Editorial
Esta vez, sí. Esta vez parece que la cosa va en serio, y que por fin dejamos de sufrir una endogamia borbónica que amenazaba con convertir la revista en un panfleto de cuatro iluminados hablando siempre de sus filias (cuevas) y fobias (simas). Ya en este número la cantidad de gente ajena al círculo del AER es mucho mayor, con temas más variados. Entre ellos destacan los problemas del Asón, condenado a convertirse en la fuente de la que beberán todos los veraneantes de la costa, mientras los municipios del interior ven sus cauces secos, ante la pasividad del Gobierno Regional, cómplice de los constructores y promotores sin escrúpulos que hipotecan el presente y futuro de nuestra tierra y sus ríos para forrarse a costa de un turismo borreguil.
Y de mientras, se lavan la cara con proyectos para recuperar el salmón, desperdiciando millones en algo que saben carece de futuro, pero queda muy bien de cara a inauguraciones, apariciones en TeleCantabria y fotos en prensa. Cuanto hijo****...
Agradecimientos:
A todos los que han colaborado con nosotros en los últimos rescates, en especial al GREIM de Potes y a los Bomberos de Burgos (Chicote, sino asciendes, te jodes).
A toda la gente que ha colaborado en la distribución de la revista, en especial al IES de Ampuero y otros muchos comerciantes de este municipio. Por supuesto a los habituales de Ramales.
Al Ayuntamiento de Ramales, por la colaboración prestada.
A los autores de los artículos, por aguantar las brasas ("¿Está ya, está ya?") que les damos cada dos por tres.
A todas las asociaciones que forman parte de la Agrupación de Asociaciones del Asón.
A los pilotos de la SEPLA, por la cristiana resignación con la que llevan su explotación laboral (que mal se debe vivir con 22 millones al año). Así llevéis de pasajeros a 50 comandos suicidas de Hamas.