
- Torca del Mortero de Astrana
- Autor: © AER
1.- Diario de la Intervención:
Sábado 21 de Agosto de 1999
13,00 horas: 2 espeleólogos madrileños del Club G.E.Telefónica entran en el sistema Cuivo-Mortero con la idea de realizar la travesía.
Domingo 22 de Agosto
12,00 horas: tras más de 48 horas compañeros de los desaparecidos deciden dar la alarma.
14,00 horas: un equipo de 3 espeleólogos del grupo S. E. Ingenieros Industriales de Madrid en primera instancia se hace cargo por su cuenta del operativo de rescate, pidiendo que no se movilice al Espeleosocorro Cántabro.
Se moviliza el Equipo de Primera Intervención del Espeleosocorro Cántabro, situando al GREIM y a los Bomberos de Burgos en situación de Pre-alerta.
15,00 horas: el equipo de primera intervención se desplaza hasta Astrana a recabar información. Minutos después se encuentran con Juan Casero del S.E.I.I quien indica que han sido localizados los espeleólogos en buen estado, pero que tardarán en salir.
18,00 horas: salen al exterior los dos espeleólogos extraviados.
2.- Planteamiento del Operativo de Rescate:
El planteamiento inicial era el de formar un equipo de intervención que realizara la travesía en busca de los desaparecidos, pero debido a la rápida actuación (aunque fuera de control) del club S.E.I.I a las órdenes de Juan Casero no fue precisa su actuación
3.- Composición del equipo de intervención:

- Equipo de intervención
- Autor: ESOCAN
4.- Conclusiones:
Desconocemos quién realmente ha dado la voz de alarma, si ha sido en Cantabria o en Madrid. En este aspecto tenemos interrogantes que no podemos aclarar. Todo el proceso de alarma se ha visto seriamente interferido por elementos ajenos al espeleosocorro.
Un club ajeno al operativo de socorro se ha introducido en la cavidad en busca de los desaparecidos de una manera incontrolada. (Aun siendo el club que mejor conoce el sistema del Mortero de Astrana, por experiencia en caso de gravedad en el accidente, esto puede ocasionar grandes retrasos en el funcionamiento del socorro y poner en peligro innecesariamente a los accidentados y socorristas).
Esta situación pone de manifiesto la necesidad de impedir el acceso a la cueva en la que se ha producido el accidente para evitar estas situaciones, en este caso no ha pasado nada, pero por experiencia (Miera 1996) puede tener consecuencias graves para el operativo de rescate.
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