Cuadernos del Valle del Asón
Nº 7 Julio 2002 - Página 17-20
Miércoles 29 de octubre de 2003, por Asociación Cultural Juan de Espina

En el número 5 de esta prestigiosa publicación anunciábamos la puesta en marcha de una ambiciosa iniciativa destinada a localizar y registrar gráficamente los antiguos edificios dedicados a la molienda, y otras labores similares, a la vera del Asón y los cursos fluviales cercanos. Se trataba del primer proyecto de la recién creada Asociación Cultural "Juan de Espina" de Ampuero. Ahora, tras dos años largos de trabajo, podemos anunciar que esos muchachos y muchachas (ya no tanto) fueron capaces de dar a luz una hermosa exposición que, bajo el título de "Los molinos del bajo Asón", dio sus primeros pasos en la Casa de Cultura de Ampuero del 20 de abril al 11 de mayo pasados.
En ella pudieron contemplarse más de una veintena de paneles murales que recogían, entre otros aspectos, la historia, el funcionamiento y la integración en el medio ambiente de los molinos de curso fluvial. Se describían algunos de los molinos existentes en la comarca del Asón agrupados en cuatro rutas, de distinta longitud (ver dibujo), que la Asociación propone para visitar los restos y edificaciones de una forma más o menos sistemática.
Se completaba la exposición con fotografías, maquetas y materiales originales cedidos por vecinos de la zona y la Asociación "Camino Real de Colindres".
Acudieron también afamados expertos que dictaron las siguientes conferencias:
"La Comarca del Asón. Patrimonio del municipio de Ampuero", por Miguel Ángel Aramburu Zabala, autor del Catálogo del Patrimonio de Ampuero.
"Problemática Ambiental de la Cuenca del Asón" por Gonzalo Canales, de ARCA.
Nos han pedido los componentes de "Juan de Espina" que agradezcamos su ayuda económica y/o su colaboración -además de a los mencionados anteriormente- a la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, el Ayuntamiento de Ampuero, el Centro de Profesores y Recursos de Laredo, el I.E.S. "José del Campo" y otras instituciones como el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, el Archivo Municipal de Ampuero y el Archivo de Cantabria. Además ha echado una mano el PRODER facilitando infraestructura para la exposición y contactos con otras asociaciones.
Comparable por algunos a "Operación Triunfo", el éxito de crítica y público ha sido casi unánime durante todos los días del evento. Es difícil apuntar el número exacto de visitantes que ha tenido la exposición, pero podemos afirmar que acudió el "todo-Ampuero", muchos vecinos y asociaciones de nuestra comarca y regiones limítrofes, entendidos de la capital, una representación de nuestros hermanos franceses de Eauze, etc., etc. Además, por supuesto de autoridades locales.
Sí podemos mencionar el número de estudiantes del Colegio e Instituto de Ampuero que pasaron revista a los carteles y cumplimentaron las correspondientes fichas didácticas: más de 500. Como testigo de tanto trajín queda el libro de visitas de la muestra, donde quien quiso dejo escrito su parecer, y que vio adornadas muchas de sus páginas con abundantes comentarios que no tienen desperdicio.
No está de más hacer un poco de memoria.
Los miembros de la Asociación "Juan de Espina", se ríen ahora, aunque de forma un tanto nerviosa, cuando recuerdan los primeros pasos en la preparación de esta exposición. Se buscaba algo sencillo porque era la primera tarea de la que iban a ocuparse y no era cuestión de pillarse los dedos con la puerta de la ambición, así que señalar y estudiar los restos de algunos molinos conocidos no parecía una cuestión inalcanzable. Se habló de realizar excursiones familiares con el pretexto de localizar las viejas aceñas aprovechando, de paso, el buen tiempo estival...
Pero aquel breve hilo de madeja traía tras de sí decenas de restos, documentos, trabajos y testimonios que parecían no acabarse nunca. Los seis meses previstos se convirtieron de dos años largos y la sencilla labor en trabajo a veces agobiante. Una sensación que desapareció en seguida fue el síndrome "Indiana Jones" (héroe solitario que lucha incomprendido por salvar tesoros arqueológicos). Descubrieron que había muchos estudios ya realizados sobre materias análogas tanto en nuestra comunidad como en las vecinas, WEBS dedicadas al tema, exposiciones como la de los molinos de marea en el vecino Colindres, expertos que habían buceado profundamente en estos mares -ríos sería más exacto-, vecinos ansiosos por hablar de unas labores que incluso llegaron a conocer y propietarios que dedican sus esfuerzos y ahorros a rehabilitar las viejas máquinas que heredaron o adquirieron. Todos colaboraron entusiastas y derrocharon su tiempo con el "equipo de investigación". No vamos a nombrarlos por no dejar a ninguno olvidado, pero se les puede encontrar en sus azudas de los términos de Rada, Rasines, Cadalso, Ampuero, Ramales, Voto....
Lamentablemente, salvo las gloriosas excepciones mencionadas o la rehabilitación auspiciada por el Ayuntamiento frente al Palacio de La Bárcena, los restos encontrados no suelen pasar de ruinas abandonadas, semienterradas y devoradas por la maleza, aunque enmarcadas en entornos naturales incomparables, como suele decirse, que merecen visitarse por sí mismos. Los arañazos en piernas y brazos o el barro abrazado a zapatos y pantalones de nuestros exploradores son testimonios vivos de la umbría situación. ¿Es necesario decir que un simple adecentamiento de los molinos, la señalización de las rutas y unos cuantos folletos informativos son un paso suficiente para convertirlos en un inmejorable reclamo turístico?
Desde luego ha sido bonito, ha merecido la pena el esfuerzo, pero queremos finalizar dejando en el aire algunas reflexiones inacabadas:
¿Alguien duda de que serían bienvenidas vuestras aportaciones y sugerencias para que la asociación complete su trabajo?
¿A que estaría bien disponer de un pequeño museo donde exponer permanentemente los materiales elaborados para esta muestra junto a otros que vayan enriqueciendo el patrimonio etnográfico de la comarca?
¿Y si los responsables del turismo en Cantabria señalizasen las rutas propuestas, elaborasen folletos explicativos y diesen publicidad al asunto?
¿Anda que la idea de aprovechar los molinos como centro de atracción de instalaciones hosteleras anexas, en plan turismo rural?
¿Será posible que, algún día, quienes construyen y dan licencias miren a su alrededor y se den cuenta de que en un país semidespoblado como éste es innecesario amontonar pisos y chalés en los centros urbanos o encima de las playas?
¿Que el mayor tesoro que poseemos es nuestro patrimonio histórico y nuestro paisaje? ¿Que es mejor planificar y urbanizar primero proveyendo comunicaciones y servicios para construir después hogares donde poder vivir a gusto? ¿Que haciendo las cosas bien, sin chapuzas, se tiene la conciencia más tranquila pero, sobre todo, se gana más dinero?
mailto:juandeespina@telepolis.com
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Las muelas son el elemento del Molino que se reaprovecha con mayor frecuencia. Las podemos encontrar como dinteles o jambas de puertas y ventanas, como losas, como lugar donde cruzar un calce... y -moderna costumbre- como sólidas mesas de piedra o decorativos trofeos.
La colección de mesas-muelas del Santuario de la Bien Aparecida es su más visible precedente. Las piedras que la forman fueron retiradas -hace varios decenios y con los medios del entonces Ministerio de Obras Públicas- de diversos molinos de Ampuero, Guriezo, Rasines, Voto... Triste ejemplo éstepara una moda que, impulsada por la fiebre del chalet, amenaza con llevarse por delante los molinos que aún nos quedan. Santiago Sobrino |