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Boletín Cántabro de Espeleología

Expedición a la Sierra del Hornijo. Año 1980

Nº 1 Mayo 1981 - Página 3-4

Martes 6 de mayo de 2003, por S.C.C., S.E.S.S.


Introducción

La Sierra del Hornijo se encuentra al Sureste de la provincia de Santander, en el término municipal de Soba. La totalidad del macizo queda incluido dentro de la hoja nº 59 (Villacarriedo) del mapa 1:50.000 del I.G.C. El Hornijo culmina a 1.218 m., hallándose rodeado de montañas también representativas, como el Mortillano (1.415 m.), los Mazos Grande y Chico (1.165 y 1.114 m. respectivamente), Peñas Rocias (1.250 m.) y el Pico de San Vicente (957 m) Las altitudes reseñadas no traducen por su modestia la importancia del karst local, si tenemos en cuenta que la vertical entre la cima del Mortillano y el fondo del valle del Asón, supera un desnivel de 1.100 m. El macizo se encuentra a caballo entre las cuencas hidrográficas de los ríos Asón y Gándara que ciñen el macizo del San Vicente-Mortillano, dentro de la que se engloba la Sierra del Hornijo.

El macizo está constituido por una imponente masa rocosa, de blancura intensa bajo el sol estival. La vegetación autóctona, consistente en bosques de retorcidas hayas, se centra en las pequeñas mesetas de la parte alta de la Sierra. Sus laderas, desnudas de vegetación, ofrecen un aspecto salvaje, típico de un lapiaz agresivo. En conjunto, se trata de un paisaje atormentado, de difícil penetración, seccionado por una canal profunda que divide a la zona en dos partes -norte y sur- de características similares. La Canal de Hornijo está compuesta por una sucesión de dolinas circulares, alineadas, que forman el eje de la Sierra, orientado de oeste a este.

El trabajo en la Sierra se ha ajustado a esta división natural en dos áreas perfectamente definidas: Hornijo norte y Hornijo Sur. De ambas la primera correspondió al Speleo-club Cántabro y la segunda a la Sección de Espeleología Sautuola del Museo de Prehistoria de Santander.

El origen de este trabajo hay que buscarlo en el interés de los grupos de la región de Cantabria por participar en las exploraciones que diversos grupos de espeleología, tanto nacionales como extranjeros, habían efectuado en la zona kárstica del valle del Asón. De toda esta área se eligió la zona de la Sierra del Hornijo, aconsejados por el entonces Coordinador de actividades Espeleológicas, José León Garcia. Posteriormente se procedió al reparto del terreno en dos mitades casi iguales de cara a su trabajo por los dos grupos arriba señalados, con el límite de separación marcado por el fondo de las dolinas que forman la Canal de Hornijo.

El clima es lluvioso, dada la proximidad de las costas. Influye de un modo muy intenso el viento llamado "gallego". Este, procedente del Océano y de la zona noroeste de la Península, descarga violentamente las masas de agua hurtadas al Atlántico. Igualmente son frecuentes las densas nieblas que ascienden desde el fondo de los valles a través de las canales de Hoyo Salzoso y hoyo Masallo, Entre Mazos, Collado de la Espina y Canal de Ancillo.

En invierno las precipitaciones de nieve recubren bajo un manto espeso la superficie de la zona, imposibilitando toda acción espeleológica. Estas continuas precipitaciones y los efectos erosivos que provocan, explican las agudas crestas, el relieve bravío y el gran desarrollo del modelado kárstico.

La Sierra de Hornijo es un inmenso lapiaz, de pendientes escarpadas y dolinas de gran profundidad, acompañadas de agujas. Algunas de ellas superan los veinte metros de altura y presentan incrustaciones de pirita en su pulida superficie.

Reseña Geológica de la zona de la Sierra del Hornijo

La Sierra de Hornijo está comprendida dentro del paquete urgoniano, correspondiente al Aptense y Albense Inferior. Las rocas que nos interesan de este sistema son las calizas compactas de formación recifal que forman la Sierra de Hornijo y los complejos detríticos que la limitan hacia el sur. La presencia de estos últimos, que buzan hacia el Sur, infunde dudas acerca del espesor que puedan tener las calizas situadas hacia el Norte, en el sentido de su escasa potencia. Este extremo no parece ajustarse a la realidad ya que el contacto entre las dos masas rocosas es, aparentemente, un cambio lateral de facies. En función de ello se puede sospechar que la potencia de las calizas del Hornijo es grande, como se aprecia sobre el terreno, calculándose en más de 500 m, en la ladera septentrional del macizo calizo de la Sierra.

Por otra parte, tenemos claramente definidas en el Hornijo varias fallas de dirección normal al buzamiento, que creemos fueron producidas al formarse el anticlinal que tenemos al norte. Así pues, geológicamente hablando, no tenemos ninguna razón que haga pensar que el avance en profundidad del karst de Hornijo está limitado por algún accidente geológico. Sin embargo, no ha a parecido ninguna cavidad con posibilidades de continuación, pese a lo que un único campamento es insuficiente para valorar la totalidad de la zona en su conjunto.

Si nos atenemos a ciertas hipótesis, la región tratada habría sido previamente peniplanizada y, posteriormente, socavada por una antigua red hidrográfica, de la que se conservan, en la actualidad, ciertos vestigios, sobre todo, algunos valles colgados a unos centenares de metros por encima de los cursos de agua actuales.

A comienzos del Cuaternario, se asentaron numerosos glaciares en los valles fósiles y modificaron ostensiblemente las primitivas formas kársticas. Pudimos hallar todo tipo de transición entre las típicas depresiones glaciares y las exclusivamente kársticas.

Los glaciares pulieron los lapiaces situados en las laderas de los valles modificaron su perfil al depositar las rocas arrastradas en su avance. Esto dio lugar a la obstrucción de entradas de cavidades que la posterior erosión kárstica descubrió.

El desarrollo de la campaña

Esta salida tuvo lugar de manera coordinada entre los dos grupos de espeleología señalados: El Speleo-Club Cántabro (S.C.C.) y la Sección de Espeleología Sautuola de Santander (S.E.S.S.). Se desarrolló durante los días 30 de Junio al 13 Julio de 1981 y se instaló en las proximidades de Fuente Fría, desde donde se ascendía todos los días hasta la cumbre de la Sierra del Hornijo a través del Collado de la Mosqueta.

Durante esta acampada participaron un total de dieciséis miembros de ambos grupos, diez de la S.E.S.S. y seis del S.C.C. Por último, sólo queda hacer referencia a la ausencia de Francisco Javier Lopez Jorde a causa del Servicio Militar. A él que tanto trabajó en las exploraciones de esta zona ha de ser dedicado este trabajo.

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