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Torcas del Crucero
Se han continuado las labores de desobstrucción en dicha cavidad, con vistas a tratar de unirla al sistema de Garma Ciega-Cellagua. Durante cuatro días hubo grupos turnándose en esta tarea, avanzando unos cinco metros en roca viva. El descubrimiento de la Torca de la Mole trastocó todos los planes (para bien por una vez), por lo que hubo que sacar el material de desobstrucción para anchar un par de pasos en dicha sima. Las expectativas son de trabajo duro y largo, ya que se ven al menos seis metros de roca viva de frente, sin tener muy claro que en ese punto la galería aumente su tamaño. Sólo la corriente de aire nos anima a continuar. El año que viene volveremos...
También ha quedado pendiente de topografiar una pequeña galería lateral descubierta poco antes de la campaña, de unos cincuenta metros de recorrido, así como un estrecho aporte activo que continúa algo más de lo que la topo clásica representa, ambos puntos en la zona del río del Mortero del Crucero y en su margen izquierda. Con un poco de suerte sacaremos algo de tiempo este invierno para acabar con estos flecos...
Prospecciones en el macizo
Este año nos hemos dedicado básicamente a Sierra Redonda y a la ladera Este de Peña Rocías. El descubrimiento de La Mole junto con la niebla omnipresente han limitado un poco este apartado de las actividades.
De entre todas las simas localizadas, destaca la PR-2, ya explorada por la SEII, con 83 metros de profundidad, además de un par de vías paralelas que se acaban cerrándose a menor cota. Por otra parte se ha reexplorada la PR-211 (FB-21), confirmando su profundidad en -125 sin posibilidades de continuación.
En Sierra Redonda se han descubierto y situado las simas marcadas como FB-22 a FB-28, sin haberse bajado ninguna, tarea que queda para el campamento del año que viene. También se han situado con GPS las CAF-56, CAF-57 y CAF-58.
Al final de la memoria se adjunta un listado de las cavidades exploradas o localizadas pendientes de bajar.
Torca de La Mole
El gran descubrimiento de esta campaña, y uno de los más interesantes de los últimos años en el macizo. Marcada ya con anterioridad por los franceses del C.A.F. como CAF-61, se encuentra ubicada en la ladera Este de Peña Rocías, a unos 1.090 metros de altura.
Se inicia la cavidad con un P37 en forma de cañón, cuya boca se encuentra parcialmente cubierta por un gran bloque y al que se puede acceder por varios puntos. En la base, una rampa de 15 metros cubierta de pequeñas piedras nos lleva a la cabecera de otro pozo de 16 metros que acaba obstruyéndose. Es pues necesario realizar un pasamanos de 10 metros en dicha cabecera, que nos lleva a una nueva vertical de seis metros. Otro pozo de cinco metros, con menores dimensiones da comienzo a la zona estrecha de la cavidad, donde hubo que realizar tres desobstrucciones. Son un P25, P8 y P15 estrechos, donde se nota con fuerza la corriente de aire que exhala la sima. Pasadas las estrecheces llegamos a la cabecera del Pozo Buldo (314 metros). Tras la cabecera, no demasiado amplia, el pozo adquiere cómodas dimensiones, estando lo suficientemente fraccionado como para resultar cómodo (todo lo cómodo que puede resultar un "300"). Con roca buena en general (hay que prestar atención a alguna repisa y a algún tramo con roca algo descompuesta) presenta algún goteo aislado que nos hace suponer que estará bastante regado en invierno. A -256 del pozo (-360 desde la calle) encontramos una enorme ventana en el pozo (pequeño péndulo) que da paso a una gran galería. Comienzan aquí las galerías horizontales de la Mole.
El pozo ha cortado una gran galería, que se orienta fundamentalmente de Esta a Oeste, con varias otras galerías laterales aún no exploradas. Desde el pozo y hacia el Oeste, se trata de una enorme galería bastante uniforme, con una anchura media de unos 20 metros y una altura de 15, suelo formado por enormes bloques de caliza oscura, ausencia casi total de formaciones y completamente fósil, no habiendo agua ni para cargar los carbureros (sólo se ha encontrado un gour). Presenta un par de galerías aún no exploradas a ambos lados, así como algún pozo y diversas chimeneas. El final de este tramo, de unos 900 metros de desarrollo, es un inestable y peligroso caos de bloques que colmata completamente la galería, no existiendo en este punto corriente de aire alguna.
Volviendo al pozo, pero esta vez en dirección Este, la galería es inicialmente similar a la anterior, con grandes bloques recubiertos por otros más pequeños. Numerosos pozos que caen entre 20 y 50 aparecen en los laterales de dicha galería, que pronto se vuelve más bella, con formaciones y tramos tapizados de fina arena. Una galería que nace a mano derecha vuelve a salir poco más adelante a la principal. A unos 450 metros otro caos de bloques parece cerrar la galería, pero un estrecho paso nos sitúa en una salita de gran altura y pared lisa que continúa por una rampa de fuerte pendiente. Este fue el punto más lejano alcanzado durante la campaña. Pero un mes después tres espeleólogos del AER realizan una nueva incursión a la sima.
La pronunciada rampa nos lleva a un cruce. La galería de la izquierda, no explorada, avanza unos metros hasta un resalte de unos 10 metros, y parece tomar dirección Noreste. La galería de la derecha toma un rumbo Este-Sureste, con buenas dimensiones. Un resalte ascendente de cuatro metros nos permite continuar por la galería, que en este punto presenta una salita ascendente llena de bloques a su derecha. De frente, y tras un breve tramo horizontal, un acusado descenso se bifurca: por la izquierda una pequeña galería repleta de formaciones y gours secos acaba cerrándose por colada (esqueleto de murciélago). Por la derecha, otra fuerte rampa de bloques nos sitúa en una zona netamente freática, con pendants de buen tamaño y un suelo limpio de bloques, con arcilla, gours secos y colada. Una pequeña galería lateral surge a mano izquierda, para cerrarse poco después por arcilla. De frente, la galería principal se cierra por colada. Queda pendiente de explorar un laminador de unos cincuenta centímetros.
La Sima de la Mole parece ser el acceso al largamente buscado sistema subterráneo cuyas aguas surgen en la Punta del Praduco, en la margen derecha del Asón, frente a Cubera. De acuerdo con lo que sabemos hasta hoy, la cavidad sería el resultado del drenaje subterráneo del Valle de los Trillos hacia el Asón, al Oeste.
En esta zona Norte del Macizo, las calizas no presentan estratos impermeables de areniscas o margas como en el Sur. Por tanto, si la mala suerte no lo remedia, en sucesivas exploraciones se podrán localizar los distintos niveles de la cavidad desarrollados a medida que el río Asón ha ido encajándose.
Así sucede en el Sistema Cueto-Coventosa, justo al otro lado del río. Sin embargo, en la Mole aparece un nivel mucho más antiguo, a la cota 700, mientras que en Coventosa, los niveles más altos están a 400. Este nivel 700, sí se encuentra en otras cavidades en Mortillano, como Rubicera o Mazo Chico, confirmándose ahora su importancia.
Teoricamente, bajo las grandes galerías recien encontradas, se abre la posibilidad de descubrir sucesivos niveles hasta la surgencia, 500 metros hacia abajo. Si no somos capaces de localizar accesos más asequibles a semejante monstruo, habrá que pensar en pedir la jubilación anticipada...
