A primeros de septiembre 2010, los compañeros del club Abismos publicaron en su web una advertencia sobre un bloque suelto en La Gándara, además de mandar avisos por correo electrónico sobre el mismo tema.
Explicaban que durante su visita del mes de agosto, en la cabecera del pozo que da acceso a la Sala del Ángel, se habían caído unas piedras y había quedado inestable un gran bloque.
La noticia se extendió rápidamente y fue comentada entre los espeleólogos de Cantabria. Pero como los problemas no se arreglan sentados en la silla, ni en la barra del bar, se hizo una visita rápida para verlo y sus posibles soluciones. Una segunda visita el uno de octubre solucionó el riesgo de posibles accidentes.
En la foto 1 se ve el bloque donde anteriormente nos situábamos para empezar el descenso.

- Foto 1
- La repisa que se usaba antes. Después de la limpieza este bloque ya no existe.
En las fotos 2, 3 y 4 se ven algunos de los bloques que estaban en equilibrio. Viendo el panorama se decidió que no merecía la pena los riesgos de bajar a quitar las cuerdas instaladas.

- Foto 2
- Bloque que se aguantaba por casualidad.

- Foto 3
- El bloque grande.

- Foto 4
- Bloque en equilibrio. Basculaba sobre otra piedra.
Se prolongó el pasamanos existente, empezándolo desde más atrás, para poder desplazarse estando anclados a una cuerda. Se empezó tirando un bloque mediano y luego el de mayor tamaño (¿500 kg?). Evidentemente pasó lo que estaba previsto, al caer esos bloques desestabilizaron a su vez a otros de gran tamaño que estaban en la misma repisa. Se continuó con la limpieza de bloques grandes y pequeños que hicieron temblar la repisa donde estábamos.
El resultado se puede apreciar comparando las imágenes 5 y 6, donde los bloques A, B, y C han desaparecido. El bloque C era estable, pero se usó para terminar de tirar uno de los grandes.

- Foto 5
- La repisa antes de sanearla.

- Foto 6
- La repisa después de quitar los bloques.
En la foto 7 se puede ver que ya no está la repisa que aparecía en la foto 1.

- Foto 7
- La cabecera del pozo sin la repisa habitual.
Evidentemente todo lo que cayó por el pozo rompió las cuerdas y destrozó las instalaciones del desviador y los fraccionamientos, por lo que se quitó el pasamanos de acceso y la cabecera del pozo. Quedó completamente desinstalado, a la espera de volver para sanear el resto del pozo, tirando las piedras que hayan podido quedar en las repisas. También a la espera de reequipar los anclajes de los fraccionamientos o, en su defecto, equipando una nueva vía de descenso.
Ponemos unos vídeos, ilustrativos a nivel sonoro:
- El primer bloque.
- El segundo bloque, el grande.
- El tercer bloque.
- El que hizo temblar todo lo que teníamos debajo de los pies.
| Este trabajo de limpieza y reequipamiento se lleva a cabo con la participación de miembros del ESOCAN, Espeleosocorro Cántabro, a título personal, empleando nuestro tiempo y nuestro dinero, sin ningún apoyo institucional ó federativo.
Hay que agradecer la colaboración de José Manuel Conde, Carlos Diego Helguera y José Portilla en las labores de limpieza. |
NOTA: A la semana siguiente volvimos para renovar los anclajes de instalación del pozo.