Cuadernos del Valle del Asón
Nº 3 Abril 2000 - Página 45-52
Lunes 14 de abril de 2003, por Agrupación Espeleológica Ramaliega (AER)

En la Cantabria oriental, rodeado por los ríos Asón y Gándara se encuentra un macizo calcáreo de gran importancia, que a su vez se divide en varios submacizos: San Vicente, Hornijo, Rocías, Mortillano, Tejes, separados por una gran depresión conocida como Llana la Cueva, en la que se encuentran tres de las entradas del sistema Garma Ciega-Cellagua-Mazo Chico-Sombrero que es conocido por todos los espeleólogos. En esta zona se encuentra también la cavidad que ahora nos ocupa.
El Mortero de Cellagua, son en realidad dos simas cercanas una de la otra, que en la actualidad están unidas, pero que con anterioridad a nuestras exploraciones, se conocían como Mortero de Cellagua I y II. Se sitúa esta cavidad a unos 200 m. a la izquierda del Sumidero de Cellagua al pie del mismo muro que el sumidero, y con una cota un poco superior (965). Una pequeña dolina adosada a la pared presenta excavada en la roca una ventana a 1 m. del suelo, que comunica con un pozo proveniente de la parte alta del muro, y que desciende 80 m. es el Morterón II. A su izquierda, en el borde de la dolina tenemos un abrigo que en su interior presenta a la derecha una corta galería descendente de 1 m. de ancha por 4 m. de alta, con el suelo cubierto de piedras que desemboca en un gran pozo de 80 m. que también nos llega de la zona superior, donde existe otra boca por la que penetra la luz; es el Mortero I de Cellagua.
Las visitas a esta cavidad son tan antiguas como las efectuadas al Sumidero de Cellagua, por la cercanía con esta, pero la 1ª topografía seria que tenemos corresponde al GES, en el año 1980, aunque probablemente los franceses del SSB ya la topografiaron en épocas anteriores. Posteriormente ha tenido más visitas según atestiguan pintadas en su boca (STD en 1978).
Por nuestra parte realizamos la primera entrada en el Morterón I de Cellagua, en el año 1995, recorriendo la sima en su totalidad. Se realizó una pequeña escalada en el último tramo, que nos condujo a un meandro ascendente de 1.5 m. de anchura por 10 m. de alto, que desembocó en un gran pozo de 40 m. de profundidad y unos 20 m. de diámetro, en cuyo fondo los sedimentos impedían la continuación. Con esto finalizaron nuestros trabajos en la sima por este año.
En Noviembre de 1997 reemprendemos las exploraciones con la esperanza de alcanzar las galerías de Cellagua por esta vía, para ello y tras instalar el pozo de 80 m. del Mortero de Cellagua II, un ágil miembro del grupo, consigue superar una muy delicada estrechez, con corriente de aire, que impedía el paso. Una vez al otro lado descubre un pequeño pozo, que descendido da paso a otro que no se desciende por falta de material. Una nueva visita a esta sima permite realizar la unión de las dos bocas del Mortero de Cellagua, a la altura del fondo de la 1ª sala del Mortero I.
Una vez terminados los trabajos en M.C.II, volvemos de nuevo a instalar toda la sima del Mortero de Cellagua I, con intención de realizar varias escaladas en algunos puntos que quedaron pendientes en la ocasión anterior. En un primer descenso dos grupos realizan tres escaladas, una de ellas en la última sala del fondo de la sima, y las otras dos en la galería que se dirige al norte desde la zona intermedia de la sima. Todas ellas fracasan, sin aportar nada nuevo a la cavidad.
La siguiente visita realizada por dos espeleólogos tiene como misión realizar una última escalada en la galería norte, que también fracasa; se retiran desinstalando, hasta la base del primer pozo de 80 metros. Allí inspeccionan la sala que se encuentra al Este, con forma circular y suelo cubierto de tierra, que parece ser la base de un gran pozo paralelo al de entrada. En un lateral observan lo que podría ser un meandro colgado a una altura de 12 m... Aunque las posibilidades son escasas, se deciden a comenzar la escalada con métodos manuales puesto que el taladro del que disponen se ha averiado. Ese día se realiza la mitad de la escalada hasta una pequeña repisa.
Un nuevo descenso permite terminar la escalada, que efectivamente nos conduce a dos cortas rampas de arena. Tras un pequeño tubo de 0.5 m. de diámetro y 4 m. de largo, desemboca en un meandro desfondado. Siguiendo éste hacia la izquierda, descubren una sala de buen tamaño con grandes bloques desgajados del techo (Sala del Colmillo Roto). A la derecha la sala se desfonda en un gran pozo, que, proveniente del techo 40 m. por encima, desciende otros 40 m. en varios resaltes (Pozo del Juramento), que no se descienden.
El siguiente fin de semana, nos encontramos de nuevo en la cavidad, descendiendo el gran pozo, en cuyo fondo una rampa ascendente de derrubios nos conduce a una estrecha diaclasa vertical, que se remonta en oposición, por espacio de unos 10 metros. La continuación es una ventana estrecha que comunica con otro pozo de grandes dimensiones. Descendido este se comprueba que se trata del ya descubierto en el año 1995, al que hemos accedido por otro punto mas elevado, finalizando por este día las actividades.
Tras la decepción sufrida por el grupo anterior, dos hombres descienden con idea de topografiar la nueva vía, cosa que realizan, inspeccionando minuciosamente cualquier orificio que pudiera haberse pasado. Fruto de este trabajo, se observa una pequeña ventana en el pozo del Juramento, apenas visible .Para acceder a ella los dos espeleólogos localizan un pequeño paso lateral que les permite instalar una cuerda, que con un corto péndulo les sitúa en la ventana. Ésta de 1 m. de alta por dos de ancha, da paso a un meandro muy concrecionado de 1 m. de ancho por 5 m. de alto, con abundantes depósitos de polvo blanco Moonmilk que dan nombre al Meandro Nevado. Ambos lo recorren descendiendo tres pequeños pozos que se cruzan en su camino, hasta que finalmente un pozo de 40 m. corta el meandro (Pozo Blanco). Una instalación de circunstancias, y se desciende. La continuación es una estrecha diaclasa vertical, que unos metros después se encuentra obstruida por una colada que detiene la exploración por ese día.

Así pues las esperanzas renacen, con la aparición de este bonito meandro por el que descendemos un fin de semana más, con la esperanza de que nos conduzca a Cellagua. El tapón de colada es rebasado accediendo a un pequeño meandro que se hunde en varios pozos cortos, que finalizan en una pequeña salita sin continuación ninguna y sin corriente de aire. El equipo se retira topografiando, hasta la obstrucción de colada, donde un muy estrecho meandro colgado a 3 m. del suelo lleva una buena corriente de aire. Uno de los espeleólogos consigue pasar llegando a otro meandro perpendicular al anterior de buen tamaño, pero que parece no continuar (Meandro Oculto), por lo que se retiran, dejándolo pendiente de una más detallada inspección.
La siguiente salida tiene como misión realizar una escalada en el pozo Blanco, y revisar el meandro Oculto. Esto se realiza en primer lugar, descubriendo que dicho meandro en uno de sus extremos continúa, haciéndose cada vez mayor, hasta finalizar en una sala de 20 m. de largo por 7 m. de ancho, y una altura de unos 30 m. Esta sala parece continuar por una ventana colgada a unos 10m., quedando algunas posibles incógnitas por mirar.
Volvemos de nuevo a este sector con la finalidad de realizar la escalada a la ventana de la sala final, que se realiza sin éxito alguno, como ocurre con el resto de los puntos posibles, por lo que tras topografiar, nos retiramos, desinstalando parcialmente la sima.
La última salida al Mortero de Cellagua, pretende realizar algunas fotos y desinstalar totalmente la cavidad, aunque también aprovechamos para inspeccionar un par de puntos dudosos en la sala del Colmillo Roto, uno de ellos es una diaclasa vertical que presenta corriente de aire, pero que es de una estrechez extrema.
Finalmente un ágil del grupo consigue pasar, encontrando después de un corto meandro un pequeño pozo que no desciende. Esta zona queda pendiente para mejor ocasión, debido al mucho trabajo necesario para dejar el paso libre. Por fin se desinstala la sima, quedando los trabajos en esta cavidad, terminados por el momento.
El Mortero I de Cellagua comienza en un pequeño abrigo, que da paso en su lado derecho a una galería de 10 m. de larga y 1 m. de ancho, con el suelo cubierto de piedras sueltas, que desemboca en mitad de un gran pozo con una boca superior a unos 30 m. por encima, de la que estamos. Desde la galería se desciende 60 m. hasta una gran repisa de 7 m. de diámetro, después de la cual descendiendo 20 m. más llegamos a una rampa de piedras en la que podemos continuar hacia el Este o hacia el Oeste.

El ramal Oeste es el que se conocía desde las primeras exploraciones Tiene su inicio al final de la rampa, donde comienza un alto meandro, con el suelo cubierto de piedras sueltas Los primeros metros tienen una anchura de 1 m. para a continuación abrirse en una pequeña sala, que presenta a la derecha, en dirección Norte un meandro de unos 30 metros. Este, después de un pozo, llega a una sala donde termina este sector. A la 1ª sala llegan también, procedentes del techo, los pozos por los que se une con el Mortero II de Cellagua. Continuando por el meandro hacia el Oeste, se vuelve a estrechar durante un corto tramo, para abrirse en una sala de 10 m. de ancho con una fuerte rampa, que es necesario instalar. Siguiendo el meandro que corta a la sala, como un cuchillo en el queso, se desciende al fondo del mismo, de 20 m. de profundidad, que a continuación se divide en dos.
Un ramal ascendente hacia el Norte, se va ensanchando en pequeñas salas formadas por pozos que llegan del techo. El suelo es arenoso, cubierto de colada; termina este tramo en una rampa ascendente de piedras y bloques, que obstruyen por completo el paso. El ramal descendente hacia el Sur-Oeste, es de 0.5 m. de ancho, para hundirse a los pocos metros en un pozo de 25 m. formado por otro meandro desfondado, al que intercepta. En el fondo, y siguiendo la misma dirección, una rampa descendente de piedras sueltas, acaba en una sala con el suelo de tierra negra, que marca el final de las primeras exploraciones. En la base del pozo de 25 m., una trepada siguiendo el meandro hacia el Este, permite alcanzar un suelo intermedio del meandro que 30 m. más adelante desemboca en un gran pozo de 20 m. de diámetro, que desciende 40 m. En el fondo los derrubios colmatan cualquier posible continuación. Es el pozo descubierto en el 95 y al que accedimos en el 97 por otra vía.
Volviendo a la base del pozo de entrada, y siguiendo hacia el Este, la rampa de piedras termina en una sala circular con el suelo de tierra, que es la base de un pozo paralelo al de entrada. En el lado derecho una ventana colgada a 12 m. da paso a un tubo de 0.5m. de diámetro que después de 4 m. comunica con un meandro desfondado.
Siguiéndole hacia la izquierda durante 4 m. aparece una sala de 8 m. de alta, con un gran bloque, desgajado del techo, en el centro de la sala. Es necesario instalar una cuerda para bajar 4 m. hasta el fondo de la sala, la cual termina formando un balcón en mitad de un gran pozo de 15 m. de ancho que proviene de unos 40 m. por encima. Hacia abajo aparece una repisa a 10 m., a la que sigue otro salto de 10 m. que da paso al último resalte de 20 metros, el cual nos deja en el fondo del pozo. Este se muestra cubierto de tierra y piedras. Una fuerte rampa ascendente en dirección Nor-Oeste, nos lleva hasta una diaclasa vertical bastante estrecha, que es necesario trepar en oposición par llegar a una ventana en el lado derecho que comunica con el gran pozo ya mencionado en el primer sector.
En la primera repisa después de la sala hemos dejado, en el lado izquierdo, un agujero que atraviesa un conglomerado de arcilla y cantos rodados, para acceder a una pequeña repisa que se sitúa sobre una ventana colgada en la pared izquierda del gran pozo. Es necesario instalar una cuerda y descender penduleando durante 6 metros para poner el pie en la ventana. Aquí se inicia un bonito meandro fósil de 1 metro de ancho por el que se avanza en oposición, y que se hunde en algún tramo con pozos de 6, 20 y 5 m. y algunos destrepes que no se instalan. Está cubierto de polvo blanco que se deposita formando gruesas capas que parece nieve.

Después de 70 m. de progresión por el meandro aparece un pozo de 40 m. que en su fondo forma una sala de 6x4 metros. Una gatera estrecha permite continuar, con un brusco giro a la izquierda, hasta llegar a una salita, donde empieza una cadena de pequeños pozos de 5,8,10,8,7,17 m. que conducen a la cota inferior de la sima ( -243 m.).
En el techo de la salita una muy estrecha gatera de 1m. de alta y 7m. de larga, se dirige al Norte hasta interceptar un meandro de buenas dimensiones, que podemos seguir en dos sentidos: hacia el Norte, durante unos 50 m. para acabar cegado, y hacia el Nor-Este, donde se va haciendo cada vez más ancho y sobre todo más alto, hasta alcanzar una sala con grandes derrubios en su pared izquierda. El techo está a más de 30 m. de alto, desembocando en la sala varios pozos por los que ha descendido todo el material depositado en la sala. No existe continuación posible finalizando aquí esta parte de la sima.
Los resultados de nuestros trabajos en las simas del Mortero I y II de Cellagua, han sido muy satisfactorios, a pesar no haberse cumplido el objetivo de unirlo a las galerías de Cellagua.
Se han topografiado 700 m. de nuevas galerías, descendiendo la cota de la cavidad hasta -243 m. Esto, sumado a los aproximadamente 450 m. que ya se conocían da como resultado un nuevo desarrollo de la cavidad de 1150 m.
Para conseguir esto han sido necesarios un total de 15 descensos a las dos simas, entre los del año 1995 y los de 1997, en los cuales se han realizado un total de 7 escaladas.
Aunque por el momento, hemos finalizado los trabajos en esta cavidad, no descartamos volver con intención de forzar algunos pasos que requieren mucho trabajo.
FICHA DE INSTALACIÓN
Esta ficha corresponde a la instalación desde la calle hasta la zona del meandro Oculto.
Pozo 80 m. : Pasamanos de acceso con 3 ó 4 spit a ambos lados + cabecera en Y + 1S de frac. (30 m.) + 1S de frac. en repisa (60 m.) lado izquierdo según se desciende. Cuerda de 95 m.
Escalada de 12 m. : Instalada, se necesita cuerda para fijar dos trepadas por encima de la escalada + 2 cintas. Cuerda de 20 m.
Meandro con pozo: Es necesario hacer pasamanos en el meandro hasta un puente de roca a la izquierda en el que se fija para bajar 4 m... El primer extremo del pasamanos se fija en un puente en el suelo de la gatera por la que se accede. Cuerda de 15 m.
Pozo del Juramento: A la izquierda se laza un pico que permite descender por una cornisa, hasta alcanzar la vertical, donde hay 1 spit, para bajar 10 m. Cuerda de 25 m. _Un puente de roca permite bajar debajo de un bloque otro resalte de 5 m., para seguir en pasamanos otros 5 m. hasta alcanzar un spit que permite descender 20 m. Cuerda de 35 m. ,3 spit.
Cornisa de la ventana: 2 spit, cuerda de 10 m.
Meandro Nevado: Pozo de 6m. anclaje natural por encima de la cabecera, alto. Cuerda de 15 m. _Pozo de 20 m. 2 spit + fraccionamiento con cinta a los 10 m. Cuerda 25 m. _Pozo de 5 m. con anclaje natural a un pico.
Pozo Blanco: 2 spit en cabecera. Cuerda de 45 m.