Cuadernos del Valle del Asón
Nº 6 Diciembre 2001 - Página 37-38
Viernes 11 de abril de 2003, por Carlos García Ortíz

LAS FRACTURAS
Las fracturas pueden ser presentadas, descritas y clasificadas según distintos criterios. No existe un sistema absoluto de clasificación.
A la hora de describir una fractura, existen categorías distintas que deben ser tenidas en cuenta.
Clasificación:
Las fracturas de la rótula se clasifican en base a sus mecanismos de lesión en fracturas directas, debidas a un traumatismo directo, y en fracturas indirectas, que se producen por avulsión secundaria a la tracción del cuádriceps contra resistencia. En este caso, nosotros trataremos la fractura directa; por ser la que más se produce de las dos en la espeleología.
Mecanismo de lesión:
Un traumatismo directo o caída sobre la rótula puede producir una fractura no desplazada.
Examen físico:
El paciente se presentará con dolor a la palpación y tumefacción en la rodilla. Si existen sospechas de fractura OSTEOCONDRAL, se palpará la superficie posterior de la rótula. Se evaluará la extensión activa de la rodilla, y si está abolida, es posible que exista una sección del cuádriceps o su tendón, lo que requiere intervención quirúrgica.
Radiología:
Para definir estas fracturas suele bastar las proyecciones AP, de perfil y axial. Las fracturas OSTEOCONDRALES no suelen visualizarse bien mediante radiografías comunes, aunque en ocasiones puede verse un pequeño defecto característico en la superficie articular de la rótula.
Lesiones asociadas:
Las fracturas directas de la rótula se asocian con frecuencia a condromalacia traumática.
FRACTURAS SECUNDARIAS A UN TRAUMATISMO DIRECTO
Tratamiento
TIPO I (no desplazada Transversa)
El tratamiento de urgencia de estas fracturas incluyen artrocentesis de la hemartrosis (cuando exista) y colocación de un yeso cilíndrico largo que se extienda desde la ingle hasta los maléolos. El yeso debe estar bien moldeado alrededor de la rótula y la rodilla debe encontrarse en extensión completa. Se enviará al paciente al especialista para que pueda contar con un buen seguimiento y conviene la rehabilitación del cuádriceps lo más pronto posible.
TIPO II (Conminuta)
TIPO III (Vertical)
TIPO IV (Osteocondral)
El tratamiento de urgencia de estas fracturas incluye aplicación de hielo, inmovilización en extensión, analgésicos e ingreso hospitalario para tratamiento quirúrgico si el desplazamiento es superior a los 4 mm. Las fracturas muy conminutas suelen tratarse mediante patelectomía y se asocian a una elevada incidencia de artrosis (39% en una serie).
La patelectomía parcial ha dado buenos resultados en casos de fractura conminuta de la rótula indemne. En algunos casos es inevitable llevar a cabo una excesión total de la rótula, aunque siempre conviene salvar la mayor parte posible de ésta.