Subterránea
Nº 18 2002/2 - Página 16-22
Viernes 13 de junio de 2003, por GAES
Red del Silencio [1]
La orografía cántabra nos tiene acostumbrados a esos paisajes de la caliza que hacen soñar a todo espeleólogo; para nuestro gozo, también a menudo, esos agrestes paisajes esconden importantes redes subterráneas. En comparación con ellos, en el karst de Rasines nadie diría, a primera vista y observando sus serenos relieves, cubiertos en gran parte con materiales impermeables, que encierran una red subterránea de la magnitud de la Red d Silencio*. No obstante, cuando nos fijamos en los sumideros que se localizan en los confines del área caliza y en la surgencia del río a que estos dan lugar (en la Cueva del Valle), podemos imaginarnos perfectamente todo lo que ese río ha trabajado bajo tierra, horadando las entrañas de la montaña, hasta quedar tan extenuado como aparece en el lugar de su nacimiento, donde recibe el nombre de silencio por la tranquilidad de sus aguas.
En Rasines el GAES de Bilbao ha explorado y catalogado 260 cavidades, que suman 88.000 m de conductos, entre ellas destaca la Red del Silencio, que tiene 60.223 m de recorrido, y para cuya exploración hemos contado con la ayuda de nuestros amigos del SC MJC de Rodez (F.).
Con ese nombre nos referimos a un sistema subterráneo que agrupa galerías a las que se puede acceder por seis entradas diferentes dispuestas a lo largo de su trazado subterráneo; estas entradas son: Cueva del Valle, Torca del Escobal, Torca del Hoyón, Torca de la Canal III y Torca de Hoyu Jondo II en Rasines y la Torca de la Seguía en Karrantza; existen además otras cavidad que participan con la Red en el drenaje subterráneo del macizo pero, cuyos conductos, no han podido ser conectados (GAES 2001). Estas cavidades, las torcas de Regato Calero, Calero del Agua, Hoyo Medio Jornos II, configuran entre otras las cabeceras de la Red.

| GRANDES CAVIDADES DE RASINES | ||
| NOMBRE | DESARROLLO | DESNIVEL |
| Red del Silencio (Cueva del Valle) | 60.223 | -477 |
| Sistema Molino La Peña | 4.777 | -93 |
| Torca de los Tornillos | 3.400 | -90 |
| Torca de las Cárcavas | 3.126 | -307 |
| Torca del Regato Calero | 2.664 | -291 |
| Torca del Hoyo Medio | 895 | -420 |
| El Hoyón II | 852 | -350 |
| Torca del Calero del Agua | 550 | -334 |
La Red del Silencio se ubica en una zona de transición entre la Cordillera Cantábrica y los Montes Vascos, que ocupa los límites orientales de Cantabria y occidentales de Bizkaia. A través de ella se organiza un drenaje que recolecta las aguas que se infiltran en un macizo que abarca superficies principalmente de Rasines en Cantabria, pero también de Karrantza y Turtzios en Bizkaia.La Red del Silencio se ubica en una zona de transición entre la Cordillera Cantábrica y los Montes Vascos, que ocupa los límites orientales de Cantabria y occidentales de Bizkaia. A través de ella se organiza un drenaje que recolecta las aguas que se infiltran en un macizo que abarca superficies principalmente de Rasines en Cantabria, pero también de Karrantza y Turtzios en Bizkaia.
El área kárstica está constituida por una estructura monoclinal que alcanza una longitud aproximada de 7 km. Queda delimitada por las cuencas del río Asón por el O y de si afluentes Ruahermosa por el N y Carranzanos por el S. Hacia el E el macizo continua hasta Turtzios, manteniendo una unidad litológica, aunque los limites hidrogeológicos sitúan en las proximidades del Armañon.
Geológicamente la zona se caracteriza por una fuerte subsidencia que ha favorecido el gran espesor de los materiales cretácicos (RAMÍREZ DEL POZO y otros, 1978), que se disponen en una estructura monoclinal con pendiente hacia el N. Entre los distintos materiales se diferencian tres grandes complejos: el complejo basal sobre el que se eleva el edificio arrecifal y que, en este caso prácticamente delimita el afloramiento calizo; el tramo calizo o complejo Urgoniano, que es en el que se ha producido el proceso de karstificación y que está formado por calizas compactas con un potencial estimado en 900 m y, para acabar la secuencia, los materiales suprayacentes, formados por materiales Supraurgonianos, de naturaleza detrítica y, por lo tanto, impermeables.
La disposición de las distintas litologías en la superficie topográfica y el sentido de su buzamiento determina la forma en que se realiza la alimentación de la unidad hidrogeológica. Asimismo, la tectónica local condiciona firmemente la dirección preferencial de un drenaje que se realiza en sentido E-O.

Este drenaje se produce a través de un vasto enrejado de conductos subterráneos excavados por la actividad erosiva del río Silencio y sus afluentes subterráneos. La circulación tiene lugar, principalmente, de forma aérea por conductos que se hallan en el nivel de base y que poseen un escaso poder de regulación; es lo que se define como acuífero kárstico "sensu stricto" (BAYO y otros, 1986). La pendiente de este drenaje es muy escasa (0,7 %) lo que significa un bajísimo gradiente del nivel dinámico.
La alimentación es mixta, pues, además de las infiltraciones que se producen sobre la propia superficie caliza, se producen también captaciones que se organizan al discurrir el agua por terrenos impermeables y que son, precisamente, cauces que dan lugar a importantes sumideros al adentrarse en los materiales calcáreos. Estos sumideros están relacionados con algunos de los afluentes más importantes e, incluso, en algunos casos, llegan a suponer puntos de acceso a la red.

La importancia de la Red queda reflejada por las cifras de 482 m de desnivel y 60.223 m de recorrido -sumando sus diferentes galerías-, lo que la convierte en la segunda entre las mayores cavidades del estado por desarrollo (PUCH RAMÍREZ, C. 1998). Además, la poligonal entre sus bocas extremas (Seguía y Valle), con 11.300 m de recorrido, es, según los datos de que disponemos (GAES, 2001), la travesía más larga del mundo.
Es una red hidrológica muy evolucionada, con un drenaje muy jerarquizado que provoca una importante concentración de las circulaciones subterráneas.
El río principal presenta, ya en el punto más elevado del mismo en el que ha podido ser observado su cauce, un caudal notable y de gran importancia, si lo comparamos con el volumen total que ye la luz en la surgencia, tras haber recogido aportaciones que drenan subterráneamente una considerable extensión. El colector principal está constituido por un conducto gravitacional en el que se suceden distintas fases de erosión formando un alto cañón con varios niveles de cornisas y con formas de meandro más acusadas en las zonas altas, que contrastan con la parte inferior del cañón en donde esas formas han sido arrasadas en un proceso de simplificación del cauce. En las partes más elevadas se aprecian formas residuales de circulación freática.
La existencia de un nivel de base profundo provoca una rápida profundización de las captaciones hídricas, dando lugar, en las cabeceras, a zonas eminentemente verticales en donde abundan los clásicos meandros. Esto sucede en las toreas de la Seguía y del Hoyón, y en otras cavidades próximas y relacionadas hidrológicamente con la zona de alimentación de la Red. El caso más significativo es la Torea de Jornos II, en donde descendemos casi 500 m de pozos prácticamente verticales (CAES, 2001; LATASA, 1998).
Las Torcas del Hoyón y de la Seguía se sitúan en distintas vertientes del cordal montañero que sirve corno límite provincial, sin embargo, ambas alimentan el mismo afluente, uno de los más caudalosos que llegan al Colector, y suponen también las entradas más elevadas a la Red del Silencio. La primera es una impresionante dolina de 85x65x40 m, que se ubica en pleno contacto entre calizas y areniscas; en ella penetra un pequeño cauce, fruto de las escorrentías que discurren sobre la superficie impermeable que forma la cobertera Supraurgoniana. En su inicio se suceden los pozos hasta la cota de -260 m, en donde la sima pierde el carácter vertical y la galería sigue en forma de acusado meandro, con numerosas marmitas y pequeños embalses. La galería, de una anchura media de 1 m y una altura de 20 m, se mantiene con variaciones morfológicas mínimas que, por lo general, se limitan a la esporádica aparición de tramos inactivos que han quedado abandonados en altura formando pequeños circuitos.
La Torca de la Seguía se localiza sobre una fractura que pone en contacto las calizas con areniscas Supraurgonianas. Su boca actúa como sumidero de un pequeño torrente y por ella irrumpen en la cavidad abundantes materiales procedentes de las areniscas, lo que hace que el transito por los pozos superiores sea bastante peligroso.
Tras descender una zona vertical de 275 m de desnivel, encontramos un estrecho meandro perpendicular a la galería. Este meandro, desesperadamente largo y estrecho, nos permite llegar hasta el Afluente de los dos Activos, y por él hasta el cruce existente a 75 m de la base de los pozos del Hoyón.
Desde la confluencia con el colector principal del afluente que forman ambas simas, descendemos hasta que el agua se pierde en un sifón; poco antes río arriba vemos una cuerda que nos lleva hasta otro nivel de galerías que, en realidad, se corresponde con el que poseía el Colector hasta 100 m antes, de esta forma, mediante una escalada de 13 m, la galería recupera el nivel anterior. Este conducto (Galería de las Marionetas), que ha sido abandonado por la profundización del cauce, actúa como aliviadero del sifón, tal y como muestran los finos sedimentos que se fijan a las paredes en la escalada de acceso y la espuma que hemos observado en lo alto del pozo tras las crecidas. El techo de la galería, situado a gran altura, es continuación del de las zonas precedentes en el Colector.
Más adelante la galería principal, formada bajo influencia tectónica, sigue un trazado marcadamente rectilíneo en donde el dominio de las dimensiones verticales es total (1,5x10 m).
En esta zona (Galería de los Gours), situada en el nivel vadoso, no circula actualmente una corriente permanente de agua, aunque sí que sufre frecuentes inundaciones que llenan las marmitas y que dejan finos depósitos de limos recubriendo o cementando otros sedimentos de mayor diámetro, en forma de canto rodado.
Una nueva cuerda nos sugiere que la continuación se halla en otro nivel más alto, así, tras el ascenso de la E-18 encontramos la Galería Lógica, correspondiente a un nivel de circulación más antiguo. Se trata de una galería gravitacional, con dominio neto de las dimensiones verticales (1,2x30 m), que sigue un trazado en forma de meandro a lo largo de sus 800 m.
Sobre el punto por el que ascendemos hasta la Galería Lógica, una nueva escalada, también de 18 m nos permite llegar a un nivel aun más antiguo, cuyo encajamiento ha dado lugar a la propia Galería Lógica; se trata de la Galería del Padre, con un recorrido de 1900 m.
Excavados a favor de la misma discontinuidad tectónica, se solapan distintos niveles de conductos (zona de La Unión), con múltiples pozos y chimeneas que los ponen en comunicación; resultando que, en algún punto, alcanzan una altura de más de 60 m sobre el nivel inferior; sin embargo, en este sector, las galerías secundarias, independientes del drenaje principal en cualquiera de sus fases, son prácticamente inexistentes. Una de las escasas excepciones es la Canal (RN-80). Se trata de un sumidero activo, por el que penetra un pequeño caudal de agua. Inicialmente adopta forma de rampa de cierta amplitud, dando paso después a pasos muy estrechos, resaltes y meandros desfondados hasta que, a -84 m de desnivel, se hace horizontal, conectando poco después con la Galería Vasco-Occitana.
La influencia de La Canal imprime un cambio notable al aspecto y disposición de las galerías. La altura de los techos disminuye hasta convertirse, en más de un lugar, en gateras y laminadores. De las rectilíneas galerías superpuestas por el control estructural pasamos a diferentes conductos excavados en niveles más próximos entre sí, con una disposición laberíntica y con secciones y microformas, como cúpulas en la bóveda, que identifican su génesis con una circulación en régimen anegado y semianegado.
Este cambio se debe, probablemente, a una atenuación de la influencia de la fractura de la Canal y a la presencia de conductos preexistentes utilizados por un drenaje procedente de la propia boca de la Canal II y de la zona del río Ruahermosa a través de Molino la Peña y, quizás, de la Torca de los Tornillos (dos de las mayores cavidades del karst de Rasines).
En la zona más próxima a la Sala de la Lluvia, el conducto inicial, que enlazaría esta zona con la Galería de la Luna, ha sido socavado por la erosión remontante que ha generado el hundimiento de la galería, debido a la existencia de la cascada en la sala. La Galería de la Luna, que recibe este nombre por su singular fisonomía, es un ancho conducto generado en condiciones freáticas, que ha sufrido un importante proceso de relleno por parte de cantos rodados de arenisca y bancos de arena. Posteriormente, una reactivación del ciclo hidrológico ha excavado los depósitos fluviales modelando marmitas a modo de cráteres, que dejan entrever el espesor del relleno.
Todo el Laminador es de una gran aridez, salvo una zona de goteos en su parte final, que produce un pequeño embalsamiento; es la zona conocida como el Comedor.
Poco después la galería se hace más grande, es la Galería del Sahara, llamada así por su suelo ocupado por finas arenas. La excavación de la galería ha sido favorecida por factores estructurales y mantiene unas dimensiones bastante constantes (12x6 m).
Más adelante una rampa de importante pendiente nos permite cambiar de nivel descendiendo hasta el río, así llegamos al lugar conocido como la Playa, en donde retomamos el nivel activo. Este nivel está formado por una galería de cierta importancia, con una pendiente apenas perceptible. Por encima del cauce activo encontramos galerías superiores, las de mayor sección de la Red, relacionadas con anteriores ciclos erosivos. Asociadas a los principales accidentes tectónicos que afectan a este sector del macizo, existen importantes acumulaciones de bloques, algunos de gran volumen, que frecuentemente ocupan la mayor parte del conducto y que obligan a encontrar el paso entre los huecos que dejan. En este nivel y a menos de 1 Km. de la Cueva del Valle se produce un abandono del cauce activo hacia horizontes más profundos, abandono que puede tener lugar, según la época, a distinta distancia de la surgencia, en clara relación con las oscilaciones del nivel freático, en cuya zona de fluctuación se halla la galería.
La zona de emergencia de este sistema subterráneo, toma el aspecto de un auténtico delta, al surgir a un tiempo por varios puntos diferentes, distantes entre sí varios metros. Actualmente, la Cueva del Valle es un rebosadero de las surgencias activas, que cobra ocasionalmente vida con aguas altas; así, con fuertes lluvias, podemos ver como surge el agua por su amplio vestíbulo.

Es conocido el atractivo que tiene realizar la travesía entre las bocas del Hoyón y Valle, que es abordada por un numero creciente de visitantes; es conocida también la incidencia que este hecho tiene en cuanto a operativos de socorro. Si bien el recorrido de esta travesía no es especialmente difícil, no hay que olvidar que estamos ante una gran travesía y que hay que tomársela en serio pues no es un recorrido al alcance de cualquier espeleólogo, además, es conveniente contar con conocedores del recorrido y cortarse un poco ante la climatología adversa.
Para más información sobre el tema de este artículo ver "El Karst de Rasines" (CAES, 2001).

BAYO, A.; CATIELLA, J.; CUSTODIO, E.; NIÑEROLA, S. y VIRGOS, L. 1996. Ensayo sobre las diversas tipologías de acuíferos en rocas carbonatadas de España. Jornadas sobre el Karst en Euskadi. Donostia, pp. 255-340.
GAES, 2001. El karst de Rasines, Grupo de Actividades Espeleológicas GAES de Bilbao. Bilbao, 160 pp.
LATASA UNDAGOITIA, I. 1998. Avance al Estudio de la Red del Silencio. Karaitza nº 7, UEV-EEE, pp. 18-26.
PUCH RAMÍREZ, C. 1998. Grandes cuevas y simas de España. E.C.G. 816 pp
RAMÍREZ DEL POZO J. y otros. 1979. Mapa Geológico de España E: 1/50000. Hoja 60/20-5 (Valmaseda) IGME. Madrid.




[1] Topónimo natural Cueva del Valle. Puch, C. 1998 Grandes cuevas y simas de España y León, J. 1997. Cantábria Subterránea. (N. de la R.)