Es fin de semana y nos dirigimos hacia el cordal que une el puerto de la Sia con el de los Tornos, en el ayuntamiento de Soba (Cantabria). Nuestra intención es visitar la cabecera de algunos arroyos, que se despeñan desde estos montes hacia el valle de Soba, y de paso echar un vistazo a la base militar recientemente abandonada, que está situada en Picón Blanco. Esta antigua base de comunicaciones se ha trasladado a una nueva ubicación en el Picón del Fraile, con la consiguiente Mega obra para situar otra mole de hormigón el lo alto de este peñasco.
Panorama desolador
Después de 1 hora de pateo por una de las dos carreteras que conducen al citado monte, llegamos a la base, que tiene todas las barreras levantadas y rotas. Penetramos en el interior por el cuerpo de guardia, que ya nos da una idea de lo que nos espera en el resto de las instalaciones. Recorremos uno a uno los edificios que componen este cuartel y nuestra indignación crece por momentos al contemplar los destrozos que la gente ha realizado en el lugar:
Cristales apedreados por doquier, puertas rotas y arrancadas, así como las cubiertas de madera de las paredes, baldosas de los baños y accesorios destrozados, cables colgando del techo con las llaves de la luz sacadas de sus bases y rotas . Todo estaba inundado por el agua del desnieve que penetraba por las ventanas.

- El bosque de Arbas
- Autor: © AER
Culpables
En general el lugar presentaba un aspecto de haber pasado por allí las hordas de Atila, destruyendo todo a su paso por el simple placer de destruir sin provecho ni causa alguna. Mientras contemplamos este triste lugar, comienzo a pensar en cuales son las causas de que se haya llegado a este extremo. Las razones son múltiples y probablemente tengan un componente sociológico muy complejo, no lo sé, pero a mi modo de ver existen tres elementos implicados en este asunto:
El Ministerio de Defensa, que no tiene ningún respeto por el dinero de todos los españoles, que malgasta innecesariamente, en estos proyectos faraónicos, y que una vez gastado no se plantea que es posible darle una utilidad practica, convirtiéndolo en refugio de montaña, albergue, colonia para mostrar a los niños la naturaleza,... o cualquier otra cosa. Cualquiera puede pensar que no es tan difícil, ponerse en contacto con las administraciones regionales y locales para anunciarles el abandono de las instalaciones, y ofrecerle la posibilidad de reutilizarlas. Tampoco entiendo que si estaba previsto desde hace tiempo el abandono de esta zona, ¿Por qué se construyó una segunda carretera destrozando más monte y gastándose una pasta que todos pagamos?. En fin, creo que este ministerio es claramente uno de los responsables de lo sucedido, pero no el único.
Las Administraciones regionales y locales deben preocuparse de conocer el estado y utilidad de todas las instalaciones civiles o militares que se encuentran en su territorio, y además tienen la obligación de recuperarlas y darles un uso práctico.
Nadie es inocente
Finalmente lo mas triste de todo es ver el comportamiento de la gente, digno de los administradores que tiene, dedicándose a destruir sin causa alguna, rapiñar todo lo que pueden para nada, sin pensar en el daño que provocan. A este tipo de ciudadano es al que se quiere concienciar, para que respete el medio y cuide la Naturaleza. Es el mismo tipo de persona que en otras ocasiones hemos encontrado a la salida de una cueva, en plena cacería del lobo que persiguen sin descanso, con la justificación de que es dañino, perjudicial, y económicamente inviable mantenerlo a nuestro lado. No se dan cuenta que en este mundo de economía liberal, cualquier día les dirán a ellos lo mismo, ya que no son rentables, ni competitivos, frente a las ciudades u otras economías más productivas. Estas gentes como digo, mientras cazan al lobo, se llevan montones de botellas de alcohol y bolsas de plástico, que luego dejan tiradas, en mitad del monte, convirtiéndolo en un vertedero. Eso sin tener en cuenta el peligro de dejar armas e fuego en manos de borrachos. De nuevo la Administración se lava las manos y no mantiene ningún control sobre estos individuos y lo que hacen.
Es un panorama triste, como lo es igualmente salir al monte para disfrutar del entorno y volver a casa cabreado y asqueado por el comportamiento de tus conciudadanos y nuestros gobernantes.