Cuadernos del Valle del Asón
Nº 5 Julio 2001 - Página 8
Miércoles 19 de marzo de 2003, por Román Torre Camarero
Para la recolección de setas hay que empezar por dónde se pueden encontrar, cuándo es la época y el momento propicio, cuáles deben ser recolectadas y cómo debe hacerse esa recolección.
DONDE: Las setas se encuentran en toda clase de terrenos, incluso en los quemados y en los encharcados.
Se pueden encontrar setas en los lugares mas insospechados, como sobre otras especies de setas, sobre hojas caídas, insectos, serrín, pezuñas de animales, plumas de aves, excrementos, etc., pero donde se hallan en mayor abundancia es en los bosques y en las campas.
CUANDO: Hay algunas especies que son constantes en sus épocas de fructificación y hasta casi se podría señalar en qué semana del año tiene mayor probabilidades de nacer, pero otras no son tan constantes y adelantan o retrasan su salida según las circunstancias derivadas del clima, ocurriendo que setas de primavera nacen en pleno otoño y hasta incluso hay veces se adelantan las de otoño y hasta incluso hay años muy secos que no nacen determinadas setas, aunque esto no quiere decir que el año siguiente no se haga una cosecha abundante de ellas. También hay especies que tienen varios brotes anuales y otras que pueden encontrase todo el año, como ocurre con muchas setas arborícolas.
En otoño llega esa formidable explosión de Naturaleza que se manifiesta con la aparición masiva de setas. De pronto, montes y prados se alfombran con las especies más diversas y a medida que transcurre la estación, aparecen las más tardías, que aguantan lo que pueden, a veces hasta pleno invierno, pretendiendo enlazar con la primavera, pero sin conseguirlo en la mayoría de los casos. Es pues en otoño cuando hay más variedad de setas tanto en número como en variedad de especies. Se puede decir que se encuentran todas ellas a excepción de las pocas que brotan a fin de invierno o a principios de primavera.
Además de conocer la época de aparición de las especies, para recolectar las setas hay que tener en cuenta que no debe de hacerse después de las grandes lluvias o en días muy lluviosos, pues el agua podría arrastrar las placas del sombrero o decolorar a la seta de tal manera que seria difícil su identificación. Por otra parte las setas que se recogen con mucho agua se pudren con mucha facilidad.
CUALES: Primero hay que dar por supuesto que el recolector conoce la seta encontrada y la ha identificado sin ninguna duda. Debe de desechar las viejas y las que están muy maduras, así como las agusanadas y las comidas por los limacos. Las mejores son las jóvenes y fuertes, bien desarrollados sus caracteres propios.
COMO: Siempre ha suscitado discusiones la forma de hacer la recolección de las setas., siendo algunos partidarios de arrancarla y otros de cortarla cerca de su base, pero la forma de recolectar la seta depende de la especie que se trate. Si es fácil desprenderla del suelo con la ayuda de la uña o de la punta de una navaja o cuchillo, se puede emplear este método, pero si al hacer esto se corre el peligro de arrancar parte del micelio por estar la seta muy sujeta a él, entonces es mejor cortarla por la base del pie.
Pero antes de arrancar o cortar la seta hay que cerciorarse de la existencia o no de la volva, pues en el caso de que la hubiera podría tratarse de una de las tres Amanitas mortales, phalloides, virosa o verna. Si se quiere estudiar aquel ejemplar encontrado o llevado a un experto para que lo clasifique, hay que procurar obtenerlo completo, incluso con algo de tierra para cerciorarse de no habernos dejado ningún trozo en el suelo.
Conviene transportar las setas en una cesta rígida y aireada, de base ancha, y separar las que conocemos bien de las que tenemos duda o queremos estudiar. Las bolsas de tela no son apropiadas para el transporte de las setas, porque estas se estropean al apelotonarse unas junto a otras y aún son menos las de plástico que a los defectos de la anterior le añaden el de la falta de transpiración.