AER

Cuadernos del Valle del Asón

La amenaza de las canteras

Nº 6 Diciembre 2001 - Página 7-8

Viernes 11 de abril de 2003, por Felisa Calle Amavisca (Fecha de redacción anterior: diciembre de 2001).

Dolomitas del Norte S.A. cuenta ya con todos los parabienes legales exigibles. La Comisión Regional de Urbanismo, la Consejería de Industria, la de Medio Ambiente, la Comisión Regional de Actividades Molestas y, finalmente, el Ayuntamiento de la Junta de Voto consideran que la ampliación de la cantera de Bueras y la instalación de un gran horno de calcinación de dolomías no entraña ningún peligro para la salud de los habitantes del Valle de Aras y no entra en conflicto con las numerosas explotaciones ganaderas de la zona. Muy al contrario, opinan que será una importante fuente de riqueza y progreso económico para la población.

Después de casi dos años de enfrentamientos constantes, tanto en la calle como en los despachos, de un largo proceso administrativo, de alegaciones, plazos y autorizaciones, la Junta de Voto, uno de los municipios más olvidados y deprimidos de la región, contará entre su "patrimonio" con una de las actividades industriales potencialmente más contaminantes del medio ambiente de cuantas existen, ni siquiera superable por las centrales nucleares: la calcinación y sinterización de dolomías.

Uno a uno, todos los organismos competentes del Gobierno Regional han dado su visto bueno al proyecto, a pesar de las numerosas alegaciones presentadas desde el Ayuntamiento de Voto y por parte de la asociación "Naturaleza Viva". Finalmente ha sido el propio Ayuntamiento, en Comisión de Gobierno, con los votos en contra de los dos concejales del PP y los dos a favor del PRC, quien aprobó la concesión de la licencia de obra. El voto de calidad del alcalde, el regionalista José Luis Trueba, decidió la cuestión. Esta decisión le ha costado duras críticas por parte de los detractores de las canteras.

Trueba siempre ha tenido mucha prudencia a la hora de decantarse a favor o en contra de la instalación del horno. No se le conocen más declaraciones públicas relacionadas con el tema que su promesa de celebrar un pleno informativo para que cada partido político presente en el Ayuntamiento, exponga su postura a las claras, dar a conocer las resoluciones de cada uno de los organismos por los que iba pasando el proyecto y la autorización o denegación consecuente.

El alcalde, el regionalista José Luis Trueba se defiende de las acusaciones de cambio de postura: "Yo no he variado en ningún momento. Mi opinión personal no debe interferir. Como alcalde he seguido todo el proceso desde que se hizo la solicitud de Dolomitas en el Ayuntamiento. Seguramente he sido uno de los impulsores de recursos y alegaciones, nadie me puede culpar de lo contrario. Sin embargo me he visto obligado a tomar esta decisión. He tenido que dar licencia de obras porque todos los informes emitidos por el Gobierno han sacado adelante el proyecto. Han desestimado cualquier otro argumento y me han colocado en una situación muy peligrosa desde el punto de vista legal".

Con ello alude a las advertencias del secretario municipal en el sentido de que, de denegar una solicitud que cumpla todos los requisitos legales puede incurrir en responsabilidades legales, administrativas y patrimoniales por parte del Ayuntamiento.

La alcaldía, le guste o no, tiene que apechugar y conceder la licencia "si los organismos competentes dicen que esta empresa cumple con todos los requisitos legales".

Ello no ha impedido que, desde el Ayuntamiento se hayan presentado numerosas alegaciones e informes del aparejador municipal, de la médico local, que desaconsejaban la instalación de esta actividad en el municipio. Incluso se interpuso un recurso de alzada ante el Gobierno de Cantabria contra el acuerdo de la Comisión Regional de Urbanismo, que autorizaba la planta integral de calcinación de dolomías.

Ahora le tocaba el turno al Ayuntamiento, la concesión o denegación de la licencia. La licencia se he concedido.

Naturaleza Viva de Voto

Otra cosa, muy diferente, es lo que dicen los miembros de la Asociación Naturaleza Viva de Voto. Este colectivo vecinal, que nació como oposición al proyecto del horno incinerador, no se da por vencido. Piensan seguir adelante y recurrir la licencia en el Tribunal de Justicia de Cantabria. La asociación tiene sus propios informes ambientales y jurídicos y están convencidos de que los tribunales les darán la razón.

Acusan al alcalde Trueba de dejarse presionar por las altas instancias de la empresa Dolomitas S.A. y de "falta de coraje" cuando más necesario era para el Valle de Aras.

"Una semana antes de concederse la licencia de obras, en la cantera ya se realizaban movimientos de tierra y se trabajaba con hormigón y varilla. Se lo advertimos al alcalde: están trabajando ya en la nueva planta. Subió para allá, le dijeron que no, y así quedó la cosa", afirma Paco Maza, integrante de "Naturaleza Viva". Le han presionado: "El director gerente del horno de Santullán dijo en el Ayuntamiento que, con licencia o sin ella, iban a hacer la obra" añade Maza. "Trueba se ha rajado y nada más", sentencia.

"Nosotros tenemos más que perder. Ya nos envenenaron las vacas por oponemos a la cantera. No se sabe quién fue. No hemos tenido ninguna indemnización, ni siquiera del Ayuntamiento. Pero lo peor está por venir. Si nos colocan el horno, ya podemos irnos despidiendo de criar vacas a base de pastos naturales. Esto se acabó".

Dicen que los vecinos de Santullán están encantados, y no es para menos, Dolomitas se llevará la planta de calcinación a Bueras. Lo mismo les ocurre en Santoña y Limpias, porque les cierran las canteras de Montehano y Angustina. La de Montehano porque les han obligado desde la Comunidad europea porque forma parte de la marisma y la de Angustina porque dicen las lenguas de doble filo queda demasiado cerca, "a tiro de flecha", de la casa de descanso del presidente Sieso en Limpias y del futuro Parador.

Y más que un milagro le debe parecer a la empresa Dolomitas del Norte S.A. Por un lado, se aseguran una nueva instalación más que polémica, una auténtica patata caliente allá donde se quiera colocar. Todo el mundo quiere un parador pero, ¿un horno incinerador? Por otro, centralizan la extracción y tratamiento en un único punto. Se ahorra transporte, tiempo, energías, impuestos, etc. "Buena carambola".

Un camino largo y tortuoso

Ha costado casi dos años de trámites cuando podría haber sido cosa de unos meses. La oposición vecinal al proyecto ha sido fuerte. Desde que se hizo público el proyecto de la cantera de Bueras, en el otoño de 1999, el valle ha sido un continuo revuelo. Nadie pretendía, en un principio, que la cosa llamara la atención. Tanto es así que un miembro de la Comisión de gobierno municipal se atrevió a enviar al Gobierno Regional un informe particular del todo favorable al proyecto de Dolomitas en nombre del Ayuntamiento, sin que éste se hubiese pronunciado al respecto ni tuviera nada que ver con tal actuación. Al concejal en cuestión, el socialista Felipe Alberdi, le salió mal la jugada.

El alcalde, el regionalista José Luis Trueba, se enteró y lo cesó de forma fulminante. El pacto de Gobierno PRC-PSOE se rompió y, desde entonces, Trueba gobierna en minoría. El enfrentamiento entre ambas formaciones políticas es una constante desde ese día, sobre todo en el tema de las canteras, a las que los socialistas han mostrado siempre un apoyo entusiasta.

También en la calle la cuestión de la ampliación de la cantera y de la instalación del horno de calcinación alteró el ánimo del vecindario. Nació la Asociación Naturaleza Viva de Voto como oposición al proyecto. Han realizado una campaña de divulgación y protesta y han presentado alegaciones en cada uno de los organismos responsables. Fueron noticia de primera página las pasadas navidades. "Alguien" envenenó a 11 vacas de dos miembros destacados de la Asociación: Lecio Zorrilla y Paco Maza.

Y es que no todos los vecinos piensan igual. Abajo, en el valle, son mayoría los detractores. Pero en las zonas altas, donde está situada la cantera, la gente piensa de otra forma. Están dispuestos a arriesgarse a lo que sea por un puesto de trabajo. No se ve más allá. Desde entonces, el enfrentamiento está servido. Y por lo que se ve, continuará.

Una nueva cantera, de CADESA, amenaza al valle. Situada en San Bartolomé de los Montes, con 38 cuadrículas de 30 hectáreas cada una, abarca terrenos de los municipios de Ruesga, Rasines, Voto y Ampuero. Veremos lo que depara esta nueva "actuación".

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