Cuadernos del Valle del Asón
Nº 4 Diciembre 2000 - Página 19-20
Jueves 1ro de mayo de 2003, por Pedro Merino Múgica

Esta ruta nos permite ascender al Colina, una de las cimas más elevadas del Alto Asón. Las vistas son magníficas, y tiene la ventaja de ser circular, es decir, que vamos por un sitio y volvemos por otro diferente. Así podremos admirar el lapiaz plano de Hoyo Grande, una garma arrasada por la acción del hielo en la pretérita era glaciar. Parte del recorrido se realiza entre las siempre presentes hayas, por lo que es una ruta muy recomendable para realizarla en otoño, cuando el bosque se viste de tonalidades amarillas.
Partimos de la explanada que hay cerca de Los Collados y cogemos una pista que se dirige hacia el Oeste. Pronto tendremos una magnífica vista del valle del Asón, que se abre a nuestros pies. Siguiendo el sendero pronto alcanzamos Fuente Bezón, que tiene fama de ser una de las fuentes más frías de la comarca. Pasamos las cabañas de Horneo y tras un buen rato caminando llegamos al Alto de La Posadía. A nuestros pies se abre una depresión que tras el deshielo o en épocas de grandes lluvias suele albergar un lago de considerables dimensiones: Brenavinto. Podemos observar el serpenteante trazado de los meandros del regato Rubridillo por su fondo plano, hasta sumirse en un ponor (sumidero) impenetrable, que conduce esta agua hasta el colector general del sistema, que vierte sus aguas en la cascada del Asón.
Sin embargo nuestra ruta nos obliga a abandonar el marcado camino que baja hacia Brenavinto, y cogemos un sendero que bordea la depresión por el Norte, ascendiendo lentamente, sin posibilidades de pérdida. Tras un pequeña cambio de dirección llegamos a una cabaña aislada, y unos hitos nos indican por donde sigue nuestra ruta. Tras una hondonada entre hayas hemos de coger un sendero que al comienzo nos desafía con un repecho un tanto molesto, para enseguida seguir ascendiendo suavemente. Nos encontramos en el Monte Moncrespo, desde donde podemos observar a nuestras anchas toda Brenarromán, otra depresión situada más allá de Brenavinto.

Llegamos a una de las partes más impresionantes de la ruta: Las Hazas del Respiradero, un estrecho cañón excavado en la caliza, que seguiremos por espacio de unos 500 metros, hasta que unas escaleras a mano izquierda nos permiten salir del mismo para entrar en el hayedo. El camino sigue entre las hayas, marcado con la pintura del GR (rojo y blanco), para después salir a unas praderías por las que nos acercamos a las cabañas del Brenacobos, que bordearemos por la izquierda. Aquí encontraremos una fuente permanente, que invita a hacer una parada antes de dirigirnos al collado del Colina (Alto de Las Estacas).
Tras la fuente seguimos hacia el Este, siguiendo las marcas del GR, y llegamos, tras pasar por otras escaleras de roca, al collado. Las marcas rojas siguen hacia el este, para descender al Miera en su infatigable camino hasta Reinosa, pero nosotros nos dirigimos a la cima del Colina (1.448 metros), justo al Norte. La subida no presente ninguna dificultad, y la panorámica es excelente. En primer lugar podemos ver al Norte la cima doble del Porracolina (1.414), al que se puede llegar siguiendo el cordal que parte del Carrío (el monte sito al otro lado del Alto de Las Estacas). A nuestros pies podemos ver el barranco de La sota, con sus cabañas, aún habitadas en verano. Al este, Hoyo Grande (Hoyón de Saco), enorme sumidero por el que pasaremos al bajar. Y al otro lado del valle del Asón, el Macizo del Mortillano, con Peña Rocías y los Porros del Mortillano.
La bajada del Colina la realizamos por el NE, hacia Hoyo Grande. Hay que tener cuidado de no despistarse aquí, ya que hay varios cortados. Una vez abajo podremos observar el lapiaz arrasado de hoyo Grande, un magnífico ejemplo de erosión glaciar, y no podemos evitar pensar en una especie de campo de fútbol rocoso. Siguiendo en dirección SE, a través de las hayas, llegamos a las cabañas de saco, donde el camino se vuelve claro y evidente. Sólo nos queda seguirlo disfrutando de la sombra de sus quejumbrosas hayas, a la espera de poder ver alguna ardilla o quizá, con un poco de suerte, un corzo. A ratos podemos ver una panorámica de las paredes opuestas del Asón. Dejamos a nuestra derecha los Castros de Horneo, y al llegar al Sotío nuestro camino gira al Sur, para salir cerca del alto de La Posadía, con lo que sólo nos queda retomar el camino ya andado para volver al coche.
Cartografía:
Macizo del Alto Asón.
1:20.000 Cetyma