Sobre el rescate de la sima de Caballos del 29-4 al 1-5 de 2001
Jueves 20 de septiembre de 2001, por Ángel García Fuente, Pedro Merino Múgica

RESPUESTA AL INFORME DE LOS SEÑORES D. DULANTO Y G. ARANZABAL SOBRE EL RESCATE DE LA SIMA DE CABALLOS DEL 29-4 AL 1-5 DEL 2001
Ángel García Fuente (AER)
Pedro Merino Múgica (AER)
Ha llegado a nuestras manos el informe realizado por los señores Dulanto y Aranzabal sobre las operaciones de rescate en la Sima de Caballos de la espeleóloga María del Mar Capellades; y decimos que ha llegado a nuestras manos porque los que lo han escrito no han tenido la decencia de enviarlo a las personas y entidades que son criticadas en dicho informe, lo que ya da idea de la catadura de dichas personas, sus intenciones y veracidad de lo expuesto en el informe.
Las relaciones de los espeleólogos cántabros con el señor Dulanto son antiguas y siempre difíciles. Durante varios rescates hemos tenido que soportar la altanería y prepotencia de este señor y alguno de sus acompañantes. No se ha querido nunca responder a estas actitudes, ni mostrar las deficiencias de estas personas (que por supuesto las tienen, como todo el mundo) porque somos mucho más tolerantes y comprensivos que estos señores, y partimos de la idea de que toda persona que participa en un rescate merece respeto y comprensión, independientemente de su capacidad y actitudes. Además, desgraciadamente, los médicos espeleólogos escasean en este país y sabíamos que, nos gustara o no, deberíamos trabajar con estos individuos aunque su catadura como personas dejara mucho que desear.
Esta actitud callada y tranquila no la podemos seguir manteniendo tras la lectura de este informe (o desinforme), hecho circular de forma traicionera y con el único fin de socavar la existencia del Espeleosocorro de Protección Civil de Cantabria y para autobombo y beneficio personal de estos señores.
Para responder a este informe, lo analizamos paso a paso y comentamos lo que en él se dice.
Informe médico:
Sobre el apartado "Informe Médico" diremos lo siguiente:
La introducción es pasable, si descontamos la autocomplacencia habitual en los escritos del señor Dulanto.
29 de abril: desde el Espeleosocorro Cántabro en ningún momento se solicitó la presencia del Espeleosocorro Vasco o de miembros de la Ertzaintza (lo que no quiere decir que no se agradezca), que fueron movilizados por el señor Dulanto de motu propio.
30 de abril: en su llegada al puesto de mando del rescate el señor Dulanto se olvida mencionar su intención de entrar en la cavidad de inmediato sin ponerse a las órdenes del coordinador ni coordinarse con el resto del rescate, soltando baladronadas del estilo " nosotros instalamos la sima en dos horas " (sic). El coordinador tuvo que pararle los pies y recordarle la obligación de incorporarse al operativo y no ir por libre, además de indicarles que la situación del agua en la sima era delicada, siendo preciso esperar para saber si la instalación era posible y estaba lista.
De dicho enfrentamiento con el coordinador pensamos nace este informe tendencioso, ya que el tremendo ego que posee el señor Dulanto no ha podido digerir que todo el mundo no se ponga a sus pies.
1 de mayo: sobre este apartado no comentaremos la parte puramente médica.
Es curioso que un “riachuelo”, como es calificado anteriormente provoque que caiga “mucha agua por las verticales”. Más adelante el señor Dulanto nos aclara que él personalmente decidió no usar la camilla, cosa obvia, ya que era el médico, pero en cualquier caso fue una decisión consensuada con todos los miembros de los grupos de socorro que allí nos encontrábamos. ¡Por que sí!, aunque no lo parezca por el informe, en la zona inferior de la cavidad, además de Dulanto y sus chicos, también estaban los Bomberos de Burgos y miembros del Espeleosocorro de Protección Civil de Cantabria. Es curioso que esto no se mencione para nada, aunque se diga que el “método empleado se demostró seguro y rápido”.
Se menciona que en el punto caliente se esperó cuatro horas para que comenzara la evacuación, porque había zonas no instaladas. No se menciona que dichas zonas estaban asignadas a los Bomberos y que estos se reubicaron para mover a la herida por los meandros, con el consiguiente reajuste habitual en los rescates reales. Tampoco se menciona que se esperaron cuatro horas a que llegaran los acompañantes del señor Dulanto, que tuvieron serias dificultades para superar las instalaciones y en momentos se temió que no llegaran.
En el informe se indica la hora de salida de la herida, pero no se menciona que el médico la abandonó cuatro horas antes y se fue a su casa. Comprendemos el frío y cansancio que sentían, pero eso lo teníamos todos, y no nos largamos.
Nos sorprende la diferencia entre los puntos positivos y negativos, aunque esté claro que el primero sólo está escrito para hacer la pelota Jefe de Servicios de Protección Civil J. M. Obregón con fines dudosos y personalistas.
Respecto a los puntos negativos veamos:
Se critica al coordinador del socorro acusándole de “falta de experiencia”, cuando ha participado en más de 40 intervenciones de socorro y coordinado más de 20. Estamos hablando de actuaciones reales, no de prácticas, y dudamos que en España haya muchas personas que tengan más experiencia. Claro que al señor Dulanto sólo le falta poner nombre y apellidos (los suyos) cuando dice “aunque sea necesario movilizarla de otras comunidades”.
Nosotros no tenemos la culpa de que los rescates en la Comunidad Autónoma Vasca sean escasos y sin el protagonismo suficiente para llenar el descomunal ego del señor Dulanto, y necesite buscarlo en otros sitios.
Más adelante nos recuerda que los rescates son complejos y participan muchas personas¡¡¡¡ Gracias por abrirnos los ojos!!!!
Luego numera una lista de defectos del coordinador, que comentamos desde la idea de que tenemos muchos fallos y cometemos errores, cosa que no le debe ocurrir al señor Dulanto.
Por otra parte consideramos que la instalación, además de no ser peligrosa, ya que todas las cabeceras eran dobles o triples con anclajes de calidad y los fraccionamientos recién clavados, con cuerda de 10 milímetros, era una instalación muy técnica para evitar el agua, con largos péndulos y pasamanos que permitiera llegar al fondo sin caer bajo las cascadas. Es de destacar que cuando se inició el rescate, salió un equipo de la EEE que se retiró de ella por el volumen de agua, y nos indicó las muy escasas posibilidades de llegar al fondo que teníamos, así que si lo conseguimos, la capacidad técnica de los instaladores no sería tan mala. No podemos decir lo mismo de la capacidad técnica de los miembros del equipo médico que tuvieron serios problemas para superar los péndulos y pasamanos complejos que tenía la instalación. Cada cual hace lo que puede pero encima criticar no es de recibo.
Sobre la conclusión del informe médico, salvo darle las gracias al señor Dulanto por aclararnos los objetivos de un rescate y sus peligros, nada más.
Valoración Técnica:
Este apartado es un curioso compendio de normas técnicas de manual, por todos conocidas, expuestas como si hubieran descubierto la pólvora. La realidad es que la instalación de socorro que se realizó era sólo de ayuda al ascenso de un espeleólogo, y no para mover una camilla.
En fin, ahora que todos sabemos lo que es un Centro de Control, un contrapeso o el equipo de la camilla, y que todo el mundo debe ser capaz de “solucionar todos los problemas que se presenten” y estar coordinados entre sí, nos sentimos más aliviados y dispuestos a mejorar.
Una vez analizado el informe de los señores Dulanto y Aranzabal, damos nuestra versión de la situación del Espeleosocorro en Cantabria:
Cantabria por las condiciones para la práctica de la espeleología de todos conocidas, recibe un alto número de visitas a cavidades, y como consecuencia el número de accidentes es elevado (más de 70 desde 1975). Por el contrario el número de espeleólogos en Cantabria es escaso, y los formados en espeleosocorro aún menor. Esto ha provocado una sobrecarga de estos espeleólogos que junto a la incapacidad de la Federación Cántabra para disponer de un socorro ha dejado a la región sin un socorro activo y eficaz.
En los últimos años el AER y espeleólogos independientes de otros grupos de Cantabria y alrededores, junto con los Bomberos de Burgo y el GREIM, han solucionado las emergencias lo mejor que han podido y sabido. Actualmente disponemos de un acuerdo que sin ser perfecto permite a los espeleólogos que curran en los rescates percibir una compensación por sus esfuerzos que evite el desánimo y les ayude a seguir en el socorro.
Este acuerdo creemos que es la base de partida idónea para conseguir un socorro eficaz en Cantabria, que es del interés de todos los espeleólogos del país, que son las víctimas de los accidentes.
El operativo de Socorro de Protección Civil en Cantabria sin duda necesita de grandes mejoras, aumento de material y realización de prácticas que permita sincronizar y coordinar a los distintos grupos que lo forman, y en esto estamos trabajando.
Desgraciadamente hay un tema en el que andamos muy escasos, y es en el de médicos espeleólogo, por lo que hasta ahora contábamos con la “ayuda” del señor Dulanto. Después de la actitud traicionera, engañosa e interesada de este señor nos resulta imposible seguir trabajando con él, para desgracia de todo el colectivo de espeleólogo, ya que desconocemos cómo solucionaremos la falta endémica de médicos. Pero tenemos claro que antes que nada en un operativo de rescate debe de haber personas bien intencionadas y humanas, y no ególatras con actitudes y actuaciones lejanas de las del resto del colectivo.
Por último diremos a todo el colectivo de espeleólogos de todas las Federaciones sean de donde sean, que seguiremos trabajando para mejorar el Espeleosocorro Cántabro, y poder responder a todas las emergencias, aunque todos deben ser conscientes de que en cualquier momento la magnitud de un accidente puede supera nuestras posibilidades y requerir el apoyo y ayuda de todos.
Bibliografía:
Las neuropsicosis de defensa. Die Abwehrneuropsychosen, 1894. Sigmund Freud
Algunas lecciones elementales de psicoanálisis. Sigmund Freud
Ególatras y ego maníacos. Piotr Merinovich