Cuadernos del Valle del Asón
Nº 2 Junio 1999 - Página 31-33
Lunes 28 de abril de 2003, por Carlos García Ortíz

Cualquier persona que practica un deporte cuya práctica activa entraña ciertos riesgos, como es la faceta deportiva de la Espeleología, debería conocer ciertas normas básicas de actuación, pues la ayuda que pueda prestarle a un accidentado dependerá de su preparación.
¿Qué debemos hacer ante un accidente?
Si conservamos la calma y dejamos actuar al sentido común esta pregunta es fácil de contestar. Pero no suele ser así, por lo que desarrollaremos un poco los tres puntos fundamentales de nuestra actuación, que son:
1º) Conservar la calma, valorar la situación, averiguar lo ocurrido y poner los medios para que la situación no empeore. Nuestro objetivo es que la situación quede al menos como está después del accidente. Acciones precipitadas pueden empeorar la situación.
2º) Acceder hasta el accidentado y prestarle los primeros auxilios (si se puede). La efectividad de esta ayuda dependerá de nuestros conocimientos en esta materia. Es conveniente para cualquier persona la realización de un curso de primeros auxilios a cargo de profesionales de la medicina de urgencia.
Independientemente de nuestra preparación deberemos observar cuatro puntos fundamentales:
Estas cuatro preguntas y sus respectivas respuestas deben de ser realizadas de forma inmediata, pues de lo contrario podría suponer la muerte inmediata del accidentado. Por lo tanto, si carecemos de unos conocimientos básicos tendremos pocas posibilidades de ayudar a un accidentado.
Una vez estabilizado el accidentado lo acomodaremos de la mejor manera posible, en espera de ayuda para evacuarlo.
3º) Ir en busca de ayuda, teniendo una idea clara sobre:
Aunque la Espeleología no es un deporte profesionalizado como puede ser el fútbol, ciclismo, etc..., una buena dieta alimenticia siempre ayudará a la hora de permanecer en una cavidad; más aún si se permanecen largos períodos de tiempo bajo tierra, tal y como ocurre hoy en día en muchas expediciones espeleológicas. Es importante una buena alimentación, tanto antes de entrar en la cavidad como dentro de la misma, e incluso tras la salida. Todo ello nos evitará problemas de muy diverso tipo (lesiones musculares, deshidratación, desfallecimiento...).
La alimentación tiene dos objetivos fundamentales: suministrar los elementos para el normal desarrollo de la estructura orgánica, y compensar con un aporte adecuado la utilización de los elementos necesarios para proporcionar la energía en el metabolismo básico (mantenimiento) y de esfuerzo. A la hora de elaborar una dieta adecuada para un deportista, hemos de tener presentes cinco equilibrios energéticos fundamentales:
Calórico
Alimentario
Mineral
Vitamínico
Líquido
La actividad del espeleólogo responde básicamente a un modelo de resistencia general. Su dieta ha de contener carbohidratos para proporcionar energía de utilización rápida, pero al mismo tiempo ha de disponer de una elevada cantidad de proteínas, ya que el esfuerzo continuado aumenta el desgaste de micro fibrillas de los músculos. Por tanto es necesario consumir Carbohidratos antes de iniciar el ejercicio, así como al terminar, junto con Proteínas, con vistas a mantener los equilibrios energéticos adecuados.
Durante la actividad física se pierden minerales, como sodio, potasio, cloro, magnesio, calcio, etc... que han de ser repuestos. La aportación suplementaria de potasio puede ser particularmente aconsejable en dos circunstancias:
1.- Exceso de pérdidas urinarias o sudoríparas.
2.- Patologías musculares, especialmente calambres.
Aunque los alimentos proporcionan las cantidades necesarias o suficientes de vitaminas B1 y C, con vistas a estimular y estabilizar el rendimiento. La vitamina B1 juega un papel importante en el metabolismo de los Carbohidratos, y la C en la reabsorción del hierro.
Por último, el espeleólogo nunca debe olvidar la ingestión de agua. Como ya hemos mencionado, hay que beber antes, durante y después del ejercicio, y no esperar a tener sed para hacerlo. Conviene consumir bebidas isotónicas, pero sin abusar de ellas, ya que su consumo en demasía puede elevar notablemente las concentraciones de minerales y vitaminas en el organismo.
Por el contrario, conviene restringir la ingestión de alimentos sólidos durante la exploración, a no ser que ésta se prolongue durante muchas horas, o días. En el primer caso habrá que consumir alimentos ligeros de fácil asimilación, y en el segundo se hace necesario la planificación de diferentes tipos de dietas, como ya hemos comentado al principio de nuestro repaso al tema de la alimentación.
En el apartado de las bebidas, además de la ingestión de agua, ésta puede sustituirse por infusión de té. El té es una bebida psicoestimulante y un tónico cardíaco que contiene numerosas sustancias, entre las cuales la cafeína (que en este caso se denomina teína) figura a razón de 40 a 50 miligramos por taza. Un té fresco con azúcar y limón es una bebida refrescante, quita la sed, es tónica y agradable y no tiene más que ventajas. Es más gustosa que el agua y se puede decir que "pasa" mucho mejor. Algunos sorbos durante una expedición larga compensan las pérdidas de agua que serían más tarde motivo de fatiga.
Hay que auto-convencerse de unas cuantas verdades:
No existe un régimen para la resistencia y otro para la fatiga, dado que todos los deportistas están sometidos a un entrenamiento de resistencia física.
Sólo hay un régimen equilibrado en cuanto porcentaje de aportes de energía y que se debe respetar: 15% para los prótidos, 30% para los lípidos, 10 a 15% para la sacarosa y 40 a 45% para los glúcidos.
Es necesario consumir bastante (aunque sin exceso) bebidas endulzadas con glúcidos rápidos (sólo el 5 % del aporte energético total) y sin exceso de alcohol (0 a 5% de la energía total).
Hay que desconfiar de los regímenes extravagantes.
No hay ningún elemento milagroso o de complemento de nutrición que haga ganar, y sí solamente la práctica regular de una alimentación equilibrada, adaptada y diversificada que puede y debe ser agradable.

Carlos García Ortiz "Litos".
Litos es nuestra "señorita Rottenmeyer" particular, el que remienda nuestros despojos tras exploraciones particularmente duras.
Ampliamente conocido en el pueblo por su carácter alegre y dicharachero (especialmente después de haber bebido un par de cervezas), es fácil encontrarlo a lomos de su bicicleta...cuando no está en el bar de Cerve o en el Marcos.
Pero aparte de buen ciclista y mejor juerguista, Litos es (atención) osteópata, quiromasajista terapeútico y auxiliar de fisioterapia. Casi nada. Tiene más títulos que nombres el Borbón Todos los Santos ese.
Así que si alguno de vosotros necesita los servicios de un buen masajista (m-a-s-a-j-i-s-t-a, que nadie se llame a engaños), ahí va su número de teléfono: 942-64 63 25. El que aún podamos ir de cuevas tras varias fracturas, torceduras, luxaciones y demás dan fe de su buen hacer.
*Nota: también se aceptan proposiciones matrimoniales.
La Dirección