En la zona más oriental de Cantabria se encuentra el Real Valle de Guriezo, atravesado a lo largo de 21 kilómetros por el río Agüera, el menor de los grandes ríos de la región.
Varios kilómetros después de su nacimiento, en el Valle de Villaverde, y una vez salido de las estrecheces de la montaña, las aguas del Agüera se refuerzan con tres grandes afluentes: el Remendón, el Adino y el Magdalena.
Este tramo del río destaca por el aprovechamiento que de él hicieron los antepasados guriezanos del S. XIII estableciendo sus famosas industrias metalúrgicas.
En el valle de Guriezo hubo cuatro importantes ferrerías: la del Calce, la del Puente, la Merced (constituyó la primera fábrica moderna siderometalúrgica y fue predecesora de los Altos Hornos de Bilbao al pertenecer a Ibarra. En ella los carlistas fundieron cañones y morteros, prendiéndola fuego al aproximarse el ejército constitucional tras la toma de Ramales) y la de la Yseca.
La ferrería de la Yseca es la más antigua de las factorías guriezanas, data del S. XIII y en la actualidad se encuentra reconstruida y conserva su funcionamiento como museo evocador de épocas pasadas.
La obtención del hierro en las ferrerías se hacía en sus comienzos en una instalación muy sencilla compuesta por un pequeño horno excavado en el suelo en el que se calentaba con fuego de leña el mineral para desprender la mayor cantidad de materias inservibles. En otro horno se calentaba a altas temperaturas hasta formar una masa pastosa de hierro con abundante escoria. Esta masa pasaba a continuación a un enérgico martillado a brazo para expulsar las impurezas y darle las dimensiones deseadas.

- Iglesia de San Vicente de la Maza
- Autor: © Universidad de Cantabria
El aprovechamiento de las aguas del Agüera introduce importantes novedades en las primeras ferrerías ya que se aplica la rueda hidráulica a las mismas, lo que libera a los ferreros de fatigosas tareas. El agua, canalizada y represada era capaz de mover grandes ruedas de palas cuya fuerza ponía en movimiento enormes fuelles que daban aire a los hornos donde se fundía el mineral o movía el descomunal martillo que servía para moldear el tocho salido del horno.
La ferrería de la Yseca trabajaba sólo cinco o seis meses al año aprovechando el mayor caudal del río Agüera.
En las inmediaciones de la ferrería de la Yseca es destacable así mismo la casa-torre con los escudos de armas de los linajes de Villota y Marroquín, propietarios de ambas edificaciones.
No se puede dejar de citar que tanto la casa como la ferrería se encuentran rodeadas de impresionantes bosques de árboles centenarios entre los que destacan un enorme tejo, encinas de 18 metros de altura y hayas que superan los 20 metros.
Visitar la ferrería de la Yseca es remontarse por unas horas al siglo XIII y al lugar en donde se fabricara el "fierro" usado para construir los navíos que, al mando del Almirante Bonifaz, participaron en el año 1248 en la conquista de Sevilla.

- Situación de Guriezo
- Autor dibujo: © Universidad de Cantabria