Cuadernos del Valle del Asón
Nº 8 Septiembre 2003 - Página 45-68
Lunes 3 de enero de 2005, por Ángel García Fuente
Nota:
Algunas de las fotografías de este artículo se pueden ver en:
LA GALERÍA
Corría el año 1997, cuando los miembros del A.E.R. tras haber observado en las publicaciones de otros grupos la extraña configuración de la sima del Bloque, decidimos instalar la cavidad y echar un vistazo.
La particularidad a la que nos referimos es una galería fósil colgada a -186 metros de profundidad y que según las topografías se cortaba bruscamente en ambos extremos, lo que nos impulsó a pensar que tal vez fuera posible encontrar una continuación de esta galería.
Con estas ideas en la cabeza nos dirigimos el 20 de diciembre por la pista de Entremazos, desviándonos en el Crucero, hacia la zona de Garma, para poco después alcanzar la boca de la sima. La entrada en si fue una grata sorpresa por lo bonito del pozo de 43 metros, que se inicia debajo de un gran bloque, del que nace un tejo centenario. La zona intermedia con varios pozos de unos 10 metros, no fue tan agradable por la estrechez de alguno de ellos, pero de nuevo la sima tomaba tamaño con pozos de 28, 47 y 20 metros, todos ellos de gran tamaño.
Habíamos llegado a la famosa galería horizontal conocida como "Piratas del Ebro", que recorrimos hacia el Oeste. Las dimensiones eran en general grandes con 2 ó 3 metros de altura por 6 de ancho, hasta un gran desfondamiento, que bordeamos por un laminador lateral, hacia unos conductos más reducidos excavados en rocas quebradizas, que ponían fin a la galería con sólo algunas pequeñas ventanas como incógnitas.
Una semana más tarde otro equipo volvió a la cavidad y tras descender los pozos, centró su atención en las rampas que formaban la galería hacia el Este. Esta zona cubierta con un barro pegajoso sería en el futuro uno de los calvarios a soportar en nuestros movimientos por la sima.
Después de las rampas la galería se desfondaba en dos pozos de unos 20 metros, uno de los cuales era la vía explorada por el SECJA en el pasado y que descendía hasta la cota -340, para terminar en un estrecho meandro.
El equipo centró su atención en el techo de la galería unos 30 metros por encima, y en el que se insinuaba una posible continuación, por lo que iniciaron una delicada escalada, en la pared derecha. Tras unos osados pasos de artificial y libre Wichi alcanza el techo, a unos 20 metros de la posible ventana, constatando, que esta es una realidad, pero que para alcanzarla se precisaba clavar un largo pasamanos, que se dejó para otro día.
Se iniciaba así una serie de salidas espeleológicas de exploración, caracterizadas la mayor parte de ellas, por duras aproximaciones con nieve, lluvia y frío, fuertes escaladas en el interior de la cavidad, barro por todas partes, salidas a altas horas de la noche y más frío en el retorno a casa. El resumen de estas salidas es lo que viene a continuación.
28/12/97: nos dispusimos a atacar la travesía que esperábamos no llevara a una cómoda y virgen galería de suelo arenoso. Utilizando las técnicas y trucos aprendidas por algunos de nosotros , en las escaladas en el exterior, atravesamos la pared y pusimos pie en la ventana de 4 metros de diámetro, pero resultó que sólo era una puerta a un nuevo y enorme desfondamiento en forma de embudo, con rampas de barro y arena que se perdían en un pozo, que sonaba a profundo, y que una vez instalado se descendió hasta ver los spits de la vía SECJA, con la que contactaba.
Fue un momento duro pero habitual en la exploración, en el que tras un gran esfuerzo ilusionado, llega la decepción y el retorno derrotados. Sin embargo en la pared de enfrente del cono, las sombras no dejaban apreciar con claridad si existía una continuación o no; ciertamente era posible, aunque de nuevo se requería un gran trabajo.

3/1/1998: como el gusanillo de la exploración es más fuerte que nuestras reticencias, volvimos de nuevo a nuestra ventana, para realizar una nueva travesía por roca poco consistente, que sobrepasó el pozo y nos situó en la base de una rampa de barro, de fuerte pendiente y unos 20 metros de largo, que precisó de lo más granado de nuestro repertorio de trucos para ascender sin descalabrarnos. Este esfuerzo tuvo su recompensa cuando el espeleólogo que hizo cumbre, tras perderse unos minutos, regresó anunciando que la galería continuaba por lo menos hasta otro pozo que precisaba ser flanqueado. Fue un momento de alegría contenida por estos descubrimientos, aunque éstos no estaban resultando nada fáciles. Se instaló para flanquear el pequeño pozo, que se sondeó en unos 20 metros, y continuar por la galería con varias formaciones y un tamaño de unos 6 metros de diámetro, pero que muy pronto se quedó sin suelo, con un nuevo pozo esta vez de grandes dimensiones, aunque mas bien se trataba de una gran desfondamiento de la galería de mas de 25 metros de largo, ya que la galería parecía seguir al otro lado, pero no había ninguna cornisa por la que pasar, sólo las lisas paredes. Se bajó el pozo con la esperanza de avanzar por debajo, pero el fondo era un nivel muerto y sin continuación. De nuevo la sima nos ponía a prueba presentándo ante nosotros un fuerte obstáculo, antes de entregarnos sus secretos. Aceptamos el reto, pero sería otro día y con otras técnicas.
La vuelta por las travesías y sobre todo el ascenso por las rampas embarradas empezaban a hacerse notar, con lo que al llegar al exterior estábamos bastante cansados y como era invierno, cuando no nos recibía una helada era una nevada la que nos enfriaba los huesos mientras bajábamos por la pista soñando con la cena y la cama.
En nuestra siguiente visita para realizar la travesía nos decidimos a recurrir, a técnicas de gancheo del artificial más depurado, que nos permitieran reducir el número de spits a clavar y el tiempo de trabajo, así que equipados con taladro y ganchos empezamos unos días más tarde una escalada de 6 metros en la pared izquierda, que nos dejó sobre una zona un poco menos vertical, junto al techo de la galería, y una vez allí empezó la travesía como tal, que realizamos relativamente rápido con sólo 6 spits y un montón de estresantes ganchos por el camino.
El suelo que veíamos al otro lado resultó ser solo una cornisa de 50 cm. de ancho, que daba paso a otro desfondamiento, de dimensiones similares al anterior. Definitivamente la cavidad no nos lo ponía fácil, pero la pared derecha estaba cubierta de bonitas coladas de colores y numerosas estalagmitas, que permitían asegurar el paso.
En una nueva visita a la galería y tras colocar algunas cintas y cordinos, conseguimos poner el pie en lo que parecía un suelo arenoso más estable.
Adivinad lo que ocurrió: pues sí, de nuevo se desfondaba durante otros 25 metros, tras sólo 6 ó 7 metros de suelo, aunque la pared derecha mostraba una fina cornisa de arena y barro a 50 cm. del techo, que tomamos gateando, con el pozo al lado. Una curva de la galería ponía fin a la cornisa y obligaba a clavar un pasamanos más aéreo, que recorría dos giros bruscos de la galería hasta una plataforma colgada de arena, que terminaba a su vez en una rampa de 15 metros con suelo al fondo.
Una vez instalada la rampa, se accedió a otra rampa con más pendiente, que terminaba entre bloques y barro. Un paso bajo los bloques daba acceso a una sala de 7 metros de diámetro con una montaña de arena acumulada en las paredes y un pequeño aporte saliendo de un agujerillo del techo.
Remontando la arena a la izquierda la galería continuaba con una altura entre 3 y 1 metros, debido a la acumulación de arena sobre el tubo de unos 5 metros de anchura. Nuestras ilusiones de encontrar una galerías inexploradas y con suelo sobre el que andar, parecía que se estaban cumpliendo después de tanto colgarnos de las cuerdas, para ganar cada metro, por lo que el corazón se aceleraba y hablábamos a gritos sin darnos cuenta.
Un pozo de 12 m. fue rápidamente instalado y nos encontramos en un cruce de 2 galerías, una de ellas por la que veníamos que continuaba de frente y por la izquierda y tras ascender una pendiente de arena y barro una ventana en la roca nos dejó en una galería de 4 x 3m con pequeñas excéntricas en las paredes.
La galería después de 20 metros alcanzaba una sala de 10 metros de anchura, que desgraciadamente no tenía continuación, al estar totalmente colmatada por escombros. Lo que sí tenía en una de sus paredes era un hermoso panel de excéntricas muy bonitas y variadas, por lo que llamamos a esta zona "El Museo".
Continuamos explorando la galería original, que descendía una rampa de arena, para dejarnos debajo de un muro de tierra de unos 10 metros de altura, que escalamos haciendo equilibrios por un lateral.
Una vez en lo alto y tras unos bloques, aparece ante nuestros ojos una gran oscuridad que no son capaces de horadar nuestras linternas, además de un fuerte ruido de una cascada. De nuevo desaparece el suelo bajo nuestros pies. Y esta vez ni siquiera vemos las paredes de enfrente y para colmo el barro lo cubre todo, complicando la instalación. Está claro que el Bloque no entrega sus secretos con facilidad.
Se instaló la 1º vertical y descendió un componente del grupo durante 40 metros , anunciando que por lo menos quedaba otro pozo de 20 m. por bajar. El resto nos retiramos topografiando por los numerosos obstáculos que formaban las galerías de "Los Piratas del Asón", que fue el nombre que le pusimos a este sector.
28/2/1998: de nuevo estamos en la pista, cargados con pesadas mochilas camino del Bloque. Vamos cuatro con idea de descender al fondo del pozo, cosa que hacemos rebozados del barro que cubre las paredes, de marga de muy mala calidad, que nos obliga a improvisar en la instalaciones. El fondo del pozo corta a un estrecho meandro de margas con el suelo de barro pastoso, que nos deja como croquetas y nos hace sudar, al retorcernos para pasar por él. Se instala un corto resalte, sobre roca muy mala y poco después una ventana en el lado derecho, permite conectar con el río que se oye caer en la cabecera del pozo, y que desciende por otra vía, hasta unirse al meandro fósil por el que hemos llegado. La subida del pozo con el barro en los aparatos y por todas partes es un añadido a lo duro de la cavidad.
14/3/1998: el tiempo es pésimo, ha llovido mucho y no deberíamos haber ido a la sima, pero aquí estamos siete personas, con diversas actividades para realizar, que incluyen la continuación por el río y algunas escaladas a ventanas, además de hacer la topo. Las escaladas no conducen a nada aunque sirven para putear a Pedro, y la punta no es posible debido a que el río esta muy crecido, así que nos retiramos topografiando como podemos por el barro, que nos obliga a limpiar la cinta y los aparatos con la boca, que es lo único que está limpio, por lo menos la primera vez. En mitad del pozo, Jesus sufre un pequeño ataque de cólico de riñón que le obliga a ponerse un supositorio en una repisa, para calmar el dolor. Afortunadamente la cosa no va a más, pero el pozo queda bautizado como "Pozo del Supositorio" y el meandro guarro será "El Borcil".
Nuestra próxima salida invernal la realizamos dos personas y tenía como objetivo realizar un pendulo y travesía en el "Pozo del Supositorio", hacia el pozo activo, en busca de la continuación del nivel fósil, al otro lado de los pozos. Tras instalar un pasamanos gateando sobre una estrecha cornisa que separa el pozo fósil del activo, llegamos a una plataforma con formaciones, que se sitúa en medio de los pozos y que conduce a su vez a otro pozo fósil paralelo al anterior y al otro lado de éste parece existir la posibilidad de un meandro pequeño, pero será otro día, ya que hoy nos retiramos sufriendo por el barro, las rampas y pasamanos, para encontrarnos con el granizo esperándonos en la calle y mojándonos mientras bajamos por la pista.
No volveremos a la sima hasta el verano, debido, a lo activo de la zona de exploración y a otras exploraciones que nos surgen en otros lugares.
1/8/1998: día lluvioso, y nos mojamos algo en la subida, pero al menos no hace frío. Exploración en el nuevo río cota aproximada -270, nos lleva casi 4 horas llegar hasta este punto, y tras clavar el 1º pozo y comer, son las 17 h. .Se continua por el meandro de roca negra con tres pequeños pozos de 3,6 y 5m., algún destrepe, y una pendiente de -20º, que acabaremos llamando meandro de "La Ruta Sangrienta". El taladro ha muerto (viva el taladro); afortunadamente la roca cambia y aparece una sólida caliza, después del tercer pozo, que nos conduce a un cruce con otro meandro, que llega por la derecha, pero que parece muy estrecho.
Río abajo vienen dos pozos de 6 metros casi seguidos, que nos conducen al "Meandro de las Agujas", por las puntas afiladas que cubren sus paredes. Wichi va en cabeza, y pronto se pierde en la lejanía, Pedro Hierro, que le sigue, se detiene en un paso estrecho, y dice que no pasa. Se busca un paso superior, que aunque incomodo, permite esquivar esa zona, pero no impide que tengamos que arrastrarnos por el agua en un paso muy bajo. Un poco más adelante el meandro se ensancha hasta 1,5 metros y tiene altura, llega un aporte del techo. Poco después hay una sala de 5 metros de ancho, muy alta, y a la que de frente le llega otro meandro colgado bastante alto. El río continúa a la derecha por un meandro de 50 cm. que conduce a un pozo de unos 12 metros que no bajamos, el tamaño parece que aumenta.
Volvemos hacia la zona fósil, dejando dos sacas en mitad del meandro. Tardamos una hora en llegar hasta la zona fósil, donde comemos y bebemos algo caliente (estamos empapados). Finalmente tocamos retirada.
A las 02:00 estamos en la calle, después de la habitual lucha con el barro y el paso estrecho. Nos recibe un tiempo desapacible, que termina por enviarnos un diluvio cerca del coche. Llegamos a casa a las 05:00 cansados y mojados.
El planteamiento de trabajo debe de cambiar a partir de ahora, ya que debemos montar vivac, para poder realizar puntas de exploración, lo bastante largas para avanzar y evitar salir de la sima al borde del agotamiento. Por este motivo el día 11/8 dos espeleólogos o algo así del grupo, descienden con idea de montar un vivac, en "El Museo" y hacer punta al día siguiente.
Montan una tienda para tres personas, y al día siguiente descienden hacia la punta de exploración, a través de los meandros y resaltes. Instalan el pozo que detuvo la última exploración y continúan por otro meandro de características similares al primero, es decir margas negras con paredes descompuestas.
Uno de los hombres no se encuentra bien y se retiran hacia el vivac y salen al exterior.
28/8/1998: salimos el viernes de Ramales a las 18 horas, para entrar sobre las 20:30 al Bloque. En el exterior sol y buen tiempo.
Descendemos haciendo fotos, con dos flashes, llevamos el material personal de Vivac, además de la comida, hornillo, cazos, y un poco de carburo.
Llegamos al vivac a las 11:30, hacemos la cena, y sobre la 01:00 estamos en el saco. Este vivac consta de una tienda canadiense para tres personas, más una cuerda para tender ropa y una letrina en la "Sala del Museo". Ponemos el despertador a las 08:00, pero no lo oímos; bueno, Merino sí que lo escucha, pero el cabronazo no dice nada. Total, que a las 10:30 nos levantamos, desayunamos, y salimos para el fondo a eso de las 12 horas.
A la 13 horas comenzamos la topo del "Meandro de Las Agujas", que nos lleva dos horas, hasta la "Sala del Tembleque", donde calados de agua, hacemos una sopa y comemos algo. En esta sala hay una llegada de pozo o continuación del meandro, que luego, viendo la topo, queda muy cerca de la parte final de lo explorado. A continuación Pedro H. va en cabeza instalando, con una saca de cuerdas cortas, chapas, y demás; le seguimos Merino y Ángel haciendo la topo del "Meandro de Stalingrado", llevando una cuerda de 28 metros y algo de comida y carburo.
El meandro es primeramente excavado en caliza de mala calidad, siendo bastante alto (se puede apreciar a unos 10 metros de alto, un nivel superior más ancho), pero la zona del río es estrecha y en muchos lugares bastante baja. Se avanza bajando y subiendo desde el río, con un pozo de 10 metros. El meandro se convierte en mezcla de margas y calizas. Después de dejar un aporte pequeñito a la derecha, se desciende definitivamente al río, para bajar dos pozos cortos de 4 y 8 metros que Pedro ha equipado en plan cardiaco (es necesario reequipar). Desgraciadamente hay que arrastrarse en varios puntos por el agua, lo que hace suponer que si el nivel sube, la cosa no será agradable.
Finalmente alcanzamos una sala de buen tamaño, que tiene dos pozos encadenados de 6 y 7 metros que nos conducen a un pequeño cañón de 3 metros de ancho y bastante altura, por el que desciende otro río, "Río de los Cantabrones". Seguimos río abajo durante unos 80 metros hasta un pequeño caos de bloques que es necesario trepar.
Río arriba también recorremos unos 60 metros de galería, que continúa sin problemas.
Son las 20:00 cuando iniciamos el ascenso hasta el vivac, que nos lleva tres horas, llegamos completamente calados de agua y cubiertos de barro, siendo todo un número el quitarse la ropa y hacer la cena, entre temblores, sobre todo de Pedro Merino que ha llegado muy mojado, incluyendo toda su ropa seca.
El domingo nos levantamos a las 07:30 para pasar por el suplicio de ponerse la ropa mojada, recoger los trastos y salir sobre las 09:15 hacia el exterior, que alcanzamos sobre las 12:30 con un sol espléndido. Llegamos al pueblo a las 14:30.
El resultado son 500 metros de topo en 98 puntos, cota -410 metros desde el exterior, y un nuevo río de buen tamaño, que corre bajo Llanalacueva. Se encuentra todavía lejos del Sistema, pero la cota de profundidad sí es la del sistema, por lo que es previsible que encontremos un tramo largo de galerías horizontales. Los problemas son el agua y la estrechez de los meandros, que hacen bastante duro el desplazamiento.
A estas alturas de la exploración de la cavidad, las expectativas estaban muy altas, ya que habíamos conseguido salir de los estrechos y húmedos meandros, hacia un cañón de mayores dimensiones, que nos hacía albergar grandes esperanzas de prolongar la cavidad hacia alguno de los sistemas de la zona. Pero también debíamos superar las reticencias que nos producía bajar a la cavidad sabiendo la dureza de las horas que nos esperaban. Además, era inevitable pensar en lo difícil de un rescate al otro lado de los estrechos meandros, sobre todo teniendo en cuenta que la mitad del grupo de socorro estaría implicado en el accidente. Todas estas cosas se agolpaban en nuestras cabezas, y sólo el gusanillo de la exploración nos impulsaba a bajar.
Pasó el resto del verano y parte del otoño con un tiempo bastante inestable, lo que nos sirvió de disculpa para no bajar al fondo de la sima; pero sí realizamos nuevos descensos para completar las exploraciones de la zona fósil.
21/11/98: se desciende con idea de revisar aquellos punto pendientes situados en la zona fósil, en torno al "Pozo del Supositorio".
Pedro Hierro y Ángel comienzan un pasamanos para atravesar el pozo fósil que conduce al "Pozo del Supositorio", donde esperamos encontrar la continuación de la galería fósil, aunque a simple vista aparece relleno de materiales y cubierto por coladas. Después de hacer el mono por un pasamanos en colada, dos péndulos sobre estalactitas y un paso de pedales, consiguen poner el pie al otro lado del pozo, comprobando que efectivamente la galería está cegada, salvo un pequeño meandro estrecho que toma una dirección paralela a la galería por la que venimos y que poco después se estrecha haciéndose impenetrable, careciendo de corriente de aire. Se topografió el tramo desmontándolo todo, sólo se quedan dos casquillos de spit.
Wichi y Cristobal instalan desde la cornisa el pozo activo ("Pozo de la Galerna"), con un puente de roca reasegurado a los spit del pasamanos, Wichi llega al suelo con la cuerda justa y se asoma por la continuación pudiendo ver la cuerda de la ventana, unos metros por debajo, con lo que podremos utilizar esta vía más rápida y cómoda en un futuro. Eso sí, Wichi regresa completamente empapado, lo que indica que el paso sólo es posible en época estival.
Pedro Merino intenta forzar la estrechez que encontró al fondo del Pozo del Supositorio, pero sólo parece ser la llegada de otra vía de este pozo.
Nos retiramos llevándonos todo el material que estaba en esta zona.
A la llegada a la plataforma, descubrimos que Cristóbal y Pedro Hierro que han salido antes, han atascado el coche en el barro y no pueden sacarlo. Nos cuesta bastante moverlo pero al fin se logra y volvemos a casa bastante tarde y muy cansados, para variar.

Por fin llega el verano de 1999 y esperábamos poder realizar varios ataques al río de Los Cantabrones y que éste fuera generoso con nosotros.
El fin de semana 16/7/99-18/7/99 estamos por fin dispuestos y con unas condiciones metereológicas dignas, para el trabajo que nos espera.
Nos dan las 21:00 antes de que nos pongamos en marcha, entre los chistes habituales de Jesus y quejas de Pedro M. Las mochilas suben en el Suzuki de Wichi hasta Calaca, donde las recogemos y continuamos hacia el Bloque, después de cenar un bocadillo.
Son las 23:00 cuando iniciamos el descenso y llegamos sobre las 01:30 al Vivac, después de hacer alguna foto y continuar escuchando las quejas de Pedro sobre el tamaño y peso de su saca. Tras preparar el Vivac y ver como Jesus ordena todo, nos metemos al saco hacia las 02:00, dos en la tienda, y tres esparcidos por los alrededores.
Nos levantamos a las 9:00 y tras el habitual enfrentamiento con el frío y la pereza , hacemos el desayuno, a base de espagueti de sobre, salchichón, sopas y demás potingues. Jesus no se encuentra bien, con diarrea y vómitos , por lo que decide quedarse en el Vivac. Así pues partimos a las 10:30 hacia el fondo, instalando el pozo activo a partir del final del pasamanos y reasegurando en un puente de roca. Es un pozo de unos 40 m., al que sigue un destrepe hasta una gran poza profunda, que es necesario bordear, para introducirse por una grieta que a su vez lleva hasta otro pozo rampa que empalma con la vía fósil. Esta instalación ha quedado bastante regular y al subir la cuerda se ha roto en un roce de la cabecera, por lo que es necesario cambiarlo ,y la llegada a la unión también roza mucho.
Descendemos penosamente por los estrechos meandros que nos llevan dos horas hasta el cañón (13:30). Por supuesto no reaseguramos las cabeceras que siguen mal.
Nos dividimos en dos grupos, Wichi y Pedro Hierro siguen río abajo explorando, y Merino y Ángel río arriba topografiando, con el equipo de topo tan mojado que apenas se ve. Tampoco nos llevamos carburo ni comida, que se la llevan ellos.
A las 15:00 dejamos de topografiar para retroceder en busca de los compañeros. Hasta este punto el cañón asciende suavemente con una anchura media de 2 metros y unos 20 de alto. Aparecen estratos de rocas duras de 1metro de grosor que se intercalan con otros de margas y sobre los cuales el agua ha excavado por encima y por debajo. Merino hace una punta para ver que hay más arriba, y a la vuelta dice que ha llegado a unas galerías fósiles de 6 metros de ancho, bastante cómodas.
Río abajo llegamos al punto de fin del año 1998 y continuamos topografiando con poca luz y sin noticias de los de punta, que han dejado instalado un resalte. La galería continua subiendo y bajando al río con una anchura media de 3 metros pero que cuando se sube a los bloques aumenta hasta 6. Más abajo nos encontramos con los compañeros que vuelven a buscarnos y podemos cambiar carburo y comer algo. Nos informan de la existencia de un tapón de bloques, que precisa de escaladas.
Topografiamos hasta el tapón, mientras ellos tratan de escalar por encima, sin éxito al volver al mismo punto. La galería continua al otro lado del tapón, como se ve por un agujero del muro de bloques, pero la desobstrucción es muy peligrosa y difícil. Nos retiramos decepcionados y abatidos pensando en no volver nunca más, por lo que nos llevamos las cuerdas que traemos.
A las 20:00 estamos en el cruce de los dos ríos y emprendemos el ascenso (a Pedro se le rompe parcialmente una cuerda) que termina a las 23:00 en el Vivac , donde nos espera Jesus y la escasez de agua. Cenamos como cosacos y al saco.
Despertamos a las 09:00 a pesar de que se puso el despertador a las 07:30. A las 10:30 salimos hacia arriba después de pasar por el suplicio de ponerse la ropa mojada y toda lleno de barro pegajoso.
A las 14:00 estamos todos fuera donde nos espera una neblina que cala, para culminar el día. Llegamos a casa a las 16:00.
El balance ha sido muy regular, ya que a pesar de haber topografiado 300 metros de galería, y mantenerse las expectativas río arriba, río abajo es muy difícil y dura la continuación. Lo peor es el bajón de moral que todos hemos sufrido, y que quizás se deba a lo duro que se hace el tramo de 2 horas de meandros estrechos y con agua, que agotan y mojan provocando la llegada del frío. La verdad es que va a resultar difícil convencer a alguien para bajar hasta abajo y mucho más para forzar el paso de bloques, aunque estamos convencidos de que es posible.
Fin de semana del 24-26/9/99 y estamos otra vez camino del Bloque. Llegamos a la plataforma a las 20:30 y está lloviendo, por lo que decidimos cenar en los coches, mientras pensamos si nos volvemos a casa o no. Son los típicos momentos de arrepentimiento en los que te preguntas por qué voy camino de pasar un fin de semana con frío, cansancio y demás penalidades del oficio, cuando puedo estar tomando una cerveza en el bar.
El pronostico metereológico no es claro, dice nuboso para el sábado y lluvia moderada el domingo. Finalmente, en vista de que deja de llover, ya de noche continuamos hasta la boca de la sima, a la que llegamos sobre las 22:00, nos cambiamos y descendemos cuando de nuevo comienza a llover de manera intensa. Mañana, al ver el estado del pozo activo, decidiremos si bajamos a la zona acuática o no.
Nos levantamos a las 08:00 y estamos listos a las 09:00 , pero sin desayunar, ya que los cacharros están cubiertos de moho y es necesario lavarlos para poder cocinar, con lo que decidimos llevarlos hasta la poza del río y cocinar allí.
Tenemos que colocar otro trozo de cuerda en la cabecera del Pozo del Supositorio, ya que se ha roto. Hacemos el pasamanos y descendemos el pozo activo, que aunque lleva más agua que en verano, es poco y se puede seguir.
Mientras Cristóbal friega los cacharros, ¡sorpresa¡ No hemos traído el hornillo, con lo que no podemos cocinar los sobres de pasta que hemos traído. Es otro momento de dudas, ya que sin comer es un palo seguir, finalmente hacemos café en el sbit, comemos galletas y descendemos reequipando la rampa hasta el río, donde colocamos un desviador, que permite llegar al río sin problema. Seguimos por los meandros con el habitual cansancio y mojadura a pesar de llevar el Ponto. Se reequipan los dos pozos del "Meandro de Stalingrado", que quedan bastante bien, y llegamos al cañón a las 12:30.
Avanzamos río arriba con los Pedros en cabeza y Cristóbal y Ángel topografiando donde lo dejamos la otra vez. Este sector río arriba es en principio un cañón por el que circula el río, para a continuación convertirse en unas grandes galerías fósiles de sección más o menos cuadrada formadas al hundirse los estratos intermedios que el río ha excavado. El ancho es de 9 metros y 6 de alto, pero hay zonas de mayor tamaño. El suelo tiene grandes bloques y no hay rastro del río.
Poco después llegamos a una gran sala, en cuya pared izquierda llega un pozo de grandes dimensiones y un aporte de agua. La chimenea asciende por lo menos 40 metros.
La galería fósil continua por la derecha tras un delicado flanqueo de los bloques y arena de los bordes de la sala. El suelo es de grandes bloques, entre los que se distingue un cañón por el que circula el río, que reencontramos poco después procedente de una cascada de 4 metros que a su vez sale de un estrecho meandro con pocas posibilidades de continuar.
Comemos algo allí mismo y volvemos hacia el cruce donde llegamos a las 15:30, para iniciar el ascenso hacia el Vivac. En el cruce se han quedado dos mangas de carburo y alguna cuerda.
Las galerías descubiertas, pensamos que se han formado por que el agua ha circulado sobre estratos de materiales impermeables, de 2 metros de grosor inclinados unos 20 grados transversalmente al sentido de circulación del agua , lo que ha provocado que el hueco se ha ensanchado al profundizar el agua en la dirección de la pendiente. Posteriormente el agua ha penetrado por algún punto y ha excavado debajo de estos estratos hasta la siguiente capa, dejando colgados estos niveles más resistentes, que más tarde se han hundido, dando lugar a estas galerías de gran anchura y sección cuadrada y con el techo inclinado con la pendiente de los estratos.
Ascendemos recogiendo las cuerdas, y llegamos al vivac sobre las 19:00 donde tras comer unos espagueti nos acostamos, para pasar otra noche de frío.
Nos levantamos a las 05:00 y recogemos todo, además de desayunar. Nos llevamos las cazuelas que están sucias, también los dos equipos de spitar . Son las 07:00 cuando salimos hacia el exterior y ponemos un spit al comienzo del pasamanos colgado, además de arreglar otro tramo de cuerda roto en el pasamanos de las estalactitas.
Llegamos a la calle a las 10:30 y hace un día estupendo con un sol radiante, aunque el suelo está bastante empapado.
Al bajar por Asón nos llama la atención que la cascada tira bastante agua, cuando el viernes no tenia y en Ramales nos dicen que el sábado a las 17:00 cayó una fuerte tormenta y llovió por la noche, incluso ha crecido el río. A esa hora aún estabamos en el río y éste no creció por lo que la tormenta cayó más tarde en esta zona, así que parece que libramos por los pelos.
Llegó el año 2000, con la exploración de la sima del Bloque en un dilema, sobre si existían posibilidades de continuación, o debíamos desinstalar y dejarlo. Mientras lo pensábamos y llegaba el verano, hicimos un ataque a las galerías de Piratas del Ebro, para realizar una escalada a una ventana, que vimos la 1ª vez que pisamos la sima y otro al comienzo de la zona activa.
26/2/2000: el día es soleado y con el horario habitual nos encontramos a las 12:00 dispuestos para entrar en la sima, con Pedro medio borracho y quejándose como siempre, sólo que esta vez Jesus le acompaña a la hora de las quejas.
Cristóbal y Pedro tienen que salir pronto, por lo que nos dirigimos hacia las viejas galerías fósiles del Bloque, para hacer una escalada que quedó pendiente al fondo, y a la subida topografiar estas galerías y los pozos. También cambiamos la cuerda de la entrada que lleva mucho tiempo a la intemperie.
Para las 14:00 estamos bajo la escalada, que comienza Jesus con su ímpetu habitual, clavando tres spits con el taladro, el primero de ellos sobre los hombros. El siguiente spit es delicado, con mala roca, por lo que trata de buscar un sitio mejor, y se agota en el intento, además de cargarse el único spitador. Menos mal que recurre a su maña, y encuentra un pequeño puente, que permite pasar una cinta.
Como está agotado se baja y sube Cristóbal, que le gusta el tema de la escalada, y lo hace muy bien, saliendo con decisión en libre, y terminando el trabajo. Ha alcanzado el pequeño meandro del techo, y lo sigue durante un tramo, pero poco después se estrecha mucho y no puede seguir, por lo que baja y desinstala todo.
Cristóbal y Pedro se van delante, y Jesus y Ángel topografian las galerías y los pozos, con los habituales problemas de no llevar guantes y cargar con los trastos. Llegamos al exterior a las 20:00 y a casa a las 22:00.
8/4/2000: quedamos muy pronto en el local a las 07:30, con todo preparado la noche anterior, y a las 08:30 estamos en la plataforma. El tiempo es despejado, pero hace un viento muy frío, ya que las cumbres están nevadas.
A las 10:00 estamos listos para el descenso, que se presenta bastante húmedo, ya que ha estado nevando durante la semana y el desnieve es importante. Ésto también nos provoca dudas sobre la posibilidad de realizar una de las tareas previstas para hoy: escalar en el cruce del "Río Mojahuevos".
En el descenso, Pedro Merino intenta poner fin a sus días y librarnos así a todos de su presencia, pero hasta eso le sale mal, y no consigue ahorcarse con el casco, a pesar de quedarse colgado de él por el cuello.
A las 12 llegamos al vivac, donde dejamos un bidón con carburo, y nos dividimos en dos grupos. Los Pedros bajarán un pozo fósil, paralelo al activo, y Cristóbal y Ángel, intentarán hacer la escalada del río.
Se reinstala la cabecera del "Pozo del Supositorio" , que queda bien, con tres anclajes en el techo.
Cristóbal y Ángel descienden por el pozo del supositorio, alucinando como siempre, con la cantidad de barro, que se pega por todas partes, y sobre todo del chocolate que se prepara en el "Borcil". Una vez en la ventana comprueban que la cantidad de agua que trae el río es considerable, pero esperamos poder hacer la escalada.
Cristóbal comienza asegurado por Ángel, pero el agua le salpica mucho y se pone como una sopa. La escalada es corta y Cristóbal está fuerte, por lo que consigue realizarla con éxito en poco tiempo. Como nos temíamos, se trata de la base de un pozo, que a unos 7 metros que presenta una ventana que parece comunicar con otro pozo, pero las paredes son asquerosas, y no parece que el esfuerzo merezca la pena.
Desinstalamos la escalada, y ascendemos completamente tapados de barro.
En la cabecera nos encontramos con el Dúo Calavera, que se han equivocado de pozo, y han descendido el pozo del fondo, que tiene bloques en la cabecera, y que se bordeó con una escalada, en otra ocasión. Este pozo no se había descendido, por estar encima del "Pozo del Supositorio", y suponer que se trata del mismo. Las cuerdas no llegan al fondo y Pedro M. no puede llegar hasta un meandro que hay al fondo, pero probablemente se trate de la zona alta del "Borcil".
Comemos a las 17:00 en el Vivac y a la salida, realizamos algunas mejoras de la instalación, llegando a la calle a las 22:00. La noche y la niebla nos rodean, y hace un viento bastante frío, que nos hiela. Cristóbal, que ha salido primero y tiene prisa, se ha marchado ya. Se desinstala la cuerda de la entrada.
En septiembre por fin nos decidimos ha realizar otro ataque a la obstrucción que nos detiene en el "Cañón de Los Navegantes", que es como hemos llamado a la zona en exploración.
1/9/00: revival de un clásico por estas fechas: vivac en el Bloque. Wichi, Pedro Hierro y Pedro Merino. Suben en Suzuki hasta cerca de Garma, y llegan al vivac a eso de la una de la mañana, y entre pitos y flautas se acuestan a las dos. Pedro M. y Wichi se atreven a dormir dentro de la masa de moho en que se ha convertido la tienda, y nada más entrar comienza un concierto de toses, amén de otro tipo de sonidos orgánicos
2/9/00: empieza el día con energía...y con una baja. A Pedro Hierro le cruje el hombro como si en vez de articulaciones tuviera maracas, así que opta por quedarse en la "suite". Se toman el desayuno y los preparativos con calma y salen a las doce para la punta.
Wichi mete otro spit en la cabecera del pozo activo, y al llegar abajo dice que la cuerda no da para el siguiente tramo (el de la marmita con agua). Volvemos hasta el vivac a por otra cuerda. Tras instalarlo mal que bien, para abajo.
Llegamos hundidos hasta la Sala del Tembleque (gratos recuerdos, amén de dios), a pesar de que hay menos agua que otras veces (flaco consuelo cuando tienes las pelotas hundidas). Después seguimos hasta llegar al pozo que los deja en el río de Los Cantabrones, donde Wichi mete otro spit. Cuando vamos a por el carburo que dejamos allí el año pasado (hemos bajado sin nada contando con él), ¡oh sorpresa! El carburo no está. Poco después encontramos una manga en una poza, y otra poco más allá.
El agua ha debido subir más de tres metros para arrastrarlas de donde las dejamos. Como diría Eric Cartman: "eztamoz en bolaz". De todas formas apuramos ya hasta el caos de bloques, adonde aún tardamos 40 minutos en llegar. No tenemos tiempo de hacer nada, pero aunque lo tuviéramos tampoco sabríamos qué hacer . Ese caos es mortal, no se puede tocar. Es posible que Wichi o Pedro pasen, pero tocando los bloques, que parecen muy inestables.
Dejan las maderas que habían traído para apuntalar, y para arriba, con problemas de luz. La vuelta, infernal como siempre. Vamos recogiendo las cuerdas y llegamos al vivac, donde Pedro se ríe bastante de las croquetas que llegan. Cenita y al sobre a eso de las 02:00 de la mañana.
3/9/00: tras una noche en la que pasamos algo de frío, desayunan y van para afuera.
El año 2000 acabó para nosotros en el Bloque, entre otras cosas por que las exploraciones en Garma Ciega estaban absorbiendo todo nuestro tiempo y energía. Pero además estaba claro que con los medios disponibles, no era posible forzar el paso.

El año 2001, solo se realizó un ataque a la sima pero fue definitivo en el avance de la exploración, gracias a que se consiguió superar la barrera de bloques, con la ayuda de unos amigos franceses y técnicas más contundentes. De nuevo quedaba abierto el camino hacia lo desconocido.
10-12/8/2001: De nuevo volvemos al Bloque, tras un año sin aparecer por allí .Entramos a las 23:00, tras el habitual pateo nocturno y la instalación de la cuerda de entrada. En el vivac a las 01:00 y algunos en la hamaca a las 02:00, Fredo y Bernard, más tarde ya que tienen que instalar sus hamacas.
Diana a las 09:00, desayuno y para el fondo a las 11:00, todas las cuerdas están bien y sobre las 14:30, estamos en la barrera de bloques a desobstruir. Comemos algo y empezamos el trabajo, que Bernard resuelve con eficacia, quedando un agujero amplio aunque el paso sigue siendo delicado.
Instala una cuerda y bajamos 4 metros para seguir por el cañón. Natalie se queda debajo de la manta esperando nuestra vuelta y nosotros avanzamos por un cañón de 3 metros de ancho, similar a lo anterior, pero que pronto toma mas altura y parece que hay un nivel o dos por encima con suelo de bloques. En un punto aparece un pequeño afluente por la izquierda, proveniente de un meandro estrecho, pero que parece tener una galería encima de más tamaño, a la que hay que subir. En este punto el cañón que seguimos parece taponarse de nuevo por bloques y a pesar de la fuerte corriente de aire no encontramos paso, hasta que volviendo atrás subimos en oposición y remontamos la barrera de bloques y comprobando que sigue al otro lado, por lo que instalamos una cuerda.
Bajamos de nuevo al fondo del cañón y poco después otra barrera cierra el paso, pero se sube por la izquierda y llegamos a una sala con el suelo de bloques donde el cañón tiene 6 metros de ancho y 15 de alto. Desde aquí es posible volver a bajar al río, con una cuerda de 15 metros que instalamos, y seguimos el cañón unos 50 metros más para dejarlo en otra barrera de bloques que tiene paso, pero hay que mojarse.
También avanzamos por el nivel superior del cañón con el suelo de bloques y se puede continuar esquivando algún desfondamiento que lleva al río. Lo hemos dejado en una barrera de bloques de unos 4 metros que es necesario escalar clavando 2 ó 3 spits, pero al otro lado el suelo continúa. Creemos que éste es el camino que seguir, para evitar las barreras de bloques que obstruyen el fondo del cañón. En dirección hacia la salida, río arriba, también continua este nivel más grande, siendo necesaria una trepada de 20 metros que creemos no precisa clavar.
Son las 18:30 y nos damos la vuelta, para comer algo y descarburar junto a Natalie. A las 19:15 iniciamos el ascenso y a las 23:00 estamos todos en el vivac mojados hasta los huesos, y hasta las narices de los meandros, que nos han roto los monos e incluso los arneses.
Cenamos sopa de pasta y al sobre, pero a Fredo se le rompe un cordino y se va al suelo.
Tras pasar la accidentada noche nos levantamos a las 09:00 y después de desayunar y recoger salimos hacia las 11:15, llegando el primeor al exterior a las 14:30 y todos fuera a las 16:30, con un día soleado. Vamos a La Gándara y tomamos una cerveza que nos sabe a gloria y aumenta nuestra alegría por los logros conseguido.
El año 2002 será un año histórico en la exploraciones de la sima del Bloque, ya que se consiguió unir esta cavidad con el sistema de Garma Ciega - Cellagua - Mazo Chico - Sombrero, que alcanzaba así los 38 kilómetros de galerías, gracias también a los descubrimientos que habíamos realizado en la zona de Titanes, pero eso es otra historia.
El planteamiento para este año incluía realizar un campamento de verano en Fuente Fría que sirviera de base para varios ataques consecutivos al Bloque, y para prospectar la zona adyacente en busca de nuevas simas. Otro objetivo era revisar galerías en Crucero-Calaca, que pudieran enlazar con el sistema.
La situación de las galerías del Bloque era un poco desconcertante, ya que pasaban por debajo de Calaca a unos 200 metros de profundidad y continuaban bajo la depresión de Llana la Cueva en dirección Sureste, alejándose del principal sistema de la zona que es Cellagua, cerca de cuya cota inferior nos encontrábamos, por lo que teníamos serias dudas de que el río del Bloque se pudiera dirigir al sistema.
Al final se realizó el campamento a primeros de Julio, pero sólo fue posible realizar un ataque al fondo del sistema y trabajos de reinstalación y topografía de la zona superior. La descripción del ataque a la punta de exploración es la siguiente:
22/7/02: amanece lloviendo ligeramente y a las 16:30 Alfredo, Josemi y Ángel se vuelven de la prospección para comer y prepararse para ir a dormir al vivac del Bloque, pero llegan las 19:30 y cada vez llueve mas, además de algún relámpago, que ha causado el pánico en la tropa y les ha hecho regresar al campamento. Se baraja la posibilidad de aplazar el descenso, pero eso de las 20:00 unos claros nos deciden a salir y las 21:00 se entra en la sima del Bloque.
En el campamento se quedan 4 personas mientras el trío Calaveras desciende hacia el vivac, al que llegan a las 23:00, donde preparan una sopa y al catre. Fredo y Josemi en los sacos y Ángel en la hamaca que lleva allí un año, pero que está bien.
23/7/2002: los chicos del Bloque, se han levantado a las 07:30 y hacen un extraño desayuno a base de leche, barritas y frutos secos, para salir a las 09:30 hacia el fondo. Dejan las cazuelas lavadas y botellas cargadas en la poza del pozo activo ("Pozo de la Galerna") y siguen sobre las 10:00, por el meandro de "La Ruta Sangrienta ", que da paso al meandro de "Las Agujas". En la sala del "Tembleque", hacen un descanso y prosiguen por el meandro de "Stalingrado", el río "Mojahuevos", les acompaña todo el camino y se encarga de mojarles dichas partes y otras más.
A las 12:00 están en el cañón de "Los Navegantes", donde por la izquierda llega el "Río de Los Cantabrones". A las 12:30 están en el paso "Natalie", que se desobstruyó el año pasado, y comienzan la topo, a pesar de estar muy mojados y helados, ya que corre bastante aire.
A las 14:30 están en la punta de exploración del año anterior, donde comen y descarburan, para continuar por una zona fósil de 6-8 metros de anchura con 20 metros de altura ("Camino Soria"), debajo de la cual corre el río, en un meandro de margas de 2 metros de ancho y 6 de profundidad.
La progresión por la galería fósil, obliga a realizar pequeñas escaladas sobre bloques, que no instalan. Dejan un alto meandro que llega por la derecha y que precisa escalar para pasar ,y continúan por los bloques hasta un desfondamiento, que obliga a instalar una cuerda de 10 metros. Fredo clava un spit y desciende al río, los demás le siguen con los trastos de topo.
Dos barreras de bloques obligan a trepar e instalar 2 cuerdas mas de subida y bajada, y poco después otra barrera más grande , termina con la exploración por ese día, son las 18:00 y el cansancio se nota.
De vuelta se instalan las trepadas con cuerda y se llega a la punta del año pasado a las 19:30, para de nuevo comer y descarburar.
A las 20:00 se sale hacia el vivac que queda todavía muy lejos. Horas de contorsión y mojadura y sobre las 00:30 estan en el vivac, completamente helados (incluso los sorianos, ¡hay que ver!).
Llega lo mejor del día la cena a base de sopita y pasta, que los recupera bastante y los deja listos para ir a dormir a las 02:00
03:30 ¡¡ Fuego, fuego, socorro, auxilio ¡¡ Ángel se despierta oliendo a quemado, mira hacia abajo y ve llamas debajo de él, con lo que empieza un desesperado intento de salir de la hamaca, a base de patadas y puñetazos, que por fin consiguen hacerle salir, antes de que se fría como un pollo. Se queda tosiendo de pie frente a la hamaca que sigue ardiendo, mientras Fredo trata de correr con el saco puesto, por lo que muerde el polvo y rueda hasta salir y apagar el fuego.¡¡Ha faltado poco !! Pero ahora se plantea cómo pasar el resto de la noche. Juntan las cremalleras de los 2 sacos y se meten los 3 dentro, aunque apenas caben, ya que Josemi y Ángel son corpulentos. Es un número cada vez que se dan la vuelta y para colmo el suelo está cabeza abajo. Eso sí, no pasan frío.
24/7/2002: en el vivac suena el despertador a las 10:30, aunque lo incomodo del trinomio hace que el personal este despierto con antelación. Parece que ninguno está embarazado y los tres se levantan para desayunar leche, barritas y pasta que sobró de la cena. Luego viene lo peor, ponerse el mono mojado y rebozado de barro que pesa un tonelada, pero a las 12:30 están listos para salir.
Recorren los pasamanos y rampas hasta llegar a la base de los pozos, donde Josemi tiene que recurrir a la imaginación para arreglar su pantin.
A las 16:30 en la calle, con el día nublado y a las 17:30 están en el campamento, donde al llegar el superdesarrollado instinto de Fredo detecta las cervezas y las beben con gran deleite.
La revisión de los datos topográficos muestran 600 metros de topo y lo más curioso, un fuerte giro de las galerías hacia el SurOeste, que las acercan a Cellagua.
La cena es un gran placer por no hablar de la colchoneta y un saco para uno solo.
El campamento terminó con nuevas incógnitas en lo referido al Bloque, y la idea de que abajo nos esperaba una dura escalada muy lejos del vivac, que prometía ser bastante exigente. Pero dado que las galerías se acercaban bastante a Cellagua, decidimos instalar esta sima en septiembre, después de volver del campamento en Picos y echar un vistazo río arriba, por la zona inundada, que llevábamos tiempo pensando en visitar.
14/9/2002: un equipo de seis espeleólogos instaló el sumidero de Cellagua a pesar de que el nivel del agua que entraba por la boca era elevado. Tras el descenso, un grupo de tres espeleólogos, equipados con neoprenos y material de escalada, se dirigieron a una zona de la cavidad en la que teníamos esperanzas de contactar con las galerías de la sima del Bloque.
Después de nadar en agua profunda a 6 Cº de temperatura durante treinta minutos, se puso el pie en una zona fósil con un caos de bloques. Éste fue superado reptando entre bloques y condujo al último punto alcanzado en Julio por el equipo que descendió por el Bloque. A las 15:20 horas quedaba establecida la unión entre la sima del Bloque y el sistema de Garma Ciega-Cellagua-Sombrero-Mazo Chico, que ahora tenía 4 kilómetros más y superaba los 38 kilómetros, con cinco entradas.
Era un gran día para todos los espeleólogos de diferentes clubs y procedencias, que en estos más de cinco años han participado en los trabajos de exploración.
A este memorable día siguieron ese verano algunas salidas más desde el Sumidero de Cellagua, para explorar la zona fósil que se desarrolla sobre el río y aguas arriba de las galerías "Camino Soria", tal y como relatamos a continuación.
28/09/2002: a las 11:30 estamos entrando en la sima con los neoprenos puestos y a las 12:00 abajo. Proseguimos por el agua, hasta llegar a la primera cuerda ascendente donde nos quitamos los neoprenos y continuamos hacia el aporte del río, que esperamos continúe bastante, pero Pedro entra en el meandro y regresa con la noticia de que no sigue, el agua llega de unos bloques impenetrables. Escalamos y ascendemos a lo que parece una galería sobre el meandro, pero se cierra entre bloques y barro y dejamos una cuerda atada a un pico para bajar.
Ascendemos a la zona fósil y mientras Pedro instala un pozo a la derecha, Ángel baja asegurado por Jesus hacia la galería que tenemos en frente, que tiene 7 m. de ancha por 10 de alta y gira paralela a la del aire hasta que 20 metros más adelante una pared por la que baja agua cierra el paso. El agua llega de una galería superior colgada a unos 10 metros.
Pedro baja el pozo que también recibe un aporte del techo y en el fondo entre bloques hay un paso con aire, bastante peligroso y que se supone desciende al río.
Nos retiramos con el material de escalada que dejamos en la zona fósil de la unión para realizar una posible escalada sobre la zona inundada.
A las 18:15 en la base de los pozos y a las 19:30 todos fuera.
1/11/2002: el día esta nublado pero no parece que vaya a llover . Sobre las 12:30 estamos todos en el fondo, camino de las piscinas, en las que hacemos algunas fotos.
Cristóbal y Ángel van hasta el paso Nathalie, para recoger cuerdas y luego volver hacia el agua para hacer la escalada, que quedó pendiente.
Llegamos todos hasta el vestuario y nos cambiamos los neoprenos y comemos, luego nos separamos. El otro equipo se dirige por las "Galerías DefconDos", para instalar pasamanos.
Cristóbal y Gelo llegan a la escalada, que se realiza clavando 4 spit, para llegar a un suelo de bloques, que continúa 15 metros hasta desfondarse sobre el agua. Se puede pasar instalando pasamanos, no muy difíciles, por que hay pequeñas repisas de escombros, que facilitan el paso. En cualquier caso es mucho curro para pocos resultados. Se retiran, dejando una cuerda en la escalada.
Los otros llegan entonces, después de dejarlo en un gran desfondamiento, aunque con una galería encima a unos 10 metros que precisa escalada.
Sacamos todo el material hasta la base de los pozos de Cellagua, donde dejamos algunas cosas y para la calle, donde los primeros llegamos sobre las 20:00 horas.
Al llegar a casa nos avisan para un rescate de un señor, que ha caído en una sima, al tirar un ternero, matándose, por lo que nos dirigimos al lugar del suceso, bastante cansados, eso sí.
Con esta última salida se dio por terminada la exploración, por este año, en las zonas profundas de la Sima del Bloque.
La Sima del Bloque fue descubierta en 1966 por el SSB, el 26 de julio. Esta entidad, hacia 1973/1974, da a la sima una profundidad de 145 metros, indicando que está en exploración.
En 1979 y 1980 es la SEII de Madrid la que reexplora la cavidad, llegando hasta la "Galería de los Piratas del Ebro", y desciende una línea de pozos, hasta -272.
Ya en 1994, el Grupo SECJA de Alcobendas, y el belga WOM descubren varias continuaciones, llegando a la cota -340, deteniéndose en un meandro impenetrable
La sima del Bloque se encuentra situada en el emblemático Macizo del Mortillano (Valle de Soba, Cantabria oriental). Para acceder a ella debemos partir del pueblo sobano de Astrana. Aquí tomaremos la pista que nos lleva a Entremazos, que podeos seguir en coche hasta el lugar conocido como la Plataforma. Desde este punto, y excepto que tengamos todoterreno, continuaremos a pie. 30 minutos por la pista en dirección Norte nos llevan hasta el Alto del Crucero, que domina todo el Hoyo Salzoso. Poco antes del alto, un sendero de herradura que bordea la depresión de Cellagua por el norte surge a mano izquierda. Siguiéndolo pasamos junto a las bocas de Mortero del Crucero y Calaca. Poco más allá, en una bifurcación, debemos coger el camino de la izquierda, que también conduce a Garma Ciega. Finalmente el camino muere cerca de una cresta de arenisca, y desde allí podemos ver una gran dolina. En la zona Oeste de la misma, junto a un enorme bloque (que da nombre a la sima ) tapizado por un tejo, se abre la sima. Desde el coche se tarda aproximadamente una hora en llegar.
X: 453946
Y:4787345
Z: 1140 m.
En esta cavidad podemos determinar tres zonas diferentes en función de su formación y características, estas zonas son las siguientes:
Galerías Fósiles de la cota -200
Meandros intermedios en cota -200 a -400
Nivel inferior en cota -400 a -440
Galerías Fósiles :
Se trata de un nivel casi horizontal, situado en la cota -186 desde la boca del Bloque, excavado en calizas blancas y porosas, con abundantes fósiles, que presenta una anchura media de unos 6 metros.
Esta red, muy antigua, se ha visto rellena de derrubios y vuelta ha excavar por nuevos aportes que han llegado a la red como es la sima del Bloque, que pincha a estas galerías, más o menos en el medio de su trayectoria.
Los cursos de agua más modernos han excavado nuevos niveles por debajo del original de la galería , que se ha quedado colgado, y al mismo tiempo han provocado el desfondamiento constante de esta red, en algunos puntos sobre estrechos meandros activos, con el meandro SECJA, y otras veces sobre niveles fósiles 30 metros por debajo del techo de la galería.
Los desfondamientos obligan a numerosas escaladas y pasamanos, para mantener el avance sobre el tubo a presión original que creó la galería.
El extremo Este de la galería , se ha visto cortado primero por la llegada de otra galería fósil, perpendicular a ella y actualmente cegada por escombros ("El Museo"), y más tarde y definitivamente por un conjunto de pozos paralelos entre si.
Estos pozos tienen un mismo origen en un aporte exterior, localizado en la calle como el "Sumidero del Haya ", que absorbe las aguas que corren en superficie, por las laderas que ascienden de Calaca hacia el Bloque. El agua en su evolución ha excavado varios pozos, que ha ido abandonando, para crear uno paralelo más nuevo, de forma que ahora hay al menos tres pozos fósiles y uno activo, que a su vez han formado en su fondo, unos 60 metros más abajo, dos meandros que se unen para formar un único cauce, que discurre en otros materiales.
Nuestros esfuerzos por localizar la continuación del nivel de -200 al otro lado de los pozos activos no han tenido éxito, y observando el relieve exterior, vemos que cerca de donde muere la galería, se encuentra excavado el profundo valle que conduce a Hoyo Salzoso, y cuya formación, tal vez fuera el final de estas galerías taponadas por los restos de la excavación.
Meandros intermedios:
Unos 60 metros por debajo de las galerías fósiles, existe un estrato de margas negras, con una pendiente de unos 20 º hacia el Sureste, que ha servido de soporte para las aguas de los cursos activos más jóvenes geológicamente que han excavado el macizo hasta alcanzar este nivel menos soluble, por el que han discurrido en forma de meandros estrechos ("Meandro de La Ruta Sangrienta").
En la cota -310 este estrato de margas, da paso a otro de caliza gris muy pura, en el que el agua ha seguido formando un meandro, esta vez muy estrecho y retorcido con numerosas curvas de 160º. Las paredes aparecen sembradas de pequeños picos que se clavan como agujas, formadas por el agua en su erosión ( Meandro de Las Agujas). Dos pozos de 6 metros casi seguidos son las únicas verticales de este tramo.
Más abajo el meandro se va agrandando, hasta formar una sala de 6 de anchura y 30 de altura, probablemente formada por la llegada de algún pozo, y coincidiendo con un nuevo cambio en la composición de la roca. De nuevo aparece un estrato de margas negras con un meandro muy similar al primero de los tres ("Meandro de Stalingrado"), aunque éste incluye algunos pozos de entre 5 y 15 metros. Este sector termina en un pozo de unos 8 metros de diámetro, en cuya base una estrecha ventana comunica con un cañón.
Toda esta zona de meandros es recorrida por el Río Mojahuevos, que llega por el pozo activo ("Pozo de la Galerna"), y que recibe algunos pequeños aportes en su recorrido, hasta que el mismo se convierte en afluente de otro río, a su llegada al cañón.
Nivel Inferior:
Este sector de la cueva, abarca unos 1500 metros de galerías por las que circula el río de Los Cantabrones, que no es otro que la cabacera del río que circula al pie de los pozos de Cellagua. En su descenso este río recibe además del Río Mojahuevos, al menos dos aportes más, y ya en la zona de unión con Cellagua, se unen dos cascadas que caen de gran altura.
El origen de este nivel básicamente horizontal hay que buscarlo en el hecho de que las aguas han alcanzado un estrato impermeable que no ha sido penetrado por el agua, y sobre el que los ríos han discurrido hacia la zona de Garma Ciega, donde sí han podido descender en su camino hacia el nivel freático actual, en la cota 300 m.s.n.m.
Toda esta zona parece ser un conglomerado de diferentes materiales, colocados en estratos finos de 0,5 a 1 metro de grosor, que ha provocado, por ejemplo, que río arriba sea posible ver placas de 0,5 metros de grosor que se han quedado colgadas en medio del cañón, al excavar el agua por encima y debajo de ellas en materiales más solubles.
La parte más fósil de esta red se ha hundido siguiendo la estructura de estos estratos, formando galerías de forma cuadrada y con las paredes escalonadas.
El nivel actual del río corre ya sobre un material menos soluble en el que sólo ha excavado un cañón de unos 2 metros de ancho y 6 de profundidad, sobre el que existen galerías fósiles de hasta 8 metros de anchura y 30 de altura, formadas sobre materiales más solubles, de caliza y marga.
La mayoría de la red discurre de Noroeste hacia el Sureste, pero hay dos lugares en los que se producen giros bruscos, primero hacia el Suroeste, y más tarde hacia el Sur, hasta alcanzar el Cañon de Cellagua y tomar rumbo hacia Garma Ciega.
El avance por este tramo se hace básicamente por la zona activa, subiendo en algún tramo a las zonas fósiles para esquivar tapones de bloques provenientes de las galerías superiores ("Camino Soria").
Los últimos 200 metros se encuentran completamente inundados con agua profunda y muy fría debido a la presa que forman los escombros en la base del pozo de Cellagua, aproximadamente en la cota -440 m. desde la boca del Bloque.
El desarrollo actual de la sima del Bloque es de 4.518 metros con un desnivel de 440 metros.
Los sedimentos urgonianos que forman la región, que se remontan al Cretácico inferior (110 Millones de años) presentan una notable heterogeneidad. Si bien las calizas son lo más característico de la región, también encontramos margas y areniscas, originadas en aguas profundas y en medio litoral respectivamente. Las calizas predominan hacia el Norte del Macizo de Mortillano, desarrollándose las margas hacia el Sur. La causa hay que buscarla en las variaciones del nivel del mar durante la época de la sedimentación.
Como ya se menciona en el apartado correspondiente del artículo sobre el Sistema Garma Ciega, en este mismo número, el tránsito de unas facies a otras es gradual, entremezclándose rocas karstificables con otras insolubles de mayor o menor dureza. Ello obliga al agua en su recorrido subterráneo a efectuar trayectos complicados, y de difícil interpretación.
La Sima del Bloque es un buen ejemplo de ello. La "Galería de los Piratas del Ebro" es, como se ha dicho más arriba, un conducto freático horizontal de dirección aproximada NE-SO, y cuyo origen preciso está aún por establecer. Esta galería ha sido cortada por varias vías de pozos, que constituyen la entrada a la Sima, y encajada por aguas que se dirigen al NE, y que se juntan a otro curso activo de dirección NW-SE. El conjunto ha ido cortando delgados estratos margosos de pequeña potencia hasta alcanzar el grueso de las margas a la cota aproximada del Cañón de Cellagua, al que se incorpora. La ausencia de conductos freáticos en todo este recorrido hace pensar en un origen relativamente reciente de estos ríos (en relación con "Piratas") cuando el nivel freático regional se encontraba muy por debajo. Sin embargo, el agua ha tenido tiempo de encajar amplios cañones en las margas, de no menos de 15-20 m de altura.
El estudio de los diversos ríos subterráneos de la sima del Bloque no tiene sentido sin englobarlo dentro del conjunto de corrientes acuáticas conocidas que circulan bajo el macizo.
Como ya hemos dicho, el "Río Mojahuevos", tiene un origen conocido, en las laderas que ascienden desde Calaca hacia Garma Ciega y los alrededores, que concentran pequeños arroyos superficiales en una vaguada con final en un sumidero, que las conduce al interior del sistema el cual las canaliza hacia el Sureste.
El otro curso importante de la cavidad es el "Río de Los Cantabrones", que tiene un origen desconocido, con dos aportes diferentes, uno procedente de un estrecho meandro colgado en el extremo Noreste, y otro unos 150 metros más abajo, que llega desde una chimenea de gran altura. Podemos suponer que estos cursos de agua tienen su origen en la filtración de las aguas superficiales de las laderas que ascienden desde Fuente Fría hacia el Mortillano.
Una vez reunidas todas las aguas, continúan su avance hacia el Sureste bajo el sistema Crucero-Calaca, penetrando bajo la depresión de Llana la Cueva. A continuación, tras dar unos giros bruscos hacia el Sur, estas aguas llegan a la base de los Pozos de Cellagua, con cuyo río se unen. Previamente han recibido al menos tres aportes, los dos últimos cerca ya de Cellagua y que llegan casi juntos desde lo alto de una gran chimenea.
Alguno de estos ríos sin duda debe de provenir de los ríos de Calaca y Crucero, pero de momento no se han realizado trabajos de coloración que puedan demostrarlo.
Una vez en Cellagua, vemos uno de los caprichos habituales de la naturaleza, al comprobar que las aguas deshacen el camino andado hacia el Este, para retornar hacia el Oeste y llegar muy cerca de su origen en la base de Garma Ciega.
También es curioso señalar que los ríos del Bloque pasan relativamente cerca de la cabecera de los ríos de Mazo Chico, pero éstos en lugar de verter hacia esta red, lo hacen hacia el Sur, es decir, hacia la zona del Mortero de Astrana.
Como ya es sabido, las aguas una vez en las galerías de Garma Ciega y unidas a los ríos que bajan por esta sima, se hunden rápidamente en el macizo, para aflorar en la surgencia de Las Fuentes, que vierten al río Asón, a la altura de la vertical de cueva Fresca, y en la cota 325 m.s.n.m..
Queremos agradecer la ayuda y colaboración de todos aquellos que han trabajado en la cavidad antes de nosotros, publicando sus trabajos o enviándonos información, creando así la base de nuestro interés por explorar esta sima y descubrir sus secretos. Entre ellos, debemos destacar a Julio Barea y Miguel Angel Gallego (SECJA) por su amable colaboración.
En los 5 años de trabajos en la sima han participado, junto con los miembros del AER, espeleólogos de varios club que nos han ayudado con su esfuerzo e ilusión para culminar el objetivo común de todo espeleólogo de explorar completamente una red desde sus orígenes hasta su destino.
Las personas que han trabajado en algún momento a lo largo de estas exploraciones son:
Bernard Tourte, Nathalie Rizzo, espeleólogos franceses.
José Miguel Martínez, Victor Cano, Francisco Antonio Cabrerizo, espeleólogos sorianos.
Enrique Ogando y Marta Candel, del GELL de Castro.
Alfredo Moreno Rioja, de Deportes Espeleo y MTDE.
Por parte del AER han participado de una forma u otra los siguientes sufridos espeleólogos:
Ricardo Martínez (Wichi), Ángel García, Pedro González Hierro, Jesús Olarra, Cristóbal Ortega, Pedro Merino, Enrique Fernández, Martín González Hierro, Manuel Piñeiro y Jose Luis Nieto.
También hemos recibido el apoyo y ayuda de todos los socios del club.
Por otra parte, tanto la Federación Española de Espeleología (F.E.E.), como la Federación Cántabra de Espeleología (F.C.E.) han colaborado a lo largo de estos años subvencionándonos una parte de los gastos de las campañas.
A todos ellos, así como a nuestras sufridas madres, esposas y novias, muchas gracias por soportarnos. Que no es fácil.
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