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Cuadernos del Valle del Asón

Las cuevas de Covalanas y de la Haza

Nº 2 Junio 1999 - Página 15-18

Lunes 28 de abril de 2003, por Joaquín Eguizabal Torre


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Caballo y cierva en Covalanas
Autor: © Universidad de Cantabria

La prehistoria anida allí, en aquellas oquedades abiertas en la roca, que un día sirvieron de habitación, refugio o templo, al hombre del paleolítico, y que hoy se conocen por las cuevas de Covalanas y de la Haza. Asomadas al valle, en la ladera SO del monte del Pando o Monte de la Haza, a una altitud de 320 y 160 m. sobre el nivel del mar respectivamente. En una zona especialmente estratégica ya que controla la confluencia de dos de las principales vías de comunicación de la zona, de tránsito obligado para pasar del valle del Asón a los valles de Soba y Carranza, así como a la vega de Lanestosa.

Todo esto nos viene a indicar, por la serie de yacimientos existentes, la ocupación continuada de éste área a lo largo de la prehistoria, ya sean paleolíticos (como en las cuevas a que me refiero aquí, o en otras inmediatas a ellas: cueva del Mirón y Cullalvera o algo más distantes pero dentro de la zona de Ramales como la cueva de Sotarriza, Covanegra, el Arco y Pondra) o de etapas posteriores como el Ánfora (cerámicas), no faltando tampoco testimonios de la ocupación medieval (Ambascovas en la pared del Eco), y la utilización durante las acciones de la guerra carlista en la cueva del Callejo Cerezo en la peña Busta (Batalla de Ramales, mayo de 1839).

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Cierva en Covalanas
Autor: © Universidad de Cantabria

Covalanas

Descubierta a principios de siglo (11 de septiembre de 1903) por Hermilio Alcalde del Río y Lorenzo Sierra, presenta en la entrada restos de fauna e industrias líticas escasas y poco expresivas, lo cual indica que no debió de ser utilizada como habitación, pues la orientación del abrigo de entrada, abierto hacia el NNO no es especialmente favorable sobre todo a esa altitud y condiciones de exposición abierta, junto con un acceso bastante difícil, dado la pendiente de la ladera antes de la construcción de la pista que asciende a la cueva, y del arreglo de la zona ante la boca.

Se compone de dos galerías de orientación divergente desde la entrada. Todas las figuras paleolíticas se concentran en la última zona transitada del corredor situado a la derecha, a 65 m. de la boca, componiendo así un claro conjunto de fondo. A su vez, se distribuye en siete paneles esenciales sobre las dos paredes laterales de la galería, y en un divertículo anejo de orientación paralela. A los 70 m. la galería se estrecha considerablemente y se bifurca en dos conductos principales, que a su vez se ramifican nuevamente determinando una especie de laberinto final, donde buena parte de las gateras son infranqueables.

Entre los animales representados destacan la cierva, con dieciocho ejemplares, frente a un solo caballo, un reno y un posible bóvido, y una figura indeterminada, (posiblemente un caballo). Hay además cuatro signos cuadrangulares, restos de otros dos en forma quizás oval, varias puntuaciones aisladas o una serie de puntos en hilera y algunos trazos sueltos.

Todas las figuras están pintadas en rojo con formas de aplicación variadas desde la tinta plana, al trazo tamponado-yuxtapuesto o discontinuo, que es la fórmula más abundante y característica de este conjunto de figuras de contorno.

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Topografía en planta con la situación de las pinturas
Publicada en:
LAS CUEVAS CON ARTE PALEOLÍTICO EN CANTABRIA.
Monografías A.C.D.P.S. nº 2
Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo.

La Haza

Descubierta dos días después de Covalanas (13 de septiembre de 1903) por los mismos descubridores que la anterior, presenta unas condiciones de habitabilidad superiores a Covalanas, por su favorable orientación OSO, y su mayor accesibilidad desde el valle, por lo cual cuenta con más posibilidades de haber tenido una ocupación más intensa o continuada a lo largo del Paleolítico superior.

Presenta un gran vestíbulo que se cierra progresivamente hacia el fondo. La cueva en sí es de reducidas dimensiones, 7,5 m. a partir de la puerta de acceso y hasta el final de la galería izquierda, y en su parte más ancha apenas rebasa los 4 m. En realidad, se trata de una única sala de planta más o menos elíptica, en cuyo centro y adosadas al fondo de la misma, se han desarrollado una serie de columnas y formaciones estalagmíticas sobre el relleno de la sala, integrado por depósitos de arcilla y niveles de ocupación humana.

Entre los animales representados es el caballo con tres ejemplares el que predomina, una cierva, un reno, una cabra, un cuadrúpedo indeterminado y además un signo cuadrangular y otro en forma de D invertida y numerosos restos de pinturas sin una figuración determinada, es lo que podemos encontrar. Todo ello está realizado en color rojo con la misma técnica de Covalanas, aunque con menos utilización del tamponado, tanto yuxtapuesto como discontinuo o convencional, y sí el trazo simple y continuo.

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Caballo y reno en La Haza
Autor: © Universidad de Cantabria

En resumen, Covalanas y la Haza, fueron frecuentadas durante el Paleolítico Superior poco más que con motivo de su decoración, debido a la escasa presencia de yacimiento arqueológico. Este hecho no es demasiado frecuente aunque tampoco faltan ejemplos entre los grandes santuarios (Lascaux), en los que no existe una habitación continuada de las cuevas. Probablemente se han utilizado más por su emplazamiento estratégico que por sus condiciones de habitabilidad, que al menos en Covalanas no son demasiado buenas. Habiendo tal vez los autores de las pinturas utilizado como asentamiento de base la cueva del Mirón o algún poblado al aire libre más o menos próximo o realizaron la decoración parietal en el curso o como resultado de un desplazamiento ocasional.

En síntesis, la homogeneidad técnica y estilística de las figuras, su concentración en un área muy delimitada, o su escaso número, le dan una gran sincronía a estas estaciones de Covalanas y la Haza enmarcándolas en una cronología Solutrense, estilo III de Leroi-Goorhan, como Pasiega A en Cantabria y Arenaza en Vizcaya, habiéndose realizado probablemente las pinturas durante el episodio frío situado entre el interestadial Laugerie y la oscilación de Lascaux, entre hace 20.00 y 16.000 años como fechas extremas (unos 18.000 años más o menos), por un auténtico Maestro, caso del autor de las ciervas de Covalanas, muy sencillo pero con una gran expresividad y gusto en sus representaciones, que influye y crea una moda y la repetición de ésta, de la mano de otros autores, compañeros o discípulos que se dispersan formando un círculo alrededor de Covalanas, que alcanzan por el Este Arenaza y la Pasiega por el Oeste. A esto le llamamos LA ESCUELA DE RAMALES.

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Topografía en planta con la situación de las pinturas
Publicada en:
LAS CUEVAS CON ARTE PALEOLÍTICO EN CANTABRIA.
Monografías A.C.D.P.S. nº 2
Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo.

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