Hasta pronto, Cristina...

... y pórtate bien. La última frase antes de tu último viaje.
Al día siguiente, la llamada. Durante la madrugada estuve preparando una fotografía para llevártela al hospital. Después, el mensaje que nunca quise recibir, infame mensaje, "Cristina ha muerto".
No hay derecho. Siempre nos quedaremos con las dudas sin respuesta ¿porque tú? ¿porqué ahora? Has aprovechado plenamente tu corta vida, llenando la de los que te rodean, pero no hay derecho que todos tus sueños, tus ilusiones y esperanzas, tus pasiones, terminen de esta manera.
Con tu manera de ser y tu sonrisa habías conseguido convertir jornadas de trabajo de 12 o 14 horas en un placer. Asumías todo sin ensombrecer esa mirada, cualquier horario, cualquier paso, cargando con lo que fuera. El día que no íbamos nos faltaba algo, el día quedaba hueco, vacío. Nos has regalado un verano, corto pero inolvidable. Nos espera un invierno largo, demasiado largo.
No se como podremos recorrer el mismo camino sin ti, ese camino ascendente cargados hasta las cejas. Tu camino de moras y manzanilla...
No se como podremos recorrer los pozos y galerías sin ti, la galería del Perro, el pozo de Antonio, el paso de Cristina... y el paso que tanto empeño pusimos en encontrar tu y yo, y no lo conseguimos. Habrá que volver y encontrarlo, por ti, aunque cada rincón nos recuerde con su silencio que tú pasaste una y otra vez llenando de vida ese espacio inerte.
Ahora solo nos queda el recuerdo de tu mirada, tu sonrisa, tu alegría.
Nos costará perdonar que posiblemente solo has hecho una cosa mala en tu vida: abandonarnos.

