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Cuadernos del Valle del Asón

Montañas del Alto Asón: El Mazo y El Moro

Nº 6 Diciembre 2001 - Página 31-32

Viernes 2 de mayo de 2003, por Pedro Merino Múgica


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Valle del Silencio y estribaciones del Moro
Autor: © AER

El Mazo es una de las cimas más orientales de la comarca, con una magnífica vista del valle del Río Calera. La ruta que proponemos consiste en el encadenamiento de varias cimas cercanas, con vistas bastante parecidas unas a otras, pero que nos permitirán recorrer una zona de activo pasado minero. Son montes calizos, de áspero terreno, con lapiaces desarrollados, y donde podemos observar gran cantidad de fenómenos kársticos.

En Ramales cogeremos la carretera de Guardamino, para llegar al antiguo horno incinerador, que dejaremos atrás hasta llegar a una pronunciada curva donde encontramos una explanada de tierra, en la que podemos dejar el coche. Tras saltar la valla, el sendero se abre paso entre escajos y brezos, para hacerse algo más limpio poco después. En breve dejaremos la dirección S que llevamos para tomar la SE, dirigiéndonos hacia el valle que se abre entre el Monte Moro y la mole del Reluso y del Mazo. Tras dejar una primera boca de mina a la izquierda, llegamos a una torea rodeada de alambre de espino. Encima de ella podemos observar la escombrera de una mina. Nos dirigimos hacia ella y seguimos hacia arriba, donde podremos ver un par de simas (una conecta con la mina). Es por aquí por donde debemos comenzar a subir, sin caminos, buscando lo más fácil. Podemos aprovechar las sendas que los animales usan, aunque la escasa dificultad hace que sea más rápido "tirar a derecho". Así llegaremos a la primera cima de nuestro periplo: el Pico del liso (694 metros).

Bajamos de la cima y encaminamos nuestros pasos hacia el NE, hacia la cima del Reluso o Rebuño (774 metros). La subida a esta cima no ofrece ninguna dificultad, avanzando hacia ella por prados, para posteriormente coger un sendero que nos acercará hasta casi la cima. Son impresionantes las vistas sobre el Calera, del que sólo nos separa una vertiginosa caída. Enfrente podemos ver las verticales paredes del Pico del Carlista.

Ahora seguimos el cordal del Reluso hacia el Sur, para acceder a la cima del Mazo (829 metros), la más alta del día, con su antiestético vértice geodésico del IGN, y su buzón.

Desde aquí, si la calima no lo impide, podremos disfrutar de vistas sobre la costa. Y en esa dirección, pero más cerca, la peculiar maza de Las Nieves, el Pico del Carlista... Al Este, podemos ver parte del Valle de Carranza, el más amplio de Vizcaya. Al Sur podemos ver en primer plano El Moro, el Pando, el San Vicente, el Hornijo...

Para bajar nos dirigimos al S, donde encontramos unas marcas del GR (rojas y blancas) que seguimos hasta el valle. Aquí, si estamos cansados, podemos enlazar con el camino de ida, o bien seguir las marcas, que nos conducirán subiendo suavemente por la ladera Este de las Peñas del Moro. Siguiéndolas podemos llegar hasta el Alto de Ubal, pero no es esa nuestra intención. Cuando nos encontramos en la falda Este del Moro, en un tramo en el que el camino se encuentra bastante bien conservado, nos vemos obligados a abandonarlo y seguir ladera arriba, sin camino, por un lapiaz bastante incómodo, siempre con la cima como referencia. Cerca de la cima habremos de buscar de nuevo el mejor paso, y tener algo de cuidado, pues algún bloque calizo pudiera encontrarse suelto. Llegamos así a la cima del Moro (778 metros), donde no hay ningún buzón...en pie. Las vistas son al valle de Carranza al Este, valle del Asón al Oeste, Mazo al Norte...

La bajada la podemos hacer por el sitio por donde hemos venido o por la vertiente contraria, a campo traviesa hasta conectar a media ladera con el antiguo camino minero (más rápido). Pasamos así por delante de olvidadas minas en las que ya no se oye el piqueteo de las herramientas, y que las vacas usan para guarecerse de la solana. El sendero nos deja en el valle, donde las marcas del GR comienzan el ascenso, por lo que sólo nos queda tornar al coche por el camino conocido.

Existen algunas alternativas a la ruta propuesta. La más interesante (y más larga) consiste en partir del Camino del Haza y subir al Monte Pando (sin camino), para bajar después por su vertiente Norte o Este (también sin camino) al Valle del Silencio, en el que un sendero perdido en el encinar nos lleva hasta el pie del Pico del Ilso. Dentro del enmarañado encinar los caminos se multiplican, aparecen y desaparecen, por lo que esta opción sólo es recomendable a montañeros con un buen sentido de la orientación.

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Vista del Moro desde el Mazo
Autor: © AER

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