Cuadernos del Valle del Asón
Nº 5 Julio 2001 - Página 55-61
Lunes 24 de marzo de 2003, por Ángel García Fuentes, Pedro Merino Múgica

A lo largo de nuestras exploraciones en el sistema Garma-Cellagua-Sombrero-Mazo Chico, habíamos reexplorado la zona situada río arriba del cruce con las galerías de los Borgoñeses, conectadas con las de Mazo Chico por los espeleólogos del SCP [1]. Estas exploraciones ya publicadas dieron como resultado la unión con la Sima del "Sombrero" y las "Galerías del Batallón de Castigo". Todavía quedaba por revisar un largo tramo del Cañón que une las dos cavidades más clásicas del sistema, y para ello decidimos instalar durante el invierno la sima de Garma Ciega, y realizar por este camino la inspección de todo el tramo.
A continuación presentamos un extracto de los diarios de los miembros del club, que creemos son suficientemente descriptivos de los trabajos realizados y de las galerías exploradas por el A.E.R.
Fecha: 4/10/2000
Lugar: Garma Ciega
Participantes: Pedro Merino y Ángel Garcia Fuente (diario Ángel)
El día esta despejado por fin después de 3 días lloviendo, y cargados hasta los topes, iniciamos el camino desde la plataforma, con una parada junto a Calaca para recuperar nuestros hombros del peso de la mochila, por fin llegamos a la boca de Garma, y comenzamos la instalación de la cavidad, que completamos hasta -300 en 5 horas de trabajo. La vuelta sin peso se hace más agradable que la ida.
Fecha: 7/10/2000
Lugar: Garma Ciega
Participantes: Pedro Merino, Wichi (Ricardo Martinez Fuente) y Ángel Garcia Fuente (diario Ángel)
Subimos en coche hasta el cruce del Bloque, con el consiguiente bamboleo del cuerpo, en el difícil terreno.

Cargados con 2 sacas de cuerda descendemos por la sima que lleva bastante agua, y terminamos de instalar el resto de las cuerdas. Luego nos dirigimos hacia Cellagua, revisando las zonas más interesantes, como la rampa de piedras, que se encuentra justo después del pasamanos de cuerda roja, y que asciende bastante hasta llegar a unos grandes derrumbes de piedras, que impiden el paso.
Entre los bloques de la pared izquierda, se encuentra un pozo que baja unos 30 m. y que parece no descendido, aunque localizamos los restos de un vivac, con comida y cuerdas, posiblemente de Balart.
Continuamos la revisión hacia Cellagua, y tras algunos fracasos, encontramos un aporte, que llega por un estrecho meandro, pero muy alto, que es posible penetrar a media altura, y por el que avanzo unos 100 m. hasta un pequeño tapón de bloques, que impide el paso a una sala de buen tamaño, posiblemente la llegada de un pozo. Por el camino he dejado el cruce con otro meandro, que también precisa de una pequeña escalada, para poder seguir.
Este aporte se encuentra a unos 20-30 minutos de la Unión, en una zona de grandes bloques, que se toma para evitar las aguas profundas del río.
El ascenso sin peso nos lleva 2:30 horas.
Fecha: 28/10/2000
Lugar: Garma Ciega
Participantes: Pedro Merino, Fran y Ángel Garcia Fuente (diario Ángel)
Subimos hasta la boca en el Suzuki de Fran, dando botes como locos. Entramos con poco peso e instalo algún fraccionamiento en los pozos de abajo, y amplio alguna cabecera .Baja bastante agua por la sima, y las marcas del agua en el cañón son altas.
Luego nos dirigimos hacia el nuevo aporte descubierto el último día y tras instalar una cuerda en la entrada del meandro, nos introducimos en él. Tomo el ramal de la izquierda que no exploré la última vez, y este continua por un estrecho meandro desfondado y con las paredes que se desconchan, y con el río abajo. Hago unos 50 m. y me doy la vuelta. Volviendo al meandro de la derecha, lo seguimos hasta el tapón de bloques, que rebasamos con 1 spit, para llegar a la base de un gran pozo de 15 m. de diámetro, y altura incalculable, al perderse el foco en la negrura. Salimos topografiando y volvemos hacia el exterior.
Fran lo pasa mal en la salida, y hasta las 12:30 PM no estamos fuera. Luego nos espera un cambio de ropa bajo una pequeña ventisca y un Rali sobre el barro, con peligro de quedarnos atascados en el barro.
Fecha: 16/12/2000
Lugar: Garma- Meandros de los murcielagos
Participantes: Alfredo Moreno, Cristóbal Ortega, Pedro González Hierro y Ángel Garcia Fuente (diario Ángel)
Quedamos a las 9 en el club y salimos en 2 coches hacia la plataforma, donde afortunadamente el sol nos acompaña, aunque el aire trae el frío de la nieve que hay en la Sia. Las 2 noches pasadas ha llovido, y al parecer ha nevado bastante en altura. En la boca de Garma, solo algunos restos de nieve en las zonas de sombra.
A las 11:30 comenzamos el descenso, que al llegar a los primeros aportes poco después del Comedor, comienza a convertirse en una ducha, ya que la sima baja bastante agua. Afortunadamente los fraccionamientos y desviadores que añadimos el último día, nos evitan alguna mojadura fuerte. Después de la sala Blanca con la llegada del 2º río la cosa se pone aún más húmeda, y el último pozo a pesar de haber prolongado el pasamanos, ofrece una ducha al llegar al suelo.
Una vez agrupados en el fondo de la sima, tomamos la ruta de Cellagua, y recogemos las cuerdas y el carburo que teníamos en la Rampa de piedras, después del pasamanos de cuerda roja, para llegar al cruce con el nuevo meandro hacia las 13:40. Comemos algo y entramos en el meandro, que obliga a avanzar a media altura unos 10 m. por encima del río, en oposición y con tramos estrechos que resultan muy fatigosos, al tener que luchar por no empotrarse y avanzar al mismo tiempo. Pedro se despista y no toma la altura idónea para avanzar, por lo que acaba bloqueado. Alfredo se vuelve a buscarlo y los dos deciden salir y esperar. Cristobal y yo continuamos por el meandro, dejando parte de los monos y de la piel, por el camino durante 150 m. más hasta llegar a una zona donde se abre hasta los 3 m. de ancho. En ese punto hay una cascada de 3 m., que remontamos con un paso de hombros, pero aparece otra cascada de 8 m. que sale de un estrecho meandro, que parece impenetrable. La corriente de aire es fuerte, y trae bastante agua, por lo que iniciamos el regreso topografiando después de hacer circo para bajar la cascada. Como era de esperar el camino de vuelta tipografiando es bastante incómodo. Desinstalo la cuerda de la entrada al meandro y damos por terminada la exploración de estos meandros que llamamos "de los Murcielagos", ya que en el otro tramo aparecieron varios restos de estos animales. Son las 17:00 y Pedro y Alfredo están haciendo manitas debajo de la manta, por lo que tras romper el idilio y recoger nos vamos hacia el exterior, dejando las cuerdas y el carburo escondidos en el cruce con el Meandro de los Murciélagos.
Sobre las 17:30 iniciamos el ascenso de los pozos y a las 21:00 estamos todos en la calle, bajo un cielo estrellado y una temperatura gélida, que con las ropas mojadas, nos obliga a cambiamos rápidamente.
A las 22:30 estamos en el coche y poco después cenando huevos con chorizo en Asón, donde por cierto nos han clavado.

Fecha: 15/02/2001
Participantes: Wichi (Ricardo Martinez Fuente), Jesús Olarra Pertica y Pedro Merino (diario Pedro M.).
Vivac en Garma. Tras varias dudas por las últimas lluvias decidimos entrar. Vamos Wichi, Jesús y yo; el Suzuki no puede subir, así que a patita. Bajan Jesús (que se come varias cuerdas recogidas), Wichi y yo. Flipaaaamos con la cantidad de agua. Hay un par de pozos en los que te hundes, sobre todo el último. No tengo muy claro que con esta agua se pueda salir bien, así que andamos con la mosca detrás de la oreja (bueno, Wichi no, porque e: un taradito). Vamos hacia la galería fósil cercana a la unión, bajar el pozo. Mientras Wichi lo instala, Jesús decide ir pare el vivac, ya que está muerto de frío. Palabras textuales de Wichi: "Tiene buena pinta: se oye agua y tiene un aire a Cellagua". De repente... se oye al enano. Y tanto que se parece a Cellagua, como que da a La Unión. Recogemos y para el vivac. Estamos completamente hundidos, y nos ponemos a pasear por Titanes para secamos, pero ni hostias. Jesús y Wichi comienzan a hacer el canelo en una enorme piedra que se balancea en medio de la sala. Envidioso, voy hacia allá, y claro, me la pego. Comienzan a reírse los otros hijoputas, y en ese momento Jesús, al saltar de la roca, se la da y se jode la rodilla, que se hincha considerablemente. Tras tratar en vano de secarnos, optamos por ponemos la ropa seca. Cenamos en plan somalí/ugandés y al sobre. La tienda está húmeda, y Jesús hecha una manta térmica al suelo, aunque no sirve de mucho. Comienza la serenata de ronquidos, pedos y eructos que tanto ameniza los subterráneos vivacs. Porque lo que es dormir, ni hostias. Puta alergia. Así que a sobrellevar la noche con cristiana resignación, cosa de la que no ando muy sobrado (más bien, resignación judía, por eso de la circuncisión).

Fecha: 16/02/2001
Participantes: Wichi, Jesús Olarra Pertica Olarra y Pedro Merino (diario Pedro M.).
A las 6:00 suena el despertador y tras el breve remoloneo de costumbre salimos del saco y desayunamos. Jesús decide quedarse en el vivac, ya que le duele la rodilla. A las 8:15 salimos Wichi y yo con el foco y material de escalada en dirección hacia Cellagua. El agua parece que ha bajado en el Cañón, pero muy poco. Pasamos el Meandro de los Murciélagos y comenzamos a revisar con el foco. No vemos nada hasta la rampa instalada con cuerda fija, en la que caen muchas piedras. Seguimos y poco más allá se intuye un "algo". En la otra cuerda fija nos salimos a su mitad y miramos entre los bloques que hay allí. Se ve que ha pasado alguno, pero no nos lleva más que a una altura superior del propio Cañón. Seguimos hacia Cellagua y llegamos a Borgoñeses, sin ver nada. Retrocedemos y comemos debajo de la segunda posible escalada. Wichi garrapatea un rato y lo deja, no parece ser nada. La dejamos marcada con un jito y un N° 10 en un plástico. Vamos a la otra, y el colega se curra una escalada de más de 3 horas: una trepada de 2 spits, y una cornisa jodida, para llegar a lo que parece la llegada de una galería (con colada y todo). La asquerosa cuerda (más de 14 años de servicio) no llega en doble, y Wichi se suelta y se ata en simple. Como siempre, nada de nada.
Volvemos hacia el vivac y recogemos todo el material que quedó en el Meandro de los Murciélagos y la cuerda de 40 metros que dejamos en la galería fósil. Nos encontramos a Jesús dentro de dos sacos y con la chaqueta de plumas. Organizamos un poco el vivac para no tenerlo que hacer mañana, cenamos y al sobre a eso de las 20:45. Como no hay dios que duerma, Jesús nos ameniza con una charla sobre sus experiencias en Alaska, para que no nos quejemos tanto del frío. Cabeceamos toda la noche, pasando frío, arrullados por la misma melodía que el día anterior (pedos, ronquidos y eructos). `todos con el estómago revuelto (como mola la dieta subterránea, mucho mejor que la mediterránea).

Fecha: 17/02/2001
Participantes: Wichi, Jesús Olarra Pertica y Pedro Merino (diario Pedro M.).
A las 6 arriba. Prepara Jesús el desayuno mientras Wichi y yo nos hacemos unos arrumacos en el saco (con tal de no pasar frío, lo que sea). Preparamos todo, hacemos la lista del material y para afuera. A ver qué sorpresa nos depara el agua de los pozos. Pues buena, por una vez en la vida: el agua ha bajado considerablemente, y ahora sólo te mojas, no te ahogas. Sin mayores novedades (la cuerda negra es una puuuuuuuta mierda) salimos al exterior, a eso de las 12:30. Comemos algo de turrón que quedó fuera (3 días comiendo turrón llevamos, ni en navidad había papeado tanto), cargamos las megamochilas y para el coche.
Los resultados de nuestros esfuerzos y paseos por el tramo inferior del Cañón, no han sido espectaculares, pero son una piedra más en la tarea de sacar a la luz los secretos de este gran sistema que existe bajo el Macizo del Mortillano.
Se han explorado y topografiado 360 metros de galería en dos meandros que se unen cerca del cañón y que traen en su fondo dos pequeños ríos, que desembocan en el río procedente de Cellagua. Estos meandros de gran altura en general, discurren de Norte a Sur. El occidental termina en una serie de pequeñas cascadas, por las que corre el agua que cae desde un estrecho meandro, que no pudimos superar. El ramal oriental termina en una gigantesca chimenea de más de 15 metros de diámetro y una altura incalculable al perderse la luz del foco sin alcanzar los límites del techo.
Otras características de estas galerías son las coladas que cubren algunas de sus paredes, y que son de gran belleza; también resulto curiosa la capa de barro rojo aparentemente sólido que cubría el suelo del meandro oriental y en el que luego te hundías hasta la rodilla. Además, aparecieron 3 ó 4 esqueletos de murciélagos que dieron nombre a las galerías.
[1] Spéléo club de Paris