo, todo parece cerrarse. Finalmente, una escalada en una chimenea paralela al P.80 de entrada nos sitúa en una nueva línea de pozos y meandros. Durante varios meses se harán diversas entradas que darán como resultado incrementar el desnivel de la cavidad hasta -243, más abajo que las galerías de Cellagua. Por tanto, parecía claro que esas líneas de pozos se dirigían hacia la cercana red de Mazo Chico, también unida al sistema Garma Ciega-Cellagua, pero a mayor profundidad. Fue un duro golpe, ya que creíamos tener la unión en nuestras manos, tanto que incluso llevamos una botella de champaña para celebrarlo (huelga decir que la bebimos, aunque fuera para olvidar, y para más INRI estaba mala).
De estas exploraciones sólo nos quedaba una incógnita, una estrechez que soplaba mucho, pero por la que apenas pasaban dos de los miembros del club. Fuimos retrasando su revisión, por pereza, y las exploraciones que comenzamos a realizar en la Sima del Bloque fueron alejando cada vez más este objetivo de nuestra turbulenta mente.
Finalmente, en el verano de 2003, tras haber unido también el Bloque al sistema (cosa que nos llevó unos añitos), decidimos tratar de desobstruir el maldito agujero. En una jornada intensa logramos abrir un paso suficiente como para que los miembros del club no afectados por la obesidad galopante pudieran pasar. Tras la estrechez, una línea de pozos nos situó en unas galerías horizontales que en principio no reconocimos. Tras recorrer unas decenas de metros, quedó claro que los chapuceros puntos de topo sólo podían ser nuestros, y que por tanto teníamos que encontrarnos en Batallón de Castigo. Efectivamente, así era, el día 9 de agosto de 2003 logramos la unión de los Morterones con el Sistema Garma Ciega-Cellagua. Habíamos logrado quitarnos otro agujero de encima. Aunque ese día no llevamos botella de champaña, la coincidencia con las fiestas de la comarca hizo que no faltaran las copichuelas para celebrarla. La resaca eclipsó las agujetas.
2.2.1- DESCRIPCIÓN DE LA CAVIDAD
Abordamos su descripción dividiendo la cavidad en función de su exploración, ya que se adapta bastante bien a la morfología de la misma.
Galerías clásicas:
Consta de dos bocas. El Morterón I comienza con un meandro horizontal de 10 metros de largo por uno de ancho con un pequeño resalte de dos metros que nos lleva a la cabecera del P.80, con una repisa a -60. En su base, una pedregosa galería en declive nos lleva hacia el rosario de pozos de la vía “clásica”en dirección Este. Aquí es donde une el Morterón II, a través de un pequeño pozo. Enseguida una pequeña galería que viene por nuestra derecha nos lleva al meandro Norte, que se desfonda en un P.21 que se cierra en su base. Si seguimos de frente encontraremos un P.22 que corta una amplia sala y que en su base se divide en dos: un meandro que toma dirección Norte, ascendente y que se va ensanchando en pequeñas salas formadas por chimeneas, con suelo arenoso cubierto de colada, que acaba en una rampa de rocas que colmata completamente el conducto.
El ramal descendente hacia el Sur-Oeste, es de 0.5 m. de ancho, para hundirse a los pocos metros en un pozo de 25 m. formado por otro meandro desfondado, al que intercepta. En el fondo, y siguiendo la misma dirección, una rampa descendente de piedras sueltas, acaba en una sala con el suelo de tierra negra, que marca el final de las primeras exploraciones. En la base del pozo de 25 metros, una trepada siguiendo el meandro hacia el Este, permite alcanzar un suelo intermedio del meandro que 30 metros más adelante desemboca en un gran pozo de 20 de diámetro, que desciende 40 metros. En el fondo los derrubios colmatan cualquier posible continuación. Es el pozo descubierto en el 95 y al que accedimos en el 97 por otra vía.
Galerías descubiertas en 1997
Volviendo a la base del pozo de entrada, y siguiendo hacia el Este, la rampa de piedras termina en una sala circular con el suelo de tierra, que es la base de un pozo paralelo al de entrada. En el lado derecho una ventana colgada a 12 metros da paso a un tubo de 0.5 m. de diámetro que después de 4 metros comunica con un meandro desfondado. Siguiéndole hacia la izquierda durante 4 metros aparece una sala de 8 m. de alta, con un gran bloque, desgajado del techo, en el centro de la sala (Sala del Colmillo Blanco). Es necesario instalar una cuerda para bajar 4 metros hasta el fondo de la sala, la cual termina formando un balcón en mitad de un gran pozo de 15 m. de ancho que proviene de unos 40 metros por encima. Hacia abajo aparece una repisa a 10 metros, a la que sigue otro salto de 10 que da paso al último resalte de 20 metros, el cual nos deja en el fondo del pozo. Éste se muestra cubierto de tierra y piedras. Una fuerte rampa ascendente en dirección Noroeste, nos lleva hasta una diaclasa vertical bastante estrecha, que es necesario trepar en oposición para llegar a una ventana en el lado derecho que comunica con el gran pozo ya mencionado en el primer sector.
En la primera repisa después de la sala hemos dejado, en el lado izquierdo, un agujero que atraviesa un conglomerado de arcilla y cantos rodados, para acceder a una pequeña repisa que se sitúa sobre una ventana colgada en la pared izquierda del gran pozo. Es necesario instalar una cuerda y descender penduleando durante 6 metros para poner el pie en la ventana. Aquí se inicia un bonito meandro fósil de un metro de ancho por el que se avanza en oposición, y que se hunde en algún tramo con pozos de 6, 20 y 5 metros y algunos destrepes que no se instalan. Está cubierto de polvo blanco que se deposita formando gruesas capas que parece nieve (Meandro Nevado)
Después de 70 metros de progresión por el meandro aparece un pozo de 40 que en su fondo forma una sala de 6x4 metros. Una gatera estrecha permite continuar, con un brusco giro a la izquierda, hasta llegar a una salita, donde empieza una cadena de pequeños pozos de 5, 8, 10, 8, 7 y 17 metros que conducen a la cota inferior de la sima (-243 m.).
En el techo de la salita una muy estrecha gatera de un metro de alta y siete de larga, se dirige al Norte hasta interceptar un meandro de buenas dimensiones, que podemos seguir en dos sentidos: hacia el Norte, durante unos 50 metros para acabar cegado, y hacia el Noreste, donde se va haciendo cada vez más ancho y sobre todo más alto, hasta alcanzar una sala con grandes derrubios en su pared izquierda. El techo está a más de 30 metros de alto, desembocando en la sala varios pozos por los que ha descendido todo el material depositado en la sala. No existe continuación posible, finalizando aquí esta parte de la sima.
Galerías exploradas en 2003
En la Sala del Colmillo Roto existe una estrecha diaclasa sopladora desobstruida. Tras la estrechez un R.4 da paso a un estrecho meandro que en pocos metros se desfonda en un P. 13 de estrecha cabecera. En su base aparecen dos pozos que posteriormente se comunican, bajando por el primero de ellos, P.37, donde la cavidad alcanza notables dimensiones. La base del pozo, una pedregosa rampa en declive nos lleva a la siguiente vertical, P.22, en el que para acceder a su cabecera tendremos que destrepar un resalte entre enormes bloques. Un pequeño tramo horizontal y la cavidad vuelve a bifurcarse. Por la derecha (Este), un P.14 estrecho precede a un P.10 y P.11, cuya base se encuentra obstruida por la arcilla. Los pozos se desarrollan a favor de una fractura NE-SO, pero que “aguas arriba” es impenetrable por su estrechez y los bloques que la colmatan. Si nos dirigimos al Oeste, la galería horizontal, tapizada primero por bloques y luego por fina arena, acaba cerrándose, pero en su lado izquierdo se abren dos pozos que posteriormente se unen. Es el más alejado por el que efectuaremos el descenso: un R.2 da paso a un fraccionado P.31 que nos sitúa en un estrecho meandro lleno de afiladas agujas. Tras este incómodo paso, nos encontraremos ya en las Galerías del Batallón de Castigo.
La unión de esta sima con el sistema Garma Ciega supuso que su desarrollo ascendiera a 42.000 metros
2.3- ZONA DE CRUCERO-MAZO CHICO:
Uno de los mayores logros de las exploraciones del AER en los últimos años ha sido la unión del sistema de las Torcas del Crucero con el de Garma Ciega Cellagua. La cercanía de ambos sistemas hacía suponer que ambos formaban parte de un mismo todo, pero las exploraciones iniciadas en el año 1978 aún no habían logrado la unión.
Algunos de los anteriores exploradores de los sistemas del Alto Asón, como Balart, teorizaron sobre que la posible unión podría encontrarse en unas cascadas que, provenientes de más de 40 metros de altura, se precipitaban aguas arriba de la base de los pozos del Sumidero de Cellagua. Durante casi dos décadas se dio esta teoría como buena, y nosotros también lo creímos así inicialmente.
Por todo ello, en el año 1996 comenzamos una revisión del sistema, que pronto dio sus frutos. El río de la Torca del Mortero del Crucero 1 se había seguido hasta una estrechez con agua, donde terminaba la topo conocida. Tras franquearla aquel verano, accedimos a la continuación del río, por una galería cómoda y activa. La misma terminaba varios centros de metros más allá en un sifón que impedía la continuación. La existencia de unas galerías fósiles sobre el curso activo nos llevó a una minuciosa exploración, pero la única continuación posible era una estrecha fisura con aire, que impedía la progresión. Desanimados, abandonamos la zona, dedicándonos a revisar otras partes del sistema, sin ningún resultado de interés.
La valoración de estos descubrimientos nos llevaba a pensar que Balart probablemente tuviera razón, ya que las nuevas galerías avanzaban en dirección Sur, y la punta no quedaba excesivamente lejos de los mencionados pozos. Pero la estrechez nos pareció en ese momento un obstáculo importante.
Nuevas exploraciones en la Sima del Bloque y otras cavidades cercanas ocuparon en los años siguientes nuestros esfuerzos, quedando el sistema del Crucero en un segundo plano. Sin embargo, en el año 2002 comenzamos a realizar un campamento anual de exploración en Fuente Fría. Ese año logramos la conexión entre la Sima del Bloque y el sistema Garma Ciega, y nos planteamos volver a trabajar en el Crucero, aprovechando la cantidad de gente que venía al campamento de Fuente Fría.
Así, en la siguiente campaña, comenzamos una lenta labor de desobstrucción, rotando diariamente los equipos, en una tarea aburrida, larga y penosa. Alguna entrada en invierno se dedicaba también a estos menesteres, pero el grueso del trabajo se realizó durante las campañas de Fuente Fría de los años 2003, 2004 y 2005. Finalmente. durante la campaña de ese último año, la estrechez pudo ser superada. Aunque ello nos permitió topografiar casi un kilómetro de nuevas galerías, un nuevo sifón nos paró en seco (en húmedo, mejor dicho), esta vez aparentemente sin solución de continuidad. Pero tras revisar unas semanas después diversas memorias, llegamos a la conclusión de que al otro lado del sifón se podía encontrar un aporte que se precipitaba por el pozo del Café Lieges, en la Sima del Mazo Chico. Un par de entradas y una desobstrucción entre limo, grava y agua, nos permitió vaciar el sifón lo justo para poder pasar, y realizar una unión que se nos había resistido durante una década...Balart había acertado, pero sólo a medias...
A finales del 2006 se decidió instalar la sima de mazo Chico para doble, con el fin de permitir, la realización de la travesía, en sentido M.Chico-Crucero.
Para ello se realizaron un total de cinco salidas a la sima, en las que se hicieron los siguientes trabajos:
Instalación en fijo de la cavidad.
Trabajos de desobstrucción
Instalación de cuerdas fijas y pasamanos en el pozo del Café Liégeois
Instalación para doble en el resto de los pozos.
Desinstalación de la sima.
El antiguo sifón ha quedado con espacio suficiente para permitir el paso gateando, pero dentro del agua. Es posible que tras las lluvias invernales el paso pueda volver a sifonarse puntualmente, en cuyo caso sería necesario quitar grava para poder realizar la travesía.
Ficha de instalación:
| Obstáculo | Anclajes |
|---|---|
| P 12 | 2 parabolt + pasamanos 6 m + 1 Longlife y parabolt |
| P 5 | 2 parabolt + pasamanos de 3 m. + 2 anclajes en "P" |
| P 40 | 2 parabolt + pasaman. de 7 m. + 2 Longlife cadena y anilla |
| P 5 | 2 parabolt + 1 Longlife. Cuerda fija de 9 m. |
| P 30 | 2 Longlife con maillones |
| P 5 | 2 anclajes en "P" |
| P 7 | 2 anclajes en "P" |
| P del Café Liégeois | 2 parabolt + pasamanos + 2 Longlife + cuerda fija + 2 parabolt y cadena + cuerda fija + 2 Longlife + pasamanos + Longlife + pasamanos + natural |
2.3.1 Descripción del sistema
La zona explorada en estos años se encuentra siguiendo el río que pasa a escasos metros de la base del pozo del Mortero del Crucero. Siguiendo el río aguas abajo, por una galería de dimensiones medias, llegamos a un pequeño pozo tras el cual una estrechez detuvo el avance de nuestros predecesores. Tras ella, en 1996 exploramos casi un kilómetro de nuevas galerías, que acababan en un sifón impenetrable. Algo por encima del mismo, y en una salita de techo bajo, una estrechez sopladora detuvo nuestra exploración. Esa fue la estrechez que nos entretuvo durante tres campañas consecutivas.
Tras la estrechez, de dieciséis metros de longitud, la galería vuelve a coger dimensiones notables. Una corta rampa nos lleva de nuevo al cauce del río, al otro lado del sifón que años atrás detuvo nuestro avance. Seguimos por el curso del río, por conductos más estrechos, sin llegar a hacer incómoda la progresión. En un momento dado, el río se pierde, y la galería se vuelve más pequeña. Pronto recobra sin embargo unas dimensiones cómodas, quedando a mano derecha una galería que tras unos metros se tapona de arena. Poco más allá encontramos de nuevo el río (que ha recorrido este tramo por una estrecha e impenetrable galería paralela). Llegamos así a un aporte, donde la galería coge una altura considerable, con unos tubos colgados a mano izquierda que no llevan a ningún sitio. Si seguimos el aporte aguas arriba, pronto se divide en dos. La galería de la izquierda, estrecha, asciende hasta hacerse impracticable, sin corriente de aire ni aporte de agua. Por el contrario, el ramal de la derecha nos lleva hasta una salita donde se precipita una cascada por un pozo de unos 25 metros de altura. En la base de la misma se puede observar la presencia de tritones y sanguijuelas, lo que nos lleva a suponer, dada la situación, que la cascada no es sino una pérdida del riachuelo que circula por la depresión de Llanalacueva. Más allá de la sala, por la izquierda un estrecho laminador se convierte en una galería muy estrecha, sin aire. A la derecha, un ramal muy corto nos sitúa en una nueva cascada, para estrecharse definitivamente.
Volviendo a la galería principal, el río se sume en una estrecha galería lateral por la izquierda. Avanzamos por ella algo más de un centenar de metros, a veces a rastras, llegando así al antiguo sifón. Tras avanzar varios metros con un espacio muy escaso entre el agua y el techo, logramos alcanzar la galería que desemboca en el Pozo del Café Lieges, ya en la sima del Mazo Chico.
Si seguimos la galería principal, ya fósil, avanzaremos por un suelo tapizado de arena, de dimensiones medias. Una chimenea con aporte indica la presencia de una pequeña galería superior, seguida hasta un punto en el que se pueden observar raíces, hierbas y hojas, estando la galería ocupada por un tapón de bloques inestables que impiden la progresión (ulteriores prospecciones nos permitieron encontrar una sima situada justo encima, muy estrecha, cuya unión física no se ha intentado por no aportar nada al sistema). Más allá, una rampa de arena descendente nos sitúa en un punto donde una leve corriente de aire se filtra por un paso estrecho, impracticable. Por encima del mismo, existe una laberíntica red de tubos de pequeñas dimensiones (salvo algún punto concreto) que no van a ningún lado.
Este artículo está divido en tres partes:
Primera parte: Introducción y zona de Tora-Bora.
Segunda parte: Zonas de Mortero de Cellagua, Torcas del Crucero y Mazo Chico.
Tercera parte: Zonas del sifón, Borgoñeses y espeleometría.
Nota:
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