El deterioro en las cuevas de Cantabria
Monografías A.C.D.P.S. n.3 - Página 23-25
Miércoles 17 de septiembre de 2003, por A.C.D.P.S.
por Virgilio Fdez.
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Haremos bajo este título una clasificación somera de las modernas causas de deterioro y destrucción del Patrimonio Natural Subterráneo con la aportación de los ejemplos más destacados o representativos de la región de Cantabria, en ningún caso únicos. De los aproximadamente tres millares de cuevas hoy conocidas en nuestro territorio, buena parte se encuentra destruida o con deterioros de distintos grados y por las diversas causas que tratamos de desarrollar, en la idea de que el conocimiento de éstas permitirá en el futuro enfilar las medidas necesarias para evitar la progresiva degradación patrimonial que hoy se observa. Se verá que alguno de los factores no se corresponde a grandes actos de irresponsabilidad o vandalismo, sino a la carencia en los visitantes de la idea o la conciencia de que sus actuaciones degradantes son acumulativas y que considerando plazos medios de tiempo, hay muy pocos actos que en el interior de las cuevas carezcan de trascendencia o resulten triviales. Este planteamiento que para cualquier profano pudiera parecer exageradamente pulcro debe ser la pauta básica de actuación de espeleólogos, arqueólogos o cualquier otro colectivo que por razones cualesquiera visite asiduamente las cavidades.
CAUSAS DE DETERIORO NO IMPUTABLES A LA EXPLORACIÓN Y ESTUDIO SISTEMÁTICOS
A.- DERIVADAS DE ACTIVIDADES TURÍSTICAS Y DE OCIO
Excursionismo festivo y de fin de semana no regulado por organizaciones espeleológicas
Personas, normalmente jóvenes y sin pertrechos para acceder a exploraciones profundas, suelen dejar sus firmas grabadas en las paredes de zonas próximas a las entradas, con restos de bocadillos, envoltorios, etc. Las estalactitas son sus rapiñas más frecuentes, así como la captura de murciélagos, que se tratará en otro de los trabajos de esta publicación. Cuevamur en Ramales, el Linar en La Busta o la Cuevona en Reocín son ejemplos de la incidencia de este tipo de incursiones, que suelen distribuirse en torno a las principales líneas de comunicación y centros comarcales (ESPELEÓLOGO, 1980).
Desplazamientos vacacionales a zonas residenciales.
De características similares al grupo anterior, aunque de ámbito más local, los veraneantes terminan conociendo con el paso de los años la existencia de restos arqueológicos o paleontológicos en las cuevas del entorno, cuya desaparición puede sumarse a los "graffiti" y extracción de estalactitas, como ha ocurrido a lo largo de años en la cueva de la Baja, en Laredo, y, en general, en la zona oriental de la región, influida por la proximidad a Bilbao (MOLINERO ARROYABE, J. T., 1980)

B.- DERIVADAS DE ACTIVIDADES COMERCIALES Y ECONÓMICAS
Compraventa de cristales, formaciones estalactíticas y otros elementos minerales
Los suministradores de este tipo de piezas fueron en otro tiempo los mineros, que interceptaban cuevas en sus trabajos de explotación. También los propios comerciantes que surten a los coleccionistas extraían personalmente las piezas. No tenemos constancia de espeleólogos retirados que hayan actuado de intermediarios o informadores de estos negocios, aunque .indirectamente las noticias aparecidas en la prensa de hallazgos de este tipo por sociedades espeleológicas, han podido servir de guía en muchas casos. A juzgar por la disminución de piezas en los escaparates en los que antes se observaban, parece que este comercio ha desaparecido prácticamente; conocimos en Santander excéntricas del "Soplao" a la venta en una tienda dedicada a la comercialización de minerales (BILBAO, P. R., 1979; PUENTE, C. de la, 1980) sobre la que no hemos podido últimamente hacer un seguimiento. Aunque no se ha constatado la incorporación de piezas arqueológicas a este comercio en la región, sí la existencia de colecciones particulares de piezas arqueológicas y paleontológicas recolectadas ilegalmente (MUÑOZ, E. y OTROS. 1987) se ha mencionado la posibilidad de adquirir en los mercadillos de Bilbao cualquier pieza arqueológica sobre pedido, que se supone son extraídas posteriormente en las cavidades de la comarca oriental de Cantabria. Vemos en las tiendas de cerámica y otras manualidades reproducciones de bastones prehistóricos y vasijas cuyos originales se encuentran en el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología, desconociendo los pormenores legales de la situación, extraña al oponerse a los planteamientos museo lógicos universalmente extendidos.
Explotación de canteras y minas.
Ya hemos mencionado extracciones de estalactitas llevadas a cabo para su venta por los mineros de la Mina de la Florida, de la cueva del. "Soplao". En la mina de Udías fueron sacados también sin ningún control restos paleontológicos y formaciones espeleotemáticas, pudiéndose ver en el inmediato bar de la Gándara fragmentos de grandes mandíbulas de proboscídeos. En muchas cuevas se ven señales de antiguos intentos de calicatear con fines mineros a partir del fondo de algunas galerías; parecen tratarse de laboreos romanos. En Llueva, cita José B. Sánchez la explotación comercial de espato de Islandia en varias cuevas, aunque parece ser que la explotación que existió y las grandes reservas que prevé se refieren sobre todo a intrusiones en las calizas masivas (SANCHEZ, J. B., 1980).
Las canteras son un elemento destructor de primer orden para las cuevas a las que afectan; suelen acabar íntegramente con ellas. Son conocidos los casos de las cuevas de la Virgen de Loreto en Peñacastillo, Doncelia en Escalante, Ruso y la Mea en Igollo, el Mazo en Revilla de Camargo, la Pila y la Torca en Miengo. Fueron tan impresionantes como infructuosos algunos esfuerzos realizados recientemente para que la Administración hiciese cumplir la Ley del Patrimonio sobre cuevas declaradas por el propio ministerio de la ley como Bienes de Interés Cultural (MUÑOZ, E. y OTROS, 1987). Hay una tendencia por parte de los responsables de la cultura oficial a hacer prevalecer los intereses particulares sobre el erario público. Las personas y colectivos de especialistas que abordaron la defensa sólo llegaron a conseguir que parte de los yacimientos arqueológicos que estaban en peligro fuesen excavados urgentemente para salvar algunos de sus datos para la ciencia. En otros casos se contribuyó a desistir de los proyectos (AMADO, M. I., 1979).
Explotaciones forestales.
Las especies forestales de crecimiento rápido y alto rendimiento económico actualmente más extendidas, como son los eucaliptos, desarrollan un sistema radicular profundo y extenso, introduciéndose en las cuevas próximas a la superficie y cubriendo con su denso manto de radículas suelos laterales y techos de amplias salas. En la actualidad, la acción destructiva de estas raíces ha sido constatada en las cuevas de los Osos (Puente Viesgo) y Nando (Ajo), incidiendo sobre las formaciones más delicadas; es especialmente interesante el caso de cuevas con manifestaciones rupestres, como la cueva del Juyo, de la que hemos visto cubierta la denominada "Sala de la Bolera", poseedora de trazados antiguos al carbón, por la densa red de raicillas de eucaliptos. Posteriormente se ha secado por el estrangulamiento de la raíz al crecer su grosor y no ser la fisura por la que penetraba capaz de admitir dilataciones laterales (FERNANDEZ ACEBO, V., 1985).
Habría que tener presente la precaución de no plantar este tipo de árboles encima de cuevas con pinturas u otras manifestaciones cuyo techo se encuentre a menos de 50 metros de la superficie. Nos imaginamos la capacidad destructiva que tendrían sobre cuevas con soportes tan delicados como, por ejemplo, la Clotilde. También los sedimentos arqueológicos se han visto frecuentemente removidos por la invasión de raíces del arbolado exterior, facilitando a los múridos y otras alimañas una labor destructiva adicional al secarse aquellas.
C.- DERIVADAS DE OBRAS DE INFRAESTRUCTURA DE HABITAT Y COMUNICACIONES ...
Santander, Noviembre 1988