Boletín Cántabro de Espeleología
Nº 13 1997 - Página 103-105
Jueves 15 de mayo de 2003, por Varios autores
(Muro del Eco. Ramales de la Victoria)
David Arrizabalaga Poveda. Fotos: Alberto J. Puerta González.
Se trata de una pequeña cavidad situada en la base del Muro del Eco. La entrada, de unos 6 m. de anchura por 2 m. en la parte más alta, da acceso a una amplia sala, que en el fondo se va estrechando hasta hacerse impracticable, dando un recorrido total de unos 15 m. Posee un importante yacimiento superficial del Aziliense, que unido a la gran abundancia de cerámica del Bronce encontrada, la hace ser uno de los yacimientos más importantes de la región.
Las especiales condiciones de la cavidad, con un vestíbulo amplio y seco y con un muro de piedra que cubre la mayor parte de la boca, y su situación en la base del Muro del Eco junto a numerosas vías de escalada, hacen que desde tiempo atrás haya sido utilizada por escaladores como refugio en el que pernoctar, lo que conlleva el consiguiente deterioro por el abandono de basura y el ocasionado por las hogueras realizadas en el interior, además de las numerosas pintadas recientes que podemos encontrar por toda la cavidad.
En una visita realizada al Muro del Eco, pudimos comprobar "in situ" la situación a la que se había llegado en el "acondicionamiento" de esta cavidad. Al fondo del vestíbulo y en su parte derecha, el suelo ha sido limpiado de piedras y alisado para colocar un "encame" fabricado con paja y grandes cartones y enmarcado por troncos al más puro estilo chabolista. Pero el último paso en el proceso de transformación que está sufriendo esta cueva, y con diferencia el más grave, ha sido la construcción de una mesa y bancos de piedra y madera en la parte izquierda del vestíbulo. Para ello han alisado el suelo retirando gran cantidad de material, lo que muy probablemente haya afectado al yacimiento, y han utilizado piedras procedentes de las estructuras de piedra existentes en la cavidad, de indudable valor etnográfico, y que han sido desmanteladas en su mayor parte. Además, para garantizar la perpetuidad de la obra y evitar su desmantelamiento, no han dudado en utilizar cemento en su construcción, como tampoco han dudado a la hora de abandonar los sacos que lo contenían al fondo de la sala. Sin embargo, lo más doloroso de todo este asunto, es que la construcción de la citada mesa ha sido realizada por los miembros de un club de montaña y financiada por la Federación Cántabra de Montañismo, una institución que si bien fomenta la conservación de la montaña y la naturaleza, con este tipo de actuaciones da a entender que no muestra el mismo interés por otros campos de estudio que no sean los suyos propios, y así lo acredita la justificación que para la realización de tan desgraciada obra dieron en su día los autores de la misma a miembros de nuestra Federación y que, por paradójica que parezca, fue la de evitar la acampada libre para impedir el deterioro del prado que circunvala el Muro del Eco y seguir manteniendo una relación amistosa con su dueño.
Conocida esta situación por la F.C.E., en 1995 procedió a realizar un informe que presentó en la Consejería de Cultura, sobre este hecho en concreto y sobre el estado de conservación general del yacimiento de la cavidad, incluyendo en el mismo una propuesta con las posibles medidas de conservación que se deberían tomar para evitar un mayor deterioro. Posteriormente y ante la pasividad de esta institución, A. Serna Gancedo, como Presidente de la F.C.E., procedió a elaborar un segundo informe más detallado, insistiendo en la necesidad de adoptar medidas de protección para la cavidad y en el que además se identificaba a los autores de los destrozos y se pedían medidas contra los mismos. Dos años después, la mesa sigue en el mismo lugar y no se ha tomado medida alguna para proteger ni el yacimiento ni la cavidad, y aún menos contra sus autores, lo que nos hace pensar en la inutilidad de este tipo de denuncias ante la Consejería de Cultura, dada su inoperancia y pasividad en este tipo de situaciones, y en la impunidad de este tipo de actos, lo que conduce, sin lugar a dudas, a que quienes los realizan den un paso más en este tipo de acciones.
A pesar de todo esto -pintadas, basura, mesa y Administración impasible- y dejando a un lado las probadas responsabilidades de unos y la falta de eficiencia de los otros, no podemos dejar de insistir en la urgente necesidad de proteger tan importante yacimiento con la mayor brevedad posible, puesto que cuanto más se demore su cierre, mayores serán los daños causados por tan desafortunados ocupantes, que seguirán acudiendo mientras no se ponga el remedio.
SERNA GANCEDO, A. y MUÑOZ FERNÁNDEZ, E. (1995): "Informe de la Federación Cántabra de Espeleología sobre la zona de Ramales". Memorias de la A.C.D.P.S., 1993-1995: Pág. 91-99.
F.C.E.: "Informe sobre la situación del yacimiento de la cueva de Los Hornos o del Llano. (17 de Mayo de 1995)".