AER

Campamento Fuente Fría 2009

La Sima del Acebo

Lunes 10 de agosto de 2009, por Agrupación Espeleológica Ramaliega (AER)

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La Sima del Acebo

Historia de las exploraciones

La sima del Acebo fue descubierta en el año 1995 por la SEII de Madrid, grupo que la exploró durante dicho año y el siguiente, cuando alcanzaron la cota -517 m. En el año 2008, en el transcurso de la campaña de Fuente Fría, la AER retomó las exploraciones, encontrando tras una escalada la nueva vía. Durante el campamento de 2009 continúan las explora­ciones, y el 10 de agosto, entrando desde Rubicera, se logra la unión.

Descripción de la cavidad

La sima del Acebo se inicia en una dolina profunda y vertical, descendiendo a la misma por una rampa muy empinada en el lado norte.

En el extremo sur de la dolina, tapizada por bloques y plantas, comienzan una serie de resaltes de bloques que se bajan con cuerda, hasta una primera vertical de 18 metros.

Se trata de la típica sima meandro, que por la zona donde se baja tiende a hacerse estrecha, siendo necesario pendulear para salir hacia zonas más anchas.

Al P.18 le sigue un P.33 de similares caracte­rísticas con varios péndulos.

Una corta rampa y un P.15 nos dejan en una sala-rampa con muchas piedras sueltas, que es inevitable empujar por la gatera que hay al final.

Esta gatera se cruza con un pasamanos que nos deja en la cabecera de un pozo doble. El de la izquierda recoge todas las piedras, mientras que el de la derecha se desciende con un fuerte péndulo, hacia una cabecera doble, que tras otro fraccionamiento nos deja en una corta rampa y un resalte de cuatro metros.

Se llega a la zona de unión de ambos pozos (donde caen las piedras), por lo que se hace necesario sincronizar el descenso por la gatera y el paso por esta zona. Hemos bajado unos 30 metros más de pozos y ahora tomamos un pasamos por un tubo desfondado que nos deja en una serie de pozos-rampa, por los que se descienden otros 30 metros.

Llegamos a una sala con piedras y buscamos una ventana a la izquierda, que a través de una paso estrecho sale a un pozo de gran diámetro. Un fuerte péndulo a la derecha permite fraccionar y descender al fondo de este pozo de 18 metros, de nuevo con rampa de piedras.

En este punto se inicia un meandro de 50 centímetros de anchura con fuerte pendiente pero corto, que nos deja sobre otra vertical de 6 metros que se prologa sobre el desfonde hasta un P.4. En su base, un corto pasamanos da paso a la cabecera de un P.11, que llega a la gran sala desde el techo cortado por el meandro.

En la sala nos encontramos con la cabecera del gran pozo Nieves Herrero (240 metros), por el que se precipita un pequeño curso de agua. En realidad, se tratan de dos pozos paralelos, aunque uno de ellos está muy regado por el agua, por lo que aún no se ha descendido en su totalidad (aunque se ve el suelo). En la base del pozo un estrecho meandro complica la progresión, hasta hacerse impenetrable a -517 metros.

En la parte Oeste de la sala, una escalada de siete metros nos permite acceder al tubo original del meandro, alcanzando así una zona de galerías fósiles de tamaño medio. Una cabecera estrecha nos da acceso a un pozo de 18 metros. Algo más allá una nueva estrechez (desobstruida) y un destrepe de tres metros nos sitúa en la cabecera de un P.15 (Pozo del Lirón). Llegamos así a la base una sala en la que llega otro meandro (acaba en la base de una chimenea, al de unos 40 metros). A partir de aquí, seguimos el curso de agua que lleva la cavidad (irá creciendo según recoja pequeños aportes), siguiendo una tónica bastante similar: una galería excavada en unas margas muy deleznables, que se desarrolla sobre un nivel de arenisca con una inclinación bastante homogénea (12-14º). La caliza aparece en ocasiones, sobre todo en las partes altas. El suelo está cubierto en buena parte del recorrido por una colada blanca particularmente resbaladiza. La galería tiene unas dimensiones bastante variables (entre 9x8 y 4x3, generalmente, aunque en ocasiones algunos laminadores nos obligan a reptar). Al de unos 350 metros una cuerda nos permite evitar un desfondamiento, y poco más allá salvamos un tapón de bloques mediante una cuerda de siete metros. Tras unos ochenta metros con una sección de buen tamaño, la galería se estrecha convirtiéndose en una gatera por la que corre el agua, dando paso a un destrepe de unos cinco metros. Tras otro corto tramo horizontal, un pozo de 8 metros nos deja en una salita en la que aparece otro pequeño aporte con un gour.

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Continuamos por la galería, y tras un P.6 con péndulo la galería se divide, y continuamos por un pequeño pasamanos, alcanzando así una galería fósil (un cruce que encontramos a la derecha sería la llegada de la otra "vía"), que nos lleva hasta el vivac, tras dejar a nuestra izquierda otro aporte sólo parcialmente explorado. Poco después encontramos otro aporte proveniente de la izquierda, y más abajo, por nuestra derecha, aparece de nuevo el cauce que habíamos abandonado en el pasamanos (se puede remontar unos 140 metros hasta un sifón).

A partir de aquí avanzamos en oposición en varios momentos, para evitar marmitas más o menos profundas. Pronto llegamos a un cruce: por la derecha el agua se sume y se vuelve impenetrable. A la izquierda, nace una galería arenosa, y enseguida un pequeño destrepe nos sitúa de nuevo en el cauce activo. Se trata de la vía original, bastante incómoda. Así, si seguimos por ella, pronto encontraremos una zona más acuática, con laminadores activos y gours grandes que es preciso bordear. El río continúa por un meandro en calizas que, al hacerse estrecho en su fondo, obliga a avanzar a media altura. Unos pasamanos facilitan la progresión, alcanzando pronto un meandro fósil. Un P.4, y dos P.5 nos vuelven a situar en el cauce del río, para continuar con la misma tónica (con alguna estrechez notable) hasta llegar a la cabecera de un P.12. En su base, el río corre por otro estrato de arenisca, hasta llegar a un punto en el que el agua se sume por la izquierda, mientras que de frente un laminador fósil permite el paso.

Si optamos por la vía fósil, mucho más cómoda, obviamos el destrepe para seguir por la galería arenosa. Pronto se convierte en un corto laminador, para dar paso a una galería fósil de dimensiones variables. La galería se desarrolla en caliza bastante pura, por la que avanzamos cómodamente hasta un pozo de 31 metros, con la cabecera muy descompuesta (margas). En la base del pozo, la morfología cambia de nuevo, adquiriendo dimensiones menores y un aspecto más meandriforme. Tras avanzar unos 180 metros rápidamente, el meandro se estrecha, lo que nos obliga a trepar en oposición hasta una zona de roca negra muy descompuesta y un tanto peligrosa (cuerda ascendente y pasamanos). Tras unos pocos metros llegamos hasta la cabecera de un P.22 que tras un corto paso estrecho nos lleva hasta el río. Antes de llegar al punto más bajo, un meandro que allí nace nos lleva en unos metros hasta el río, en el punto en el que confluyen ambas vías (también se puede llegar allí bajando el pozo hasta el final y arrastrándose por un paso bajo).

Donde se juntan las dos vías, el río se sume por la izquierda (por donde hemos llegado, en caso de progresar por la vía fósil), hasta formar un sifón.

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De frente, un laminador fósil nos permite acceder a la base de una trepada, tras la cual una estrecha y corta galería (bloques peligrosos) nos da acceso a un P.7. En su base, un enorme caos de bloques interrumpe aparentemente la continuación. Nos pegamos a la pared derecha, evitando bajar demasiado pronto (hay pequeños hitos). Llegamos así a la zona más estrecha de la cavidad (limitación para espeleólogos corpulentos), una rampa en la que cuesta pasar (techo bastante podrido, cuidado), aunque finalmente llegamos a un pequeño divertículo donde de nuevo podemos incorporarnos. Allí, un pozo-rampa de 13 metros (cuidado con los bloques en la cabecera) nos sitúa de nuevo en el río.

La galería adquiere una altura escasa (medio metro), y una anchura a ratos notable. 60 metros más abajo, la galería se convierte en un laminador de apenas 30 centímetros por la que corre el agua. Este punto fue el lugar donde se detuvieron las exploraciones desde el acebo. Tras unos 55 metros de estrecheces severas, la galería permite un cierto respiro, pudiendo avanzar en cuclillas y a gatas. Continúa la inclinación de 14º sobre el estrato de arenisca, aunque con dimensiones bastante más pequeñas que en la zona superior del Acebo. La tónica será la misma (salvo algún punto concreto donde la altura nos permite ponernos de pie) en los próximos 350 metros, hasta abandonar el río poco antes de que se haga impenetrable, a través de una ventana situada a la derecha, a un metro y medio de altura. Un corto meandro nos sitúa en las galerías fósiles de Rubicera, cerca de los laminadores existente tras el P.30 que se desciende en la travesía.

Medidas de los pozos de la Sima del Acebo (hasta la sala):

P18, P33, P15, P4, P30, Pasamanos 8, P30, P18, P2, P6, P4, P11

Nota: para instalar la sima hay que contar con cuerdas mucho más largas para los pozos, ya que estos solo están definidos por su vertical, pero entre fraccionamientos y cabeceras se gasta mucha más cuerda.


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Topografía: AER
Sima del Acebo, alzado general de la cavidad hasta la unión con Rubicera.
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Topografía: AER
Sima del Acebo, alzado de la zona de los pozos.

- Presentación
- Objetivos
- Diario: días 24, 25 y 26
- Diario: días 27, 28 y 29
- Diario: días 30, 31 y 1
- Fotos para el olvido...
- Resultados
- La Sima del Acebo
- Diario de la Sima
- Coordenadas, cavidades localizadas
- Frases célebres


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