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El accidente de Eva

Semana santa 2006 en los montes Cantábricos

Jueves 4 de mayo de 2006, por Bernard Tourte


"Semana Santa" es en España el largo y esperado fin de semana de Pascua. Esa semana lleva cada año a Cantabria un récord de afluencia de espeleólogos pero tambien tiene desgraciadamente desde hace tiempo el triste récord de desencadenamiento de rescates.
Jueves 13 de abril, un espeleólogo inglés [1] se lesiona una clavícula bajo tierra en "Coterón".
Viernes 14, yo llego a Cantabria para una estancia de varios días. Acaba de iniciarse una intervención de socorro en la travesía Tonio-Cayuela, una travesía muy deseada de 500 metros de desnivel.
Domingo 16, todavía no ha salido un equipo de la travesía Tibia-Fresca...

Eva es una colega del club CAMY [2], un club madrileño, con la que hemos estado algunos privilegiados en exploración en los Picos de Europa el verano pasado... a menos 800 metros de profundidad [3] y con bellas perspectivas a la vista. Instructora de espeleología de su federación, se encuentra actualmente en la carretera para reunirse con nosotros algunos días, lejos de su capital. Otro colega de su club vendrá también con nosotros. Es la ocasión para todos, este martes, de darse un paseo agradable bajo tierra con, naturalmente, Belén, también de la parte de Picos y gran amiga de infancia de Eva.

Somos cinco este martes 18 y bien motivados para divertirnos tranquilamente. Una salida a la española a las 10 hacia Tibia-Fresca, una bella travesía clásica de 500 metros de desnivel. Terminada la carretera, la aproximación se realiza tranquilamente en 2 horas. Un bravo aperitivo a la entrada nos permite saborear el paisaje bajo un sol casi radiante. ¡Lo máximo! Todavía no hemos entrado en la torca y ya pensamos en el resto del día... después de 5 o 6 horas de travesía deberemos estar a punto para una comilona que nos prepara Pedro, que se ha quedado en Ramales. ¡En resumen, todo es perfecto, es la panacea!

Son casi las 14 h. Todo el equipo está listo para bajar. Alfredo termina de poner una cuerda de 60 m. en doble en el P14 de entrada y se aclaran las últimas normas de rigor: yo me encargo por mi parte de la recuperación de los rapeles y hago pasar hacia adelante las cuerdas disponibles. Atención, todo el mundo debe desconfiar ya que equipamos con cuerda de 8,5 mm., recordamos las técnicas de frenado suplementario. Queda bien claro que solo descendemos por la cuerda directamente anclada con un mosquetón al anclaje, y no por la otra cuando hay dos para los rapeles de cuerda... Para terminar aclaramos el modo de funcionamiento en los dos grandes pozos, el P80 y el P85 que se encuentran en el recorrido y para los que el segundo tramo será equipado en simple (dado nuestra opción de equipar la travesía con 3 cuerdas)...

Entra Alfredo, seguido de Belén, Antonio y después Eva. El pozo de entrada frota bien debido a su estrechez en su primera mitad antes de ensancharse en su base. Está separado del regado P9 siguiente por una galería de unos 40 metros entrecortada por un trozo de meandro ascendente y luego descendente. Encadenamos rápidamente estos obstáculos así como una galería baja y un resalte de 3 m. que le siguen. Nos encontramos ahora en una plataforma en la cabecera del primer gran pozo de 80 m.

Alfredo que empieza el descenso, vuelve a recordar la metodología: la reunión... la siguiente cuerda que estará en simple... etc. El tiempo de terminar la colocación de una cuerda situada 30 m. por debajo, es el turno de Belén y de Antonio de seguir. Cuando está libre el primer tramo, le toca bajar a Eva. Pasa un rato y oigo preguntar a lo lejos. Alfredo le responde... entonces comprendo que ella se ha pasado la reunión y ha continuado bajando alegremente los 30 m. siguientes hasta el final de la cuerda. Alfredo le aconseja remontar hasta la reunión. En este momento me coloco en oposición sobre el pozo y veo a lo lejos la luz de Eva reproduciendo sus movimientos oscilantes de ascenso. Pasa un rato y después ella vuelve a preguntar a Alfredo. Ella le pregunta si la cuerda siguiente es la que se encuentra a su espalda, en cuyo caso podría hacer directamente un cambio de cuerda. El le aconseja mejor remontar hasta la reunión con el fin de evitar las complicaciones debidas a la elasticidad de la cuerda. Visto desde arriba, parece que Eva sigue la consigna. Por mi parte espero tranquilamente, todavía en oposición en la vertical del pozo, con una mano sobre la cuerda en tensión para detectar el momento que estará libre.
Pasa otro rato y la cuerda queda libre... imposible desde mi sitio de saber si Eva ha efectuado el cambio de cuerda en la reunión o más abajo.
Comienzo tranquilamente a aflojar el nudo tensado por el paso de unos y otros, a la espera de que Eva me avise de que el primer tramo está libre. Desde mi sitio, tengo la impresión de que ella empieza a bajar, pero pasan unos instantes y tengo la sensación de que se para y arregla algo. Por mi parte, sigo esperando que me avise la liberación total de la cuerda superior. No oigo nada y al segundo siguiente, ¡le oigo gritar cayendo! Se oye un primer rebote y en la base del pozo los otros gritan también de terror delante del espantoso espectáculo. Me llega el eco de un segundo rebote y luego otro ruido y rápidamente me doy cuenta de que Eva ha caído al suelo desde al menos 30 m. de altura para estrellarse a 1 m. de los colegas situados en la base del pozo. Les oigo reaccionar, hablarle... ella parece no contestar... ¿ha perdido el conocimiento?, ¿peor? De todos modos desde donde estoy no puedo saber nada más. Unos segundos más tarde la oigo gemir, es casi reconfortante, pero debe estar atrozmente machacada... ¡Mierda! Son las 15,20 h. y hay que decidir que hacer. Por encima mío hemos hecho rapeles y claramente es inviable intentar remontar escalando con el material que tenemos. Por debajo mío, ellos son tres, de los cuales un colega bombero y Alfredo, por lo menos saben que hacer si hay algo que se pueda hacer. Mi decisión está tomada, coloco el rappel pensando que prestaré mucha atención a las cuerdas que cuelgan visto lo que ha pasado. De todos modos, no hay otra opción, necesitamos las cuerdas para salir por Fresca para dar la alerta.

Llego rápidamente a la reunión y recupero el primer rappel. Doy un vistazo breve a la cuerda de debajo, nada raro a simple vista. Uno las cuerdas, bajo por la segunda cuerda que he puesto y voy mirando la otra. Unos 15 m. por debajo, veo colocado en la cuerda el descensor de Eva, con la cuerda sobre la que ella progresaba que pasa solamente por la polea superior del descensor. El descensor se encuentra en posición invertida (con el agujero del mosquetón mirando hacia arriba, por el peso de la cuerda). Lo inexplicable es que el descensor está cerrado pero ¡sin ningún mosquetón! Para terminar, tres bucles de cuerda floja, de entre 50 cm. y 1 m. en total envuelven ligeramente la parte baja del descensor. No hay ningún otro aparato colocado en la cuerda, no comprendo nada de lo que ha podido pasar, excepto por su descensor que evidentemente ha colocado mal. Sin perder tiempo recupero este material y continúo el descenso para llegar rápidamente al lado de los demás. Eva gime atrozmente; según los otros que le han visto caer, su casco ha volado al primer golpe, tiene la cabeza ensangrentada y el lado derecho de la cara fuertemente hundido. Ha perdido el conocimiento al momento del impacto pero lo ha recuperado rápidamente, incluso ahora parece respirar correctamente, a pesar de un ligero ahogo. Solo se exprime mediante espantosos gemidos que parecen querer atestiguar dolores en la espalda y/o molestias ocasionadas por su equipo personal. Al menos, ella mueve todos sus miembros en sus contorsiones, lo que parece demostrar que no tiene ninguna parálisis. La base del pozo es muy poco confortable. Está regada y ventilada pero de todas formas, no hay mejor sitio para instalarla que el punto donde ha caído.
Le retiramos el material y mi primer balance médico no aporta mucho en estos momentos. En cualquier caso ninguna hemorragia importante. Mi primera prioridad es conseguir alertar al rescate antes de la noche. Viendo el maldito acceso a la cavidad, necesitamos tener un helicóptero para el transporte de un médico, los socorristas y todo el material médico y de evacuación que va a ser necesario. Tomamos la decisión inmediatamente. Me preparo a continuar con Alfredo para la alerta, con solamente un petate conteniendo nuestros 120 m. de cuerda. El resto de petates y nuestras cinco mantas térmicas (yo tengo todavía una sexta por si acaso...) servirán a Belén (que tiene problemas para contener sus emociones) y Antonio que mantiene a Eva en sus brazos. Con estas mantas ellos harán un punto caliente tan confortable como sea posible. La urgencia está claramente definida, necesitamos lo más rápido posible un médico al lado de Eva, pero son casi las 16h. y dentro de cinco horas comenzará a ser de noche en el exterior. Últimas aclaraciones con Belén y Antonio y luego partimos.

Desde que he llegado a España, me arrastro con un mal de estómago de perros. Esto unido al sherpa de cuerdas que me he convertido y al ritmo que mantenemos en los tramos de meandros, provoca que me encuentre al límite. Un poco después es Alfredo quien está al límite del desfallecimiento, sus manos tiemblan, está pálido, el estado de choque es perceptible y se impone una parada.
Pasan unos minutos, recuperamos el aliento y continuamos rápidamente pero con más calma el itinerario de salida, el buen conocimiento que tiene Alfredo de la red, nos hace ganar un tiempo precioso y llegamos a Fresca en 2h aproximadamente. Son las 18,10H. El tiempo de volver al coche, llegar al bar más próximo y poder dar la alerta, son las 19,10h. cuando por fin llamamos al 112.
En esa línea, Alfredo consigue contactar con uno de los "jefes" de Protección Civil situado en la base de helicópteros de Santander. Se conocen bien y este comprende rápidamente el problema. El se prepara para encontrar lo más pronto posible un médico y ver la disponibilidad del helicóptero.
Por las múltiples llamadas y especialmente por la rápida reacción de Martín, coordinador del espeleosocorro en la zona, llegado a nuestro lado en los minutos siguientes, los espeleólogos afluyen y se confirma la llegada del helicóptero. Son casi las 20h. y debe despegar en los próximos minutos con el médico a bordo [4]. Este último será dejado directamente con un primer lote de material de socorro en la entrada de Tibia, mientras que ocho personas suplementarias formaran los dos equipos siguientes para ser helitransportados desde el valle.

Son aproximadamente las 21,15h. cuando el "Fantic" de Protección Civil [5] recoge nuestro primer equipo en el terreno municipal de Arredondo. Teniendo en cuenta el 40% de inclinación de la pendiente en la zona de la boca y la ausencia de patines, es mediante un vuelo estacionario perfecto que somos invitados a saltar del helicóptero para nuestro desembarco. Otro pequeño imprevisto, seguido a un pequeño error de situación en el primer viaje, nos encontramos con 250 Kg. de material a unos 70 metros por debajo de la entrada de Tibia. La noche empieza seriamente a caer y empezamos los porteos de material hacia la entrada. El helicóptero se ha marchado para hacer un segundo viaje, está claro, necesitamos los cuatro socorristas que han quedado en Arredondo con el fin de poder comenzar la evacuación de Eva sin esperas. Es necesario que el helicóptero vuelva, y rápido, ya que dentro de pocos minutos ¡será complicado acercarse a la entrada!

Todavía no hemos llegado a la entrada, lastrados por nuestros fardos de material, cuando el helicóptero se acerca de nuevo, con su faro encendido. Por fin me siento aliviado, ahora es casi seguro, ¡podremos empezar la evacuación de Eva a partir del momento que sea médicamente transportable! Pero ¿en que estado estará? Hace ya 7 horas que la hemos dejado... Cuanto más avanza el tiempo, más crece entre nosotros el presentimiento de lo peor... Al tocar las 22,30h. por fin nos encontramos todos en la entrada de Tibia, equipados y listos para entrar, hago unas aclaraciones colectivas para saber quien hace que:

- 1 socorrista se quedará en la entrada para asegurar la comunicación con el Puesto de Mando.
- Por mi parte, yo equipo la cuerda de progresión y me encargo posteriormente del equipamiento de rescate desde lo alto del P80 con su R3.
- Alfredo y Pedro acompañan al médico hasta el contacto con la víctima llevando las tres sacas de material médico y la camilla.
- Cristóbal (un buen jefe de equipo que yo ya he tenido en el curso de jefes de equipo) se encarga de la coordinación de las instalaciones de rescate desde el R3 hasta la entrada (o sea, un resalte, el P9 y el P14). Le ayudarán dos socorristas. Posteriormente se me unirá en la cabecera del P80 para la evacuación.
- Pedro Hierro y otro colega instalarán la línea telefónica hasta la cabecera del P80 (luego se verá in situ, y según el informe médico, si lo llevamos hasta donde está Eva o no).
- Para terminar un último socorrista se encargará de balizar la 1,30 h. de recorrido en superficie hasta el contacto con los vehículos. Lo hará mediante balizas y cyalumes en previsión de los 20 a 30 porteadores, que actualmente se encuentran en ruta para la operación (equipo de Bomberos de Burgos que tiene 3h. de carretera y el equipo de rescate de la Guardia Civil de Potes, en Picos de Europa [6], que tiene 2,15 h. de carretera.

Parece que todo está preparado, y son las 22,30h. cuando empiezo la instalación de progresión del primer pozo. 20 minutos después me encuentro solo en la cabecera del P80, hiper atento para oír cualquier cosa, con la angustia de saber ante todo si Eva está todavía en este mundo. El eco de las palabras incesantes que remontan desde la base del pozo me da esperanzas, imaginando que Belén y Antonio están haciendo todo lo posible para reconfortar y dar moral a Eva en su desgracia.
Pongo la cuerda en el primer tramo del P80 y dejo sitio para Alfredo que llega al instante. El instalará el fraccionamiento y el siguiente tramo de cuerda. A partir de ese momento y mientras el médico se ocupará de Eva, por mi parte me encargaré de la instalación de rescate de la cabecera del pozo y del resalte siguiente.

Tranquilo a medias, debido a la ausencia de noticias del fondo y diversos gemidos de queja, una vez establecido el contacto con Eva hacia las 23 h., respiro a la vista de su evacuación.
El contrapeso de la cabecera del pozo está instalado. Cinco spits colocados en diversos lugares me permiten situar un nuevo contrapeso más arriba, desviado con una polea largable, para encadenar la salida del P80 con el resalte siguiente. Algunos malabarismos con los pingos de cuerda restantes, principalmente de 8,5 mm., son suficientes para completar la funcionalidad del montaje y a las 23,30 h. todo está listo por mi parte. El teléfono ha llegado y Cristóbal y Alfredo se reúnen conmigo. Según las informaciones del médico (Alfredo "dixit") parece estar estabilizada. Desde luego es la mejor noticia en estos momentos. Además, Alfredo ha visto que el contrapeso de la cabecera del P80 puede funcionar directamente sin reinstalación intermedia, un asunto magnífico para ganar tiempo visto el poco personal disponible.
No hay que perder tiempo, una rápida conversación sobre la responsabilidad de cada uno: Cristóbal es el regulador del contrapeso en la cabecera del P80, Alfredo hace de contrapesista trabajando en la zona entre la cabecera del pozo y el fraccionamiento inferior. Por mi parte, bajo a la base del P80, preparo la camilla, comento los imperativos con el médico e intento enviarlo hacia arriba antes de empezar el acompañamiento de Eva mientras es subida por el pozo.
Por su parte, se nos une Belén en la repisa de salida del P80. Naturalmente está desolada por el drama que ha vivido en directo y estalla en sollozos en el momento de poner los pies en la repisa. Ella ha tenido a Eva en vida durante casi 7 horas entre sus brazos o reconfortándola. Una terrible prueba de la vida extremadamente duro a asumir.
Terminados los últimos preparativos técnicos de la evacuación, me marcho de la base del pozo.

Eva es colocada en la camilla y el médico termina de ponerle el oxígeno. Sus dos piernas están entablilladas y ella lleva una "minerva". También está con morfina y "Colarin". El médico me indica su estado de hipotermia avanzado con solo 33 grados de temperatura, estado que parece mejorar rápidamente desde su colocación en el vestido isotérmico. Su estado parece pues estabilizado, pero la condición imperativa es mantenerla con oxígeno y el problema es que la reserva solo es de dos litros, o sea como mucho lo justo para llegar a la salida regulándolo al mínimo. Es imperativo tener más, el pedido es transmitido inmediatamente a la cabecera del P80 y reenviado al Puesto de Mando mediante el teléfono.
Ayudados por el médico y suavemente, empezamos un atado adaptado lo más posible a los puntos contusionados o dudosos. Veinte minutos más tarde, Eva está preparada para ser transportada.
Una conversación con el médico, relativamente poco experimentado en espeleología, concluye rápidamente que sea preferentemente yo el que acompañe la camilla durante la fase de ascenso (de todos modos yo la había previsto así). El me transmite todas las consignas para la regulación al mínimo del oxígeno. Para ello, seguiré las indicaciones de la pantalla digital de control, situada en el pecho de Eva que por otra parte también indica el ritmo cardíaco (ritmo que oscila entre las 90 y 100 pulsaciones por minuto).
Las sacas médicas son reacondicionadas y definidos sus porteadores. Pedro y Antonio tienen la consigna de tenerlas siempre disponibles y accesibles para el médico durante toda la fase de evacuación. Mientras tanto el médico inicia el ascenso.

Yo preparo lo necesario para un STEF. Las consignas están claras, Eva debe permanecer el máximo posible en posición horizontal. Le inmovilizo también su casco como hemos convenido con la ayuda de un cordino en tensión pasado en cabestan alrededor de su lámpara. Para terminar, amarro sólidamente a la camilla (con algunos trozos de cordino), el biberón de oxígeno y la caja digital de control. Ahora Eva está totalmente preparada... pero el médico, que se arrastra remontando desde hace un buen rato, parece totalmente traspuesto. ¡Incluso acaba por vomitarnos encima! Alfredo y Cristóbal no tienen otra opción que de sacarlo del fraccionamiento de -30 mediante el contrapeso instalado.
Después de estos imprevistos, es casi la una de la madrugada cuando por fin está libre la cuerda. ¡Tracción! Por fin empieza, una vez recuperada la elasticidad de la cuerda, Eva despega suavemente del suelo. Últimos arreglos para el equilibramiento horizontal y continuamos. La mantengo anclada a mí y tomamos juntos un ritmo de crucero hasta el fraccionamiento, entrecortado de tres paradas para el control de su oxígeno. Adelanto a Alfredo. que está anclado al fraccionamiento de -30, nuestro cruzar de miradas son suficientes para decir que ahora todo va francamente mejor, las ascensión continúa sin problemas. El médico debe haberle puesto una buena dosis, Eva solo ha gemido una vez en todo el ascenso, estoy casi seguro que ella ni siquiera se ha dado cuenta de que se está desplazando. Sobre la marcha, con una calma remarcablemente mantenida por cada uno de los socorristas en el enlace de la salida del pozo, mantengo una conversación sobre las preguntas del médico situado en la cabecera del siguiente resalte. Los datos le parecen correctos y la maniobra puede continuar. Ahora la camilla está completamente traspasada al contrapeso de encima y me encargo rápidamente de su reequilibrado horizontal. Poco después, pasamos la polea largable y después se coloca la camilla en la cabecera del siguiente resalte. Aquí esperamos durante unos minutos el reagrupamiento de los socorristas hacia arriba. La siguiente galería de techo bajo la franqueamos con la ayuda de un simple palan de tracción y de un porteo eficaz en poco tiempo, para llegar después a la base del P9. El médico ausculta de nuevo a Eva, preguntándole secamente para medir su reacción. Le pide que abra los ojos o de reaccionar a un punto de presión a un pellizco. Eva, a pesar de su estado, reacciona a todo, el tiene previsto administrarle de nuevo una dosis de morfina en el siguiente pozo.
El P9 y la continuación de la tracción son franqueadas rápidamente y continuados por un corto porteo en una rampa inclinada. Nos encontramos en el inicio de un meandro descendente y relativamente estrecho en el que hacemos pasar a Eva poniéndola puntualmente sobre su costado. Dos o tres gemidos confirman su mayor sensibilidad al dolor y el médico le pone, a la llegada a la cabecera del siguiente resalte, su nueva inyección.
Solamente nos falta una rampa de algunos metros y el pozo estrecho de salida, ¡casi hemos ganado! Cristóbal está situado para el control de las maniobras de salida, por mi parte pongo la camilla en STEF y le pido "Tracción". Acompaño la camilla que sube 6 o 7 m. antes de parar en el inicio de la zona estrecha, único sitio en todo el recorrido donde no tenemos otra opción que ponerla en posición vertical sin operaciones que retardarían considerablemente su salida.

El médico es bien consciente del problema y espera de todos modos a Eva justo encima de los 7 metros de la estrechez, la maniobra tiene que ser rápida y precisa. Todo el mundo está preparado y pongo suavemente la camilla en vertical. La tracción y el guiado son simultáneos y pocos minutos después, Eva está fuera, siendo auscultada por el médico que prioritariamente le cambia la carga de oxígeno por una reserva de 5 litros. Su evacuación se ha desarrollado particularmente bien y el alivio es general al tener conocimiento del último balance estabilizado.

Estamos a miércoles 19 de abril, 3,10h. de la mañana, eso hace 11,50h. que Eva ha caído 40 m.
Ahora necesitamos evacuarla a un hospital, dos opciones son posibles:
- sea por porteo. 3h. aproximadamente hasta una ambulancia medicalizada y después 80 Km. de transporte.
- sea teniendo una medicalización en una zona cercana a la espera de su evacuación con helicóptero a partir de que amanezca.
Esta segunda opción presenta sin embargo ciertos riesgos, la disponibilidad incierta del helicóptero según sus prioridades, lo aleatorio de la niebla que puede surgir y contrariar los planes...
Estando actualmente una treintena de personas in situ, empezamos un corto diálogo entre el médico, Fran (responsable del grupo de la Guardia Civil) y yo mismo sobre la opción de transporte a escoger. Finalmente decidimos primero llevar a Eva a la cabaña viable más cercana, situada aproximadamente a 30 minutos, guiados por un paisano. El médico procederá entonces a una auscultación en regla para determinar el estado de transportabilidad de Eva. Se efectúa inmediatamente la salida alternado el portero a 6 personas y el "pasa-camilla" donde todo el mundo hecha una mano cuando la configuración caótica o la pendiente del terreno no permiten un porteo seguro.

Finalmente llegamos a la cabaña en 35 minutos. La auscultación revela un estado todavía estabilizado pero los riesgos infecciosos de una espera prolongada en una cabaña sin equipo adaptado podrían resultar problemáticos o arriesgados. De ese modo rápidamente se toma la decisión de continuar el descenso mediante porteo. La caravana continúa pues, el camino de los 500 m. de desnivel que faltan, sin complicaciones. Eva entra por fin a la 6 de la mañana en la ambulancia medicalizada [7] que estaba en espera al borde de la carretera de la cascada del Asón.
A las 6,45 h. la ambulancia inicia el viaje al hospital central de Santander [8].

8h. de la mañana: se cierra la operación de rescate, solamente queda en la cavidad y en su entrada material de evacuación que será recuperado en los próximos días.
¡Comer y dormir un poco quedan ahora como nuestros únicos objetivos!

Miércoles 19 de abril: Eva pasa un escáner, el informe siguiente se confirma sin ninguna mala sorpresa:
- Fracturas múltiples de la mandíbula
- Las dos manos quemadas
- Fractura de los dos tobillos
- Fisura menor de la cadera
- 5 costillas hundidas
- 1 vértebra aplastada
- Golpes menores en la cabeza

En la noche del miércoles 19 al jueves 20:
Eva, todavía en cuidados intensivos, es operada de urgencia, una de sus costillas desplazadas está al límite de perforarle un pulmón. El mal es rápidamente tratado, y puesta fuera de peligro.

Jueves 20:
Su estado de salud se anuncia como perfectamente estabilizado. Ella debería salir de cuidados intensivos este domingo. Diversas operaciones quirúrgicas que le conciernen están siendo planificadas.

¡Milagrosa en su desgracia! Un poco si.

Bernard Tourte


Ver también:

- Rescate en Sima Tibia 18-04-06
- Sima Tibia 18 abril 2006. Informe oficial
- El accidente de Eva
- Rescate Politraumatismo en Sima Tibia-Fresca, Asón Cantabria, días 18-19 de Abril de 2006


 

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Alzado de los pozos en la zona del accidente


 

P.-S.

Traducción del texto original, publicado en francés, en el Boletín INFO-SSF nº 82, de junio 2006, páginas 23 a 27.

Notas

[1] En realidad es danés, aunque participaba en una exploración de los ingleses de Matienzo.

[2] E.G.R., componente de Asociación Deportiva KAMI.

[3] Sima CS-9 Torca de Jou sin Tierre, macizo de Andara, Cillórigo de Liébana, Cantabria.

[4] Juan Arbiza Madrigal, Médico colaborador Protección Civil Cantabria

[5] Helicóptero de Protección Civil del Gobierno Cántabro.

[6] GREIM, Grupo de Rescate e Intervención en Montaña, de la Guardia Civil de Potes

[7] Trasladada en UVI móvil.

[8] Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.

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