
- Río Leolorna.
- Autor: © AER
1-ANTECEDENTES:
El sábado día 29 de julio de 2000, 5 miembros del grupo GEDAL de Madrid salen de Asón a las 9 de la mañana con intención de realizar la integral del Cuivo-Mortero (Soba Oriental). Instalan primeramente el pozo de salida del Mortero de Astrana, así como una rampa situada debajo de éste, instalaciones imprescindibles para salir por dicha boca. Tras comer, entran en la cavidad hacia las 13.00 horas.
En la madrugada del domingo 30, los compañeros de los espeleólogos, alarmados al ver que estos no han llamado, tal y como habían convenido, llaman al bar Coventosa (Asón), donde el dueño les informa que no han aparecido. Se pasa aviso a la Guardia Civil. Miembros de la Benemérita comienzan a llamar a los miembros del ESOCANT, iniciándose así el operativo a las 6:30.
2-OPERATIVO:

- Equipo de intervención.
- Autor: © AER
Tras recibir la llamada, van llegando los miembros del ESOCANT, tomando el puesto de coordinador Pedro Merino Múgica. Van llegando Jose Antonio Rodriguez, Martín Ricondo Cruces, Francisco Martín Bernáldez, Javier Larios Y Jose Ezpeleta. Otros dos miembros del ESOCANT vienen en coche desde Llodio y Miranda de Ebro. Quedan en prealerta otros tres miembros del ESOCANT.
Tras comprobar que el 112 no ha sido avisado, se procede a poner en conocimiento de Protección Civil lo ocurrido, y se solicitan tres trajes de neopreno, en previsión de que se deba realizar la travesía (muy acuática). Se solicita que se ponga al GREIM en alerta, ante la necesidad de crear más de un grupo para cubrir las distintas zonas de la cavidad en busca de los retardados.
Tras hablar con los compañeros de los afectados, que comunican que varios de los miembros son espeleólogos expertos, y que dos de ellos conocen bien la integral, se trabaja principalmente con la hipótesis de pérdida en la zona de pozos, la más complicada, o problemas con la recuperación de las cuerdas en los mismos. No se descarta el accidente o la pérdida en las galerías inferiores. Preocupa especialmente la noticia dada por los compañeros de que en el interior de la cavidad se encuentra una niña de trece años, ya que a pesar de que tiene experiencia, las condiciones de la cavidad no la hacen especialmente adecuada para una persona tan joven. El frío, el agua, y la gran cantidad de horas que llevan, hacen temer una posible hipotermia, posibilidad mucho más inquietante en el caso de la pequeña.
Una vez evaluada la situación, se decide formar dos grupos: el primero, compuesto de cuatro miembros, entrará por la boca superior (Cuivo), con material para equipar la sima en fijo hasta el pozo de 17 (lugar conflictivo donde más de uno se ha quedado pillado). Si no se encuentra a los extraviados en ese punto, se realizará el resto de la travesía en doble, "barriendo" el recorrido de la integral. En caso de encontrarse antes de dicho pozo, se retrocederá, remontando la sima.
El segundo grupo, formado por tres miembros, entrará por la boca inferior (Mortero de Astrana), "barriendo" en primer lugar las galerías de la travesía hasta la Unión, y, en caso de no localizarlos, buscar en las galerías cercanas en las que se hubieran podido extraviar. Un coordinador permanecerá fuera junto con los miembros de la Guardia Civil.
Tras seleccionar y ensacar el material, se procede a subir al Mortero de Astrana. Como precaución previa se accede a la boca del Mortero, ya que para salir por esta cavidad es necesario equipar un pozo, y existía la posibilidad de que la falta de esta cuerda hubiera bloqueado a los espeleólogos en la base del pozo de salida, haciendo innecesaria la entrada por la boca superior.
Al llegar al Mortero de Astrana se observa como los espeleólogos están saliendo en ese momento. Explican que se han extraviado en dos puntos de la zona superior (la zona de pozos), uno de ellos precisamente donde sospechábamos pudieran estar bloqueados. Se encuentran en buen estado, pero muy fatigados, ya que llevan 23 horas en el interior de la cavidad, cuando es una travesía que generalmente se realiza en 5 horas. Los miembros del ESOCANT les indican que vayan saliendo de la cavidad y dejen los petates (de un peso considerable al llevar los neoprenos y las cuerdas muy mojadas). Uno de ellos se encuentra especialmente cansado, por lo que permanece en el fondo del pozo descansando. A las 10:30 el coordinador retorna a los coches, donde ha llegado la Guardia Civil y Protección Civil. Se informa de que están todos bien, y de que en un par de horas a lo sumo se podrá dar por terminado el operativo, pero que los miembros del grupo llegarán bastante antes. Se deja aviso a los miembros del Grupo 2 de que ya no son necesarios (imposible comunicarse con ellos ya que estaban en viaje hacia Astrana).
Baja un espeleólogo hasta la base del pozo, modificando la instalación al ver que pudiera existir cierta precariedad en el spit de la cabecera. El espeleólogo que aún permanece abajo se ve ya con fuerzas para subir el pozo, por lo que sale al exterior. Después se van subiendo los cinco petates uno a uno y se procede a la desinstalación del pozo, y se portea tanto el material del Espeleosocorro como el de los retardados hasta los coches, llegando a estos a las 12:05. A las 12:43 se llega a Ramales, donde se deja el material, se inventaría y se ordena, dando por concluido el operativo.
3-CONSIDERACIONES:
La presente intervención del ESOCANT puede calificarse como poco problemática, a la par que típica. Se conjugan uno de los elementos que más frecuentemente motivan las movilizaciones del ESOCANT, los retrasos preocupantes, junto con una cavidad "problemática", testigo de abundantes extravíos y retrasos.
El enfoque dado es el que a priori se sigue en los casos en los que se dan la serie de circunstancias aquí presentes: escasa información, cavidad no muy peligrosa pero con potenciales complicaciones, muchas horas de retraso no justificables por causas normales... Se opta por trabajar con la hipótesis de pérdida y/o bloqueo por problemas en la recuperación de las cuerdas en los pozos, ya que es lo más probable (por lógica y por estadística), pero teniendo muy presente la posibilidad de que el retraso se deba a causas más graves: accidente o hipotermia de alguno de los miembros del grupo, especialmente preocupante en el caso de la niña. La presencia de una persona tan joven nos lleva a iniciar el operativo al primer grupo (encargado de peinar la zona de pozos, con mucho agua) antes de que llegue el segundo (el encargado de barrer las galerías inferiores), quedando el coordinador como enlace entre ambos.
El hecho de que se encontraran saliendo por el Mortero evitó que se tuviera que entrar equipando en fijo por el Cuivo, lo que ahorró un considerable número de horas y esfuerzo al rescate.
En cuanto al análisis de las causas, estas no se pueden achacar a la falta de experiencia de los retardados (alguno de ellos con más de 15 años de experiencia) ni a una mala forma física. El grupo afectado es un grupo con experiencia y entrenado, no pudiéndoles echar en cara una falta de preparación o precaución. Las pérdidas en un sistema subterráneo son un imponderable que sólo se puede prevenir parcialmente con una adecuada topografía (que llevaban). Además, dos de los miembros habían realizado la travesía con anterioridad.
Comentario aparte merece el hecho de una de los miembros del grupo tuviese trece años recién cumplidos, hecho que causó especial preocupación a los miembros del ESOCANT. A priori no parece recomendable llevar a una niña de esa edad a una travesía como Cuivo-Mortero, que si bien en circunstancias normales no lleva más de cinco horas, puede complicarse con cierta facilidad (como ha sido el caso). No entramos a valorar la responsabilidad/irresponsabilidad del hecho, aunque sí debe constar que la niña salía con una enorme entereza (máxime si tenemos en cuenta que llevaba 23 horas bajo tierra), y que lleva cuatro años haciendo cuevas (otro aspecto discutible).
Tres miembros del grupo presentaban tarjeta federativa, mientras que la niña y la otra chica no la llevaban encima, aunque aseguraban poseerla. Uno de los miembros del ESOCANT, habitual de la Federación Madrileña, afirma que la joven Antonia Moreno está federada, ya que suele andar por la F.M.E. Suponemos que la niña también está ferderada, ya que el padre (otros de los miembros del grupo) está federado. Afirman que poseían permiso, extremo que no ha podido ser comprobado, pero que creemos cierto, dado que el club al que pertenecen (GEDAL) suele actuar con bastante corrección en este aspecto.
Es de destacar la prudencia de los miembros del grupo retrasado, que habían quedado previamente en contactar con sus compañeros una vez salieran de la cavidad. Así, al pasar un tiempo más que prudente que justificara un retraso, sus compañeros dieron el aviso que puso en marcha el operativo.
4-ANEXO:
Relación de miembros del GEDAL que sufrieron el retraso:
Jose Manuel Fernández Delgado.
Rebeca González Pérez. (Menor de edad)
Juan Antonio Arizmendi Garillete.
Antonia Moreno Mora.
Melchor Tomás González Sánchez.

