por: Amaia Olea, Dani Santamaria y Jon Redondo.
Aunque hace ya años que participamos en algunas movidas con el AER no somos espeleólogos.
Ahora nos dedicamos a bucear en sitios diferentes.
Así que, desde hace un tiempo, nos dedicamos, entre otras cosas a visitar cuevas sumergidas sin afán explorador, pero con bastante asiduidad (en los tres últimos años hemos hecho 250 inmersiones en 43 cuevas diferentes).
Ya estábamos cansados de hacer tantos kilómetros para bucear en cuevas, así que nos decidimos a buscar más cerca de casa algún charco buceable.
Entre los sitios que nos había llamado la atención estaba la Cueva de la Cubera en Arredondo (Cantabria), de la que teníamos alguna información:
La Cueva de la Cubera forma parte un sistema junto a la sima de Cueto y la cueva de Coventosa, con un desarrollo horizontal de más de 32 km. y un desnivel de 815 metros bajo la Peña Lavalle.
La sima de Cueto comienza con un pozo vertical de 320 metros convirtiendo la travesía Cueto-Coventosa es una clásica muy codiciada y exigente, sólo apta para espeleologos bien preparados.
Se trata de un complejo sistema de galerías, cuya evolución ha ido llevando el nivel freático cada vez más abajo hasta desembocar hoy en día en la surgencia de la Cubera.
Con ocasión de la Travesía Cueto-Coventosa (19 nov. 1994), al pasar por el cañón de Coventosa, ya oímos algunos comentarios a cerca de "el agua se filtra por la cueva y sale por Cubera. Sí, sí, algunos franceses ya han intentado bucear pero no se puede pasar por ser muy
estrecho..."
En la página del A.E.R. Cueto-Coventosa se puede leer: "En 1979 el Spéléo-Club de Dijon bucea el sifón y lo une con la Red de entrada de Coventosa..."
Estuvimos indagando y el mismo SCD nos lo confirmó:
En Agosto de 1979, Patrick Degouve, miembro del club que se encontraba explorando la Cueva Coventosa, el Speleo Club de Dijon, bucea dos veces en Cubera con un 2 x 9 l.:
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| "La primera vez progresé unos 150 m. y salí en una burbuja (a la izq. en la topo). Me detuve bajo un talud de barro muy resbaladizo. Más arriba, había una galería pero no pude llegar a ella. La segunda inmersión me permitió hacer la unión con Coventosa. La realicé por una galería lateral un poco embarrada (a la derecha en la topo). Encontré huellas de pasos y de carburo en lo que era una rama de la Galería de los Macaronis. En 1980, volví a bucear con J. Michel para hacer algunas fotos pero el agua no estaba clara. Una nueva inmersión en julio de 1990 permite reequipar el sifón y comenzar la topo (sifón de 270 m., - 10m) y reconocer galerías laterales." (B. Bernard, P. Degouve, A.Garenet, Y. Letrange). |
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Uno de los mayores estudiosos y conocedores de las cavidades de la zona y de la historia de sus exploraciones es Philippe Morverand, participante en numerosas campañas desde hace muchos años y a quien solicitamos información sobre Cubera confirmándonos los datos facilitados por Patrick Degouve.
También nos consta que Javi López Jorde hizo sus pinitos en Cubera:
| "Fuimos cuatro veces entre el verano de 1990 y enero de 1991. En una de las ocasiones nos acompañó un chico de Murcia del cual no recordamos
su nombre. Entramos dos espeleólogos, Alejandro Catalina Peña y Francisco Javier López Jorde, que conocíamos bien el sistema Cueto-Coventosa y nos atraía adentrarnos en Cubera. Pero, la verdad, es que no exploramos en el sifón, nuestros medios eran escasos, nos limitamos prácticamente a seguir la instalación previa. En la primera inmersión salimos a una burbuja siguiendo el hilo guía instalado por los franceses y en otra inmersión posterior después de rebasar lo anterior y recorrer unos 270 metros en total, también aparecimos en una zona aérea. En aquellos tiempos nuestros medios eran escasos y nosotros también un poco temerarios." |
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Le comentamos a Javier Lusarreta nuestro interés por bucear en La Cubera, y nos dijo que la conocía desde 1993-94 hasta unos 250 m., aunque no sabía por dónde conectaba exactamente con Coventosa:
| "Empezamos a bucear en el año 1993-94 y en 1995-96 instalamos hasta las estalactitas, de ahí salimos a dos burbujas, una a la derecha, que exploramos unos metros, y otra a la izquierda, pequeñita. También nos metimos un poco por una desviación a la izquierda, en el sifón, pero ni dejamos hilo, ni sabría ahora decirte cual, y nos salieron otros sifones en otras zonas y dejamos de ir a Cubera..." (Javier Lusarreta) |
Alfonso Antxia, en sus escritos, comenta las 4 inmersiones que realizó en esta cueva:
| (275 / -10) (1ª galería) (310 / -16) (2ª galería) Se trata de una cómoda cavidad, que forma en su interior un lago de donde parte el sifón principal formado por dos galerías. El sifón principal está formado por una amplia galería, 275 m. -10 m, con varias burbujas grandes a los 110 m, en las cuales florecen diversas formaciones secundarias muy bonitas. Está instalada con 2 cabos guía. A los 250 m existe una bifurcación: Una galería que se dirige hacia la derecha hasta una burbuja y otra galería que se conduce hacia la izquierda, que tras pasar un laminador (-15 m.) abre una sala (turbidez total) y vuelve a estrechase en una galería ascendente que forma un circuito (80 m.) y conecta con la principal a los 190 m. (Circuito instalado 7-8-97). Pendiente de instalar desde 310 m. (galerías a varios niveles). Fondos de roca madre y arcilla (ojo con la suspensión). 1-6-96/23-6-96/3-8-97/7-8-97 (Alfonso Antxía) |
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Encontramos que buceó y equipó lo que nosotros hemos llamado la "Galería Principal" y la "Galería del Barro" cerrando el circuito, quizás por la "Galería Bonita", aunque sin equipar esta última.
La primera vez que nosotros (Amaia y Dani) buceamos en Cubera fué en octubre de 2004.
Tras trepar por los bloques de la entrada, llegamos al agua. Chequeo y repaso del plan. El agua estaba fría (8ºC) y se veían unos 5-6 m. Había dos hilos tirados por el barro y otro más (el que seguimos) a media altura hacia el oeste. Al principio es verde y luego empalma con otro blancoamarillento.

- © A.Olea y D.Santamaria
- Octubre de 2004, Dani instalando hilo en los Dientes.
En la entrada, al no haber mucha altura y un fondo de limo, hay que nadar con cuidado de no enturbiar más el agua.
Más adelante la galería se ensancha por todos los lados y el fondo se hace casi todo de roca viva aunque cubierto de finísimo barro que se levanta a la mínima.
Hay varias burbujas grandes y el perfil de la cueva nos obliga a continuos sube-y-bajas entre -2 y -9 m.
¡Pobres oídos!
A tramos, no vemos más que el hilo, pues las paredes y el fondo quedan más lejos que lo que se ve.
Más adelante la galería vuelve a reducir sus dimensiones y se aprecia su forma de tubo y su tamaño.
Encontramos varias intersecciones a galerías laterales que marcamos con nuestras flechas.
Varios hilos más se cruzan a derecha e izquierda.
También hay más burbujas.
En un punto a 170 m. hay una bifurcación. Seguimos el hilo de la dcha. hasta que a 250 m. acaba en una sala con formaciones.
Sobre ella otra burbuja, con más estalactitas, y en la que sacamos la cabeza para comentar el momento.
El hilo está atado a lo que parecen los dientes del monstruo de la cueva. Son unas bonitas estalactitas como las que habíamos visto en México.
Otro hilo sale de "Los Dientes" hacia la derecha y va hacia arriba a lo que parece otra galería seca.
Desde los dientes soltamos carrete hacia la izda.
La visibilidad no es muy buena y además ,en algunos sitios se enturbia.
Nosotros, seguimos 100 m. hasta acabar el carrete y satisfechos, regresamos hacia la salida, recogiendo parte de la basura que encontramos por el fondo.
Le comentamos a nuestro compañero Jon el descubrimiento y se apuntó rápido a la repetición.
En sucesivas inmersiones fuimos recorriendo y equipando:
La "Galería de la Unión", a la dcha. de "Los Dientes".
la "Galería de la Circunvalación",(90 m. -10m) que da un rodeo a la izq. desde los dientes,
la "Galería Bonita", (50 m. entre -0,50 y -2m.) llena de elegantes formaciones y - la "Galería del Barro", más estrecha, más profunda (80m.-15m.) y llena de barro que lo enturbia todo.

- © Daniel Santamaria
- 2005. Amaia y Jon en la Playa de Coventosa.
Durante las primeras veces que recorrimos la "Galería de la Circunvalación" nos habíamos dado la vuelta en una sala llena de formaciones que parecía continuar hacia varias direcciones.
Después de darnos cuenta de que la "G. de la Circunvalación" se unía a la "G. Bonita" cerca del comienzo de la "G. del Barro", nos decidimos a investigar qué es lo que había más allá de aquella sala.
Tras pasar un montón de piedras entre estalagmitas, vimos una galería amplia y franca, en tubo de unos 6 m de diámetro, que descendía suavemente.
La que llamaríamos "Galería Nueva".
La recorrimos hasta que se nos acabó el hilo guía (120m.). Hace varios giros a derecha e izquierda de 90º con algún sube-y-baja y una profundidad máxima de 12 m.
Al día siguiente, continuamos hasta llegar a una burbuja (200 m.) con dos galerías aéreas en rampas de barro. Más adelante (50 m. más) vamos encontrando latas y botellas de cristal y llegamos a otra burbuja con una playa enorme de arena y un riachuelo que nos impide seguir buceando. Esta burbuja y la playa se encuentra en el extremo oeste de la galería de los Macaroni, que termina en este gran lago.
Nos desequipamos y remontamos nadando por el río unos 150 m. Pasamos bajo un arco de roca y luego otro más pequeño, hasta llegar a un arroyo que baja entre piedras.
Salimos del agua y comprobamos las enormes dimensiones de lo que evidentemente es una de las galerías de Coventosa.
Encontramos la Gran Marmita y el pasamanos que hay encima y poco más tarde oímos unas voces que se convierten en tres espeleólogos pasando otro pasamanos que se encuentra más arriba y más cerca de la salida de Coventosa.
Nos imaginamos que nos mirarían alucinados desde lo alto. ¡Tres buceadores en aquellos lares!
En siguientes inmersiones nos hemos dedicado al noble arte de la topografía espeleo-subacuática, con más pena que gloria, para comprobar por dónde pasan nuestras galerías, con relación a Coventosa.
Topografía
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Recomendaciones
Para los futuros espeleobuceadores que visiten Cubera:
En verano hemos encontrado el agua bastante clara, sin embargo, en invierno suele estar turbia. De cualquier forma -tanto en verano como en invierno- hay ciertas zonas de la cueva que se enturbian mucho y con mucha facilidad, especialmente si no se aletea de forma adecuada. Por este motivo, creemos que no es recomendable ir en grupos numerosos (pensamos que tres personas es el número ideal).
La galería principal está bien equipada con hilo nuevo, pero hay otras que, ó no tienen hilo ó el hilo con el que se equiparon está ya podrido y es peligroso fiarse de él.
Agradecimientos
Nuestro agradecimiento al magnífico equipo de apoyo -formado por Julia, Kuma y Ur- que tantas horas ha pasado ayundándonos con los equipos y haciendo guardia en la entrada de la cueva mientras esperaban nuestro regreso.
También hemos requerido la ayuda de Txus Olarra [1] para que nos pasee por diferentes galerías de la laberíntica red de entrada de Coventosa, nos cuente alguna de las historias de la cueva y además, para que indague entre los bibliófilos del AER buscando informaciones.




