AER

Cuadernos del Valle del Asón

La unión Mazo Chico-Crucero

Nº 9 Junio 2006 - Página 27-30

Domingo 6 de agosto de 2006, por Pedro Merino Múgica

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Las nuevas galerías del Crucero
Autor: © AER

Años llevábamos moneando en la zona de Entremazos, con la esperanza de unir las diversas cuevillas con el sistema madre, oseasé Garma Ciega-Cellagua. La falta de otros horizontes en nuestras flácidas vidas hizo posible dedicar un buen número de fines de semana a lo largo de más de diez años a la búsqueda de esas uniones. Y claro, como el que la sigue la consigue, y al que madruga dios le ayuda, y no hay mal que cien años dure (por no olvidarnos del de "hombre refranero, maricón y farolero"), pues al final comenzamos a unir algunas cosillas: que si la sima del Sombrero (véase algún número anterior de esta prestigiosa revista), que si el Bloque, que si los Morterones de Cellagua... Pero donde nos estancamos (o estreñimos) era en el sistema del Mortero del Crucero. Allá por el 95 o así encontramos unas galerías nuevas que por supuesto acabaron o en sifón o colmatándose. Sólo un agujerucho soplador nos permitía mantener alguna esperanza, esperanza que era laminada en cuanto metías el hocico en el susodicho boquete, de no más de 15 centímetros de alto, y que se extendía todo lo que la vista daba; y más. En consecuencia, pasamos mucho de él.

Cuando comenzamos a organizar los campamentos en Fuente Fría, en el año dosmilalgo, que se me ha olvidado y paso de consultar, nos planteamos la desobstrucción del agujero a largo plazo. Aún recordamos estremecidos el primer día de trabajo: por no tener claro, ni siquiera sabíamos si picar en el suelo o en el techo, ambos tenían el mismo aspecto infame. Como teníamos un técnico en la materia (o sea, un albañil), decidió él: a picar el suelo. Cada día que salía un grupo de allí la cantinela era la misma: "pues yo creo que en un par de metros el techo sube algún centímetro"; "algo más allá hace curva, y parece que ancha"; "la roca parece más blanda". El sector materialista histórico, más realista, traía generalmente una versión diferente: "menuda puta mierda, que vuelva su padre"; "esa estrechez llega hasta el Miera"; "el año que viene me voy a la playa, osdenpolculo". Tres añitos de desobstrucción y diecisiete metros a pico y pala dieron la razón a ambas partes: al final se anchaba, pero hubiéramos hecho mejor yendo a la playa. Al menos por las vistas (me refiero a los topless, no a los valores ecolo-paisajísticos, que siempre me la han traído bastante floja).

Pero como todo se acaba, este verano, durante la campaña Fuente Fría 2005, pasamos la estrechez. Obviamente nos pasó, cuando llegamos al campamento, lo de Pedro y el lobo: tras tres años de decir que con un poco más se pasaba, nadie nos creyó esa noche cuando dijimos que habíamos pasado. La verdad, no insistimos mucho: así al día siguiente no habría hostias por ir a explorar las nuevas galerías. Para que luego hablen del compañerismo subterráneo y todo eso.

Así, al día siguiente nos fuimos unos cuantos a explorar y topografiar. Galerías de buen tamaño fue lo que encontramos al otro lado de la estrechez, que nos franqueó el paso al otro lado del sifón que diez años antes había detenido nuestra viril exploración. Pero la cosa sólo duró unos cientos de metros: de nuevo las galerías se colmataban, salvo una, que acababa en un sifón total. Pero a diferencia de la vez anterior, no había nada que soplara. Tras unos días de revisar todos los posibles agujeros, dimos por terminada nuestra labor, algunos tristes por haber perdido toda esperanza de unir con Cellagua, y la mayoría aliviados por no tener que volver a picar como gilipollas. Quizá el verano siguiente sí podríamos ir a la playa.

Pensar es malo

Si ya lo dicen los curas: pensar (y hacerse pajas) es malo. No trae más que problemas. Lamentablemente nuestra esmerada educación jesuítica no había logrado imbuirnos esa preciada enseñanza. Así que los ratos de asueto del verano los empeñamos en unir las dos cosas contra las que la santa madre iglesia nos advierte tan sabiamente (o sea, que nos dedicamos a hacernos pajas mentales).

Siempre se había pensado que las aguas que circulaban por las Torcas del Crucero se precipitaban por una cascada de cuarenta metros existente cerca de la base de los pozos de Cellagua, en el tramo final del río que proviene de la Sima del Bloque. Desde los tiempos de las exploraciones de Balart se había tenido por buena esta explicación, máxime cuando no aparecían otros aportes de agua conocidos en el sistema que pudieran provenir de allí.

Sin embargo, revisando memorias del SCP, de cuando las exploraciones de Mazo Chico, vimos que un aporte colgado existía en el llamado Pozo del Café Liejés. Tras comprobar las cotas y las coordenadas, vimos que la distancia aproximada no rebasaba los ciento cuarenta metros, y que la profundidad era más o menos la misma que la del sifón que había detenido nuestro avance en el Mortero del Crucero durante la campaña.

Así que decidimos instalar el Mazo Chico y ver si se podía remontar el aporte. La memoria sólo hablaba de una cascada que se precipitaba desde un borde del pozo. Al llegar allí vimos que alguien había hecho ya la travesía, dejando los parabolts metidos. Cristóbal inició gallardamente el reequipamiento de la misma, que daba bastante miedo con todo el patio del pozo de sesenta y el agua cayendo, y al siguiente día Alfredo remató la tarea. Avanzamos así los dos unos cincuenta metros, hasta un punto en el que el techo bajaba hasta muy cerca del agua, apenas unos centímetros. Alfredo, siempre alérgico al líquido elemento, me sugirió que me adelantara. Aunque no tenía muy buena pinta, tras unos metros de avanzar a rastras por el río, el techo volvió a levantarse. Tras unos cuantos metros en los que se alternaban los pasos bajos inundados y galerías de más de tres metros de alto, llegué al punto donde se sifonaba. Pero al menos el suelo era de grava, lo que permitía la esperanza de ir eliminando sedimentos hasta ver si era factible evacuar el sifón. Tras unos breves minutos quitando alguna piedra, el frío me sugirió que no hiciera el gilipollas y volviera otro día, a ser posible con neopreno.

Por lo tanto preparamos una nueva intentona, y allá nos dirigimos Fredo, Wychy, Cristóbal, Pedro, Jesús y yo, pertrechados con las últimas tecnologías de desobstrucción subterránea: azadas y un puntero...

Mientras Jesús se dedicaba a corretear entre los posibles pasos sifonantes para asegurarse de que lo que abríamos en el sifón no inundaba las zonas estrechas que a nuestra espalda quedaban, Fredo y Pedro iban ampliando el canal del agua en algunos puntos, y Wychy, Cristóbal y yo trabajábamos en la zona del sifón. Tras varias horas de trabajo, se produjo entonces uno de esos momentos mágicos y tal que aparecen siempre en los episodios de Al Filo de lo Improbable. Ofrezco dos versiones diferentes del momento (en plan los libros aquellos que había cuando éramos pequeños de "Elige tu propia aventura"):

Versión A: para románticos incorregibles y mongólicos

"...en aquel momento, nuestra tez, curtida por miles de horas de duras prospecciones, llagadas por el polvo de interminables laminadores, notó una fresca brisa, evocadora de los ignotos reinos subterráneos que allí nos aguardaban, sumidos en la oscura eternidad, aguardando el viril empuje de unos hombres dispuestos a desafiar sus miedos ancestrales que..."

Lo siento, es demasiado vomitivo. El resto de esta versión os lo imagináis, que para lo que habéis pagado no os lo vamos a dar todo hecho...

Versión B: para punkis apestosos y realistas varios:

"...en aquel lugar húmedo e incómodo, resonó la voz de Cristóbal:
- Buff, encima de estar aquí jodidoz tiene que venir el tío ezte a peerze...
- Pedro: Eh, que yo no he sido esta vez. Tengo el culo demasiado prieto pensando en que se sifone lo de detrás como para que escape hasta el más mínimo gas.
- Wychy: Pues a mi no me mires, que yo me he limitado a poner un truño, pero está cincuenta metros más atrás.
- Cristóbal: Puez aquí huele a mierda que te cagaz, valga la redundancia...
- Wychy: Entonces eso significa...
- Pedro: Significa que comer comerás gloria, pero cagar, cagas ******
- Wychy: Sí, eso es obvio, pero a lo que me refería es que si huele aquí el bicho-bola que he puesto, es porque hay corriente de aire, lo que quiere decir... ¡que hemos vaciado el sifón!

Efectivamente, queridos amigos, la realidad nunca supera a la ficción, y siempre es más cutre y chabacana, como vosotros y nosotros. Qué le vamos a hacer, haber nacido en Suecia...

Tras comprobar que el nivel del agua había bajado unos cinco centímetros, y que pasaba por el ex-sifón una ligera corriente de aire, redoblamos nuestros esfuerzos (lo que no es mucho, por cierto). Pronto salió a relucir el gracejo andaluz de Cristóbal:
- "Ezto ez una puta mierda, no hay nada que hacer, vámonoz a caza..."
- Wychy: "Que no hombre, que es cuestión de tiempo, es cosa hecha..."
- Pedro: "¿No tenéis hambre? A mi me rutan las tripas..."

Tras un par de horas de repetir cada uno su banda sonora, el agua había bajado unos centímetros. Así que decidimos hacer una intentona para pasar. Lo echamos a suertes, y le tocó al del neopreno más gordo, es decir, a mí. Tras meter un tercio de mi anatomía por el agujero, opté por retirarme cobardemente, y he de añadir que sin ningún rubor. La intentona de Cristóbal se saldó con un fracaso similar, mientras Wychy reía entre dientes, mientras musitaba algo que sospechosamente se parecía a "pringaosdemierda"...

Vistas las cosas, decidimos dejar el sifón como estaba, y volver más adelante con métodos más contundentes de desobstrucción, ya que un pequeño lomo de roca represaba buen parte del agua, impidiendo bajar más el nivel del sifón.

Así pues, unos fines de semana después hicimos dos grupos. Fredo, Raúl, Luisillo y Modesto entraron por el Mazo Chico, mientras que Juan, Estíbaliz y mi menda entraban por el Mortero del Crucero, con la esperanza de unir. Fuera, teóricamente por lesión, se quedó Belén, aunque la letanía que musitaba se parecía sospechosamente a la de Wychy: "pringaosdemierda, pringaosdemierda".

Tras reinstalar alguna rampa, los decididos exploradores que habían entrado por el Mortero, llegaron a la galería que daba al sifón. Pronto los murmullos que se oían confirmaron lo que sospechábamos: el sifón era el mismo, y la unión entre los dos sistemas estaba ahí. Excitado y ligeramente erecto (a pesar del frío del agua, y es que soy muy macho), me metí en la galería. Pronto me tocó arrastrarme, y me encontré con el agua al cuello, y más arriba. Allí pude ver a Modesto y Luisillo, justo en el punto donde habíamos estado desobstruyendo unos días antes.

- Modesto: "¡Es la unión! Vente para acá y ya está hecho"
- Pedro: "¿Y porqué no vienes tú? Desde aquí hay mejores vistas..."
- Modesto: "Por favor, el honor es tuyo, no quisiera quitar el mérito de la unión a uno del AER"
- Pedro: "Ante todo, hospitalidad. Hágame el favor de venir hasta acá y culminar esta gloriosa unión"
- Modesto: "No, no, jamás caería en semejante atrevimiento"
- Pedro (entre dientes y con la boca llena de agua): "Mcgetputmdre, cgondsylptvign, quiencojmemandrivenquí, hostapta..."
- Modesto: "¿Decías algo?"
- Pedro: "Nada, nada. Es que tengo los huevos en la laringe y no puedo vocalizar"

Ciertamente, no muy heroico, pero es que en el AER no hay montañeros vascos con la mirada perdida en el horizonte. Y menos la mía, que con cinco dioptrías ya me dirán donde cojones voy a perderla...

Así pues, unimos, salimos, nos fuimos de cena y nos mamamos. Diez años de exploraciones culminaron como siempre. En el bar. Cagondios...


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Topografía en planta de la unión Crucero-Mazo Chico
Autor: © AER

P.-S.

Próximamente publicaremos una reseña sobre la travesía en sí, y no tantas paridas...

1 Mensaje

  • La unión Mazo Chico-Crucero 22 de agosto 19:18, por Pepe Serrano

    Megustaria daros la enhorabuena por el trabajo que habeis hecho durante decadas en el Mortillano. Un trabajo monumental que habeis sabido compartir con el resto de la comunidad espeleologica. Muchos debian aprender.
    Si te haria un reproche, yo no he estudiado en los jesuitas, siempre en la publica, pero no me gusta que se caguen en un Dios en el que creo, y menos pesonas a las que aprecio.
    Enhorabuena por la proeza, pero tambien se puede compatibilizar con el respeto a las creencias de muchos españole.
    Pepe Serrano

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