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Cuadernos del Valle del Asón

La espeleología y sus lesiones (y V)

Nº 6 Diciembre 2001 - Página 37-38

Viernes 11 de abril de 2003, por Carlos García Ortíz


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Cueva del Pastal
Autor: © Pedro Merino

LAS FRACTURAS

Las fracturas pueden ser presentadas, descritas y clasificadas según distintos criterios. No existe un sistema absoluto de clasificación.

A la hora de describir una fractura, existen categorías distintas que deben ser tenidas en cuenta.

  • 1. Localización anatómica: las fracturas suelen describirse según su localización en el tercio proximal, medio o distal de un hueso largo. Otros términos anatómicos utilizados hacen referencia a la cabeza, diáfisis y base del hueso (por ejem. en las fracturas de metacarpianos y metatarsianos).
  • 2. Dirección de las líneas de fractura:
    • Transversa o transversal: una fractura transversa que discurre perpendicularmente al hueso.
    • Oblicua: Las fracturas oblicuas son similares a las transversales pues no existe un elemento de torsión. La línea de fractura suele estar inclinada en un ángulo de 45 a 60 grados.
    • Espiroidea: Estas fracturas tienen un componente de torsión.
    • Conminuta: son las fracturas donde existen más de dos fragmentos rotos; otros ejemplos de este tipo de fracturas segmentarias o dobles y las en mariposa.
    • Impactada: Una fractura impactada es aquella cuyos extremos están comprimidos entre sí. Suelen ser fracturas muy estables.
  • 3. Estabilidad.
    • Fractura estable: No tiende a desplazarse después de la reducción.
    • Fractura Inestable: Tiende a desplazarse después de la reducción.
  • 4. Lesiones asociadas con los tejidos blandos:
    • Simple (cerrada): Una fractura en la que la piel circundante permanece intacta.
    • Compuesta (abierta): Una fractura en la que la piel circundante se ha roto.
    • Con complicaciones: Una fractura asociada con lesiones neurovasculares, viscerales, ligamentosas o musculares. Las fracturas intraarticulares también pertenecen a este grupo.
    • Sin complicaciones: Una fractura con lesiones mínimas de tejido blando.

LA ROTULA

Clasificación:

Las fracturas de la rótula se clasifican en base a sus mecanismos de lesión en fracturas directas, debidas a un traumatismo directo, y en fracturas indirectas, que se producen por avulsión secundaria a la tracción del cuádriceps contra resistencia. En este caso, nosotros trataremos la fractura directa; por ser la que más se produce de las dos en la espeleología.

Mecanismo de lesión:

Un traumatismo directo o caída sobre la rótula puede producir una fractura no desplazada.

Examen físico:

El paciente se presentará con dolor a la palpación y tumefacción en la rodilla. Si existen sospechas de fractura OSTEOCONDRAL, se palpará la superficie posterior de la rótula. Se evaluará la extensión activa de la rodilla, y si está abolida, es posible que exista una sección del cuádriceps o su tendón, lo que requiere intervención quirúrgica.

Radiología:

Para definir estas fracturas suele bastar las proyecciones AP, de perfil y axial. Las fracturas OSTEOCONDRALES no suelen visualizarse bien mediante radiografías comunes, aunque en ocasiones puede verse un pequeño defecto característico en la superficie articular de la rótula.

Lesiones asociadas:

Las fracturas directas de la rótula se asocian con frecuencia a condromalacia traumática.

FRACTURAS SECUNDARIAS A UN TRAUMATISMO DIRECTO

Tratamiento

 TIPO I (no desplazada Transversa)

El tratamiento de urgencia de estas fracturas incluyen artrocentesis de la hemartrosis (cuando exista) y colocación de un yeso cilíndrico largo que se extienda desde la ingle hasta los maléolos. El yeso debe estar bien moldeado alrededor de la rótula y la rodilla debe encontrarse en extensión completa. Se enviará al paciente al especialista para que pueda contar con un buen seguimiento y conviene la rehabilitación del cuádriceps lo más pronto posible.

 TIPO II (Conminuta)

 TIPO III (Vertical)

 TIPO IV (Osteocondral)

  • Clase B:
    • TIPO I (Transversa Desplazada)
    • TIPO II (Fractura del polo inferior o superior)
    • TIPO III (Fractura vertical o longitudinal)

El tratamiento de urgencia de estas fracturas incluye aplicación de hielo, inmovilización en extensión, analgésicos e ingreso hospitalario para tratamiento quirúrgico si el desplazamiento es superior a los 4 mm. Las fracturas muy conminutas suelen tratarse mediante patelectomía y se asocian a una elevada incidencia de artrosis (39% en una serie).

La patelectomía parcial ha dado buenos resultados en casos de fractura conminuta de la rótula indemne. En algunos casos es inevitable llevar a cabo una excesión total de la rótula, aunque siempre conviene salvar la mayor parte posible de ésta.

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1 Mensaje

  • > La espeleología y sus lesiones (y V)

    20 de noviembre de 2004 19:02, por Webmaster

    Nota del Webaster:

    Esta serie de artículos son divulgativos, para información de los espeleólogos y deportistas en general, pero no pretenden crear un foro de consultas médicas.

    Cualquier persona que tenga una lesión, debe visitar un especialista, además de poder consultar las webs especializadas en medicina y/o consultas médicas.

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