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Cuadernos del Valle del Asón

Río Asón, el gran desprotegido

Nº 8 Septiembre 2003 - Página 3-4

Lunes 3 de enero de 2005, por Pedro Merino Múgica


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El Río Asón a su paso por Ramales
Autor: © AER

El río Asón es el eje fluvial que vertebra el Valle del Asón. Sus aguas bañan los municipios de Soba, Arredondo, Ruesga, Ramales, Rasines, Ampuero, Limpias y Colindres. Conforma un rico espacio natural cuyo valor ecológico reconocen las distintas declaraciones de zona LIC (Lugar de Interés Comunitario), zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), la reserva de las Marismas de Santoña, o el Parque de los Collados del Asón, que afecta al tramo superior del río. Se trata pues, de un recurso cuya riqueza natural queda fuera de toda duda. Y su importancia no es, ni mucho menos, meramente ecológica (como si no fuera por sí solo un argumento de peso). Se trata de un elemento vital en el sentido más literal de la palabra para todas aquellas gentes que moran en sus márgenes.

Este patrimonio de todos los vecinos de la comarca se encuentra seriamente amenazado en la actualidad. Y de las diversas amenazas que acechan, sin duda la más grave es la captación de aguas de Ampuero. Pero hagamos un somero repaso a la historia de este despropósito.

En el año 1973, la Confederación Hidrográfica del Norte otorgó una concesión al Servicio de Planes Hidráulicos para un caudal máximo de 150 l/s por un período de 99 años (es decir, hasta 2061). Inicialmente, el agua detraída se ajustó a lo marcado en la concesión. Pero la dinámica poblacional de los municipios costeros (aumento del número de habitantes, y especialmente de veraneantes), potenciada por una fiebre constructora desmedida y muy poco acorde con un desarrollo sostenible de la comarca, provocó que dicha concesión se quedara obsoleta, siendo insuficiente para hacer frente a la demanda de agua en estas localidades en época estival. A ello se sumó un progresivo uso industrial del agua del Asón, que hoy en día crece con los diversos polígonos industriales de la comarca. Así, en 1974 se instaló una motobomba de 270 CV, que fue acompañada en los años 1978-79 por otra de similares características. Y con ello se inició la vulneración de la citada concesión, ya que la tubería comenzó a funcionar al tope de su capacidad, detrayendo un total de 270 l/s del cauce del Asón (es decir, 120 l/s más de los permitidos por la concesión) y fue progresivamente aumentado hasta llegar a los 430 l/s que se detraen actualmente (280 l/s más de los permitidos por la concesión). La instalación de las bombas de aceleración fue lo que permitió el incremento del volumen de agua captado.

Pero no acaban aquí las vulneraciones de la Ley. En los años 1994-95, la tubería existente entre Limpias y Colindres fue sustituida por una de diámetro mucho mayor (de 600 mm. pasó a 900mm.). Si se pretendía respetar la literalidad de la Ley, se trataba de un hecho absurdo, pues la ya existente tubería de 600 milímetros permitía detraer el agua concedida, y aún más, como se hacía "de facto". Por tanto, la sustitución de este tramo de tubería sólo era un primer paso.

En 1999 un nuevo proyecto pretende la instalación de una tubería de 900 mm. entre Ampuero y Colindres. La justificación de dicho aumento se basa, según el proyecto, en la necesidad de mejorar la capacidad de abastecimiento debido al gran número de municipios suministrados en el Plan Asón y al crecimiento continuo de los mismos. La capacidad de una tubería de 900 milímetros es de 800 l/s. Teniendo en cuanta que la única concesión de aguas existente autorizaba los ya mencionados 150 l/s, la intención de instalar una tubería que quintuplica dicha capacidad demuestra una falta absoluta de respeto por la Ley, especialmente grave cuando esa falta de respeto surge de las propias instituciones que tiene como finalidad velar por el cumplimiento de la misma.

El propio consejero de Obras Públicas reconoció tácitamente esta ilegalidad en el Parlamento en febrero de 2001 (Diario de sesiones), al reconocer que la tubería de 600 mm. actuaba como "cuello de botella" que impedía transportar "más" agua.

Este mareante baile de cifras no es un problema baladí, no es un asunto meramente técnico, ya que tiene una traducción práctica más que alarmante. El Asón, como cualquier otro río, tiene un volumen de agua limitado. Si se detrae un volumen de agua excesivo se vulnera lo que se denomina su "caudal ecológico" que se podría definir como aquel volumen de agua mínimo e indispensable para que el río cumpla con todas sus funcionalidades ecológicas. Sería 1/10 del caudal medio interanual (1.373 l/s en este caso: 137,3 l/s). Sin embargo, el propio expediente de "Solicitud de cambio de características de la concesión de aprovechamiento de aguas en el término municipal de Ampuero" pretende ampararse en las excepciones que contempla la ley para reducir aún más este caudal mínimo, de 137 a 100 l/s. Lo que ataca también a la letra de la Ley, ya que dichas excepciones no pueden aplicarse cuando parte del caudal detraído se destina a un uso industrial, como es el caso del río Asón.

Y si se sobrepasa ese tope, el río se seca. Sin más. No es alarmismo, como bien pueden atestiguar los vecinos de Ampuero, que en aquel verano de 1999 observaron asombrados un hecho insólito: desde la presa hasta la zona de las mareas vivas, sólo las aguas residuales y el escaso reguero que aportaba el río Vallino daban "vida" al Asón

Pero aún así, lo más graves de todo es que ni siquiera ese exiguo caudal de 100 l/s va a verse respetado, pues el caudal solicitado de 507 l/s (hasta 676 l/s como caudal punta) es imposible detraerlo si no es a costa de estos 100 l/s.

El caudal mínimo del río Asón en la desembocadura ha sido fijado por el Plan Hidrológico Norte II en 546 l/s. Dado que hay que dejar 100 l/s circulando, sólo podrían ser captados 446 l/s lo cual es superado claramente por el caudal solicitado. Si tenemos en cuenta que la zona de captación no está en la misma desembocadura, sino a la altura de Ampuero y que por tanto la superficie de la cuenca en ese punto se ve reducida, los caudales que pueden ser detraídos respetando los 100 l/s son aún inferiores.

Pretender captar 507 l/s con puntas de hasta 676 l/s precisamente en períodos de máximo consumo que coinciden además con la época de estiaje del río, suponen no sólo la vulneración de lo establecido en el Plan Hidrológico Norte II, sino la comisión de un atentado medioambiental que causará gravísimos daños a la flora y la fauna del río Asón.

En este caso, el riesgo no es sólo una posibilidad, sino una realidad, tal y como quedó patente en el verano de 2001. La reducción brutal del caudal que supondría la detracción de todo ese volumen de agua afectaría no sólo al río Asón, sino a las propias Marismas de Santoña, en donde los patrones de salinidad (claves para la existencia misma de la marisma) sufrirán en períodos de estiaje graves alteraciones, y con ellos la totalidad de los organismos que las habitan.

No deja de ser preocupante, al margen de la cuestión técnica, lo más arriba mencionado: el escaso aprecio de algunos cargos públicos por las formas y fondo de la Ley. En la sesión plenaria del Parlamento de Cantabria de fecha 24/02/2003, el Consejero de Obras Públicas, señor Revilla, ante una interpelación sobre este tema, demuestra un absoluto desprecio hacia los trámites exigidos por la Ley para llevar a cabo una extracción de agua. La falta de autorización se justifica en un supuesto acuerdo verbal entre la Consejería y Confederación Hidrográfica del Norte que permitiría captar los 430 l/s que actualmente se detraen (250 l/s más de lo que permite la concesión real). Curiosamente, como argumento para la existencia de dicha autorización tácita recurre a la exigua cuantía de la sanción impuesta por Confederación al Servicio de Planes Hidráulicos del gobierno de Cantabria. Si bien es cierto que la multa es bastante ridícula (3005,06 euros, 500.000 pesetas), la propia existencia de dicha sanción demuestra que se trata de un hecho punible, de una acción manifiestamente ilegal.

Frente a todos estos despropósitos la Asociación Naturaleza Siglo XXI lleva años desarrollando una activa labor en la cuenca del Asón, con proyectos innovadores como el "Pacto del Río". Esperamos que este meritorio trabajo no se vea reducido a la nada por la ineficaz gestión medioambiental de nuestros políticos.

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