Miércoles 30 de junio de 1999, por Martín González Hierro

Sábado 19 de Junio de 1999
14,00 horas: 4 espeleólogos madrileños del Grupo FLASH entran en el sistema Cueto-Coventosa con la idea de realizar la travesía.
Domingo 20 de Junio
11 horas: tres compañeros entran por Coventosa al encuentro de los anteriores al objeto de llevarles los botes neumáticos y ayudarles a portear el material hasta el exterior.
Tras más de 18 horas de espera deciden dar la voz de alarma
Lunes 21 de Junio
5,15 horas: la Guardia Civil de Ramales moviliza al equipo de primera intervención del Espeleosocorro Cántabro.
6,00 horas: El equipo de primera intervención se concentra en el cuartel de la Guardia Civil de Ramales y recaba toda la información necesaria al objeto de evaluar la situación. Decide trasladar el operativo al Ayuntamiento de Arredondo.
7,30 horas: entra en la cueva de Coventosa el equipo de primera intervención, portando carburo y comida.
10,00 horas: el equipo de primera intervención contacta con los espeleólogos atrapados en el interior, comprobando su estado físico y anímico. Rápidamente salen al exterior al objeto de comunicar el estado físico de los accidentados y evitar que otro grupo entre por la sima de Cueto.
11,15 horas: Sale al exterior el equipo de primera intervención.
12,00 horas: el equipo de rescate propiamente dicho entra en la cavidad al objeto de ayudar en la evacuación de los accidentados.
14,15 horas: salen al exterior todos los accidentados y rescatadores, dando por cerrado el operativo.
La travesía Cueto-Coventosa es la más peligrosa dura y técnica de Cantabria [1]y una de las mas duras de España. Por lo tanto ante una situación de emergencia en esta cavidad decidimos movilizar directamente al equipo de primera intervención del Espeleosocorro Cántabro dependiente de los Servicios de Protección Civil de Cantabria, a los miembros del GREIM de potes y a los espeleosocorristas del parque de Bomberos de Burgos.
Al no tener noticias de primera mano del estado de los accidentados (ninguno de ellos sale al exterior) pensamos en un retraso o posible pérdida (de haber accidentados, al menos uno habría salido al exterior a dar la voz de alarma). Pero a pesar de ello y debido a la dureza de la cueva, movilizamos a un número suficiente de efectivos.
El planteamiento inicial es que un equipo rápido, bien pertrechado, en buena forma física y gran conocedor de la travesía, remonte a lo largo del río de Coventosa a su encuentro, mientras en el exterior preparamos un equipo potente al objeto de instalar la sima de Cueto (-800 m.) por si deben ser evacuados a su través.
Ante la rapidez del primer equipo en llegar y superar los lagos (1,5 horas cuando lo normal pueden ser 3 h.) y localizar a los perdidos, se hace innecesaria la intervención a través de Cueto.
Debido al estado de agotamiento de los accidentados, y al gran peso que portean se decide entrar a ayudarlos.
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Primero: al darse la voz de alarma a la Guardia Civil, está debería llamar
directamente a los Servicios de Protección Civil del Gobierno de Cantabria
para que éstos iniciaran el operativo.
Sería conveniente plantear esto a los Jefes de Puesto de la Guardia Civil de la Comarca del Asón y Miera.
Segundo: nuevamente espeleólogos madrileños han subestimado la
dureza y dificultad de una travesía. A nuestro juicio no contaban con la
experiencia y práctica de la espeleo necesaria para afrontar la travesía. Han
tardado en descender los pozos más de 12 horas, cuando lo normal pueden ser
8-9 horas. Han equipado pasos en la Red Intermedia que no es preciso equipar
(aun siendo preferible este exceso de precaución que no una actitud
irresponsable). Han cargado con excesivo equipaje y peso, lo que les ha
retrasado aún más.
El objetivo ha sido desproporcionado a la experiencia en conjunto de este equipo de 4 espeleólogos madrileños.
Tercero: en este operativo se han visto las carencias materiales y
humanas de la unidad GREIM de Potes, al sólo disponer de dos personas, que
no cuentan con todo el equipo personal necesario (no tienen cascos adaptados
a la espeleología ni arneses de cintura). Es preciso pues buscar una solución a
esta situación.
Cuarto: nuevamente se ha podido comprobar el alto nivel de
operatividad que muestran los Bomberos de Burgos para afrontar este tipo de
situaciones, tanto en la disponibilidad humana como en rapidez de
movilización y en la disposición a integrarse en los equipos de trabajo del
espeleosocorro Cántabro.
Recomiendo a los Servicios de Protección Civil de Cantabria que envíen una carta de agradecimiento al Ayuntamiento de Burgos haciendo constar el buen nivel de sus bomberos.
Por otra parte sería bueno dar solución al estado material y humano en que se encuentra la unidad GREIM de Potes.
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[1] Lo era en el año 1999. Posteriormente se ha convertido en más peligrosa la de Bloque-Cellagua