
- Recogiendo al grupo de rescate
- © Ángel García Fuente
El pasado día 19 de Julio, intervino el ESOCAN para rescatar a un espeleólogo granadino, que se encontraba realizando la travesía y que no pudo atravesar el Agujero Soplador, que da paso a las grandes galerías de Coventosa.
Este espeleólogo tras varios intentos frustrados de superar el paso, muy cansado y dolorido, fue ayudado por sus compañeros a ascender el paso y quedó a la espera de ayuda en el interior de un saco de dormir que llevaban. Dos de sus compañeros salieron en busca de ayuda cruzando a nado los lagos debido a un malentendido con otro grupo que realizaba la travesía y que retiró los botes.
A las 2:00 se daba aviso al grupo de rescate, que como es habitual se encontraba disperso y en buena parte participando en un campamento de espeleo en una zona incomunicada. Fue necesario enviar a la guardia civil y algún compañero en su búsqueda. También se localizó a un médico del ESOCAN y se movilizó todo el operativo de Protección Civil.
Tras evaluar la situación con los espeleólogos que habían dado el aviso, se decidió enviar un primer equipo con el médico y un segundo equipo con una radio NICOLA, que trataría de enlazar con el exterior. Un tercer equipo tendió 1000 m. de cable telefónico.
Se realizaron gestiones para preparar la desobstrucción con explosivos del paso, contactando con los TEDAX de la Guardia Civil, que finalmente no recibieron autorización para intervenir. Las gestiones se dirigieron entonces por la vía de la Consejería de Industria que autorizara la recogida del material necesario del polvorín. Estas gestiones se vieron culminadas con el éxito tras numerosas llamadas y la intervención de la jerarquía administrativa de la región y gracias a contactos previos realizados por el ESOCAN con un ingeniero de minas que tiene una empresa de voladuras. También resultó fundamental disponer de personal formado en Francia en un curso de desobstrucción, al que asistieron 2 miembros del ESOCAN.
Una vez el equipo médico alcanzó al herido a unas 3 horas de la boca y se evaluó su estado (se quejaba de dolores en el pecho). Se hizo otro intento de bajarlo sin desobstruir, pero finalmente se pidieron por la radio los explosivos y entró un cuarto equipo con estos materiales, compuesto de miembros del GREIM, el Ingeniero de minas y el artillero del ESOCAN.
Un nuevo equipo introdujo más botes para los lagos, y se comenzó a evacuar a los compañeros del herido que permanecían a su lado.
El equipo de desobstrucción realizó varias perforaciones en la estrechez y la volaron con micro cargas de pentrita, de forma que quedó libre el paso para descender al herido tras medicarle y estimularle. Existía la duda sobre si sería capaz de avanzar por su propio pie, por lo que se mantuvo en alerta a otros componentes del ESOCAN, por si fuera precisa la evacuación en camilla, cosa que al final no fue necesaria.
El herido acompañado por el médico, socorristas y compañeros, salió al exterior a las 21:00, mientras entraban nuevos socorristas a retirar botes y cable telefónico. El herido fue trasladado al hospital, donde no se le apreció ninguna lesión de gravedad.
La valoración del rescate que hace el ESOCAN es buena en general, habiendo funcionado correctamente el operativo habitual de espeleosocorro en Cantabria. Es el primer rescate que se nos presenta con la necesidad de utilizar explosivos, peligro del que hace tiempo veníamos avisando a los responsables de Protección Civil de la región, a pesar de lo cual no se habían tomado las medidas mínimas requeridas, como la de disponer de un protocolo de obtención del material explosivo. Esta gestión pudo ser realizada finalmente con relativa rapidez, gracias entre otras cosas a la previsión del ESOCAN, que como hemos dicho disponía de personal formado y contactos con técnicos de la región.
Como consecuencia positiva de este rescate, se espera disponer del mencionado protocolo de actuación para la obtención de los explosivos, aunque seguirán quedando importantes temas abiertos en cuestión de desobstrucción, como la compra de materiales de perforación y detonación adecuados, así como la formación y prácticas de más artilleros en el grupo de socorro. También resultó fundamental disponer de una pareja de radios NICOLA, propiedad de un grupo de espeleo, pero desgraciadamente seguimos sin disponer de este equipo dentro del material que Protección Civil asigna al espeleosocorro, con lo que en futuros rescates es posible que no podamos contar con este medio de comunicación.