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Cuadernos del Valle del Asón

Cueto Coventosa: Crónica de una primera vez (o historias para no dormir)

Nº 1 Diciembre 1996 - Página 2-3

Jueves 24 de abril de 2003, por Pedro Merino Múgica (Fecha de redacción anterior: diciembre de 1996).

Era el 19 de noviembre de 1994 cuando me dirigí muy de mañana al local del club, con la idea de pasar un fin de semana "diferente", el día anterior me habían dicho que pensaban ir a alguna cueva, así que decidí ir, a pesar de que aún no sabían con exactitud a cual. Ya en el local me dijeron que íbamos a hacer la travesía de Cueto-Coventosa. Dije que vale, sin saber que me esperaba, siendo tan inexperto como era, una experiencia al lado de la cual el descenso a los infiernos de Dante es una chirucada.

Empecé a mosquearme en el coche, cuando oí algo de 300 metros de profundidad; al preguntar si íbamos a bajar tanto me contestaron: "¿Tanto? Si eso es solo el primer pozo." Desde ese momento el miedo se convirtió en un fiel compañero del que no me separaría en las próximas horas, salvo para sustituirlo por el pánico.

Llegamos a San Juan de Socueva, donde dejamos los coches y nos pusimos a andar. La siguiente grata sorpresa que me esperaba eran las dos horas de subida que había hasta la boca de la sima, subida que hice con gran resignación y una buena colección de juramentos, pensando que podía ser peor. Y lo era.

La boca de la sima era una grieta estrecha que no parecía especialmente amenazadora, aunque hasta tiempo después se apareció en mis peores pesadillas (literalmente). Fueron entrando Champi, Dani, Martín y Gelo, quedando Wichi y Olarra, y yo entre ambos. Cuando me asomé a la cabecera del pozo de 302 metros mis ya escasos ánimos desaparecieron completamente. A pesar de mi firme ateísmo, he de reconocer que al suspenderme de la cuerda sufrí un fuerte ataque de misticismo, que me hizo desear la existencia de dioses o demonios, cualquiera a quien pudiera venderle mi alma a cambio de la promesa de que no iba a salir muy deteriorado de ese agujero. De todas formas, dios o diablo, hubiera salido perdiendo con el trato. Y aquí comenzó lo verdaderamente "jevi". El pozo se baja en tiradas de unos 50 metros, con varias reuniones. Al ir sin guantes, en la primera tirada me quemé la mano por la fricción, y cuando quedaban unos 4 m. hasta la reunión solté la cuerda en un acto reflejo, siendo Jesús quien lo arregló tensando rápidamente la cuerda. Te estaré agradecido toda la vida, Jesús, pero no esperes que te lleve la saca.

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El autor del artículo haciendo guardia en el Hoyo Salzoso
Autor: © AER

Tras el merecido rapapolvo me dispuse a bajar los siguientes 50 m. con el guante que Wichi me había dejado para evitar volver a quemarme. Pero ese no debía ser mi día, y en medio del rappel se me enganchó el guante en el descensor. Tratando de mantener la calma poca me puse a forcejear como un descosido, pero fui incapaz de deshacer el entuerto. Fue entonces cuando tuve el mayor ataque de pánico de toda mi pútrida existencia; no me puse a berrear como un histérico porque estaba demasiado acojonado para emitir sonido alguno. Pero la situación no era para menos: una caída de 260 m. A plomo, un inútil (que solo había rapelado una rampa de 25 m.) atascado sin saber cómo salir, tonelada y media de miedo...

Finalmente, tras 20 minutos bajó Wichi a solucionar el "problemilla"; en sí era una estupidez tremenda, pero la falta de experiencia estuvo a punto de costarme un serio disgusto. Cuando alcancé la repisa a -192 m. Casi besé a los allí presentes (aunque me contuve). El resto de la bajada hasta la base de los pozos (-581) fue bastante tranquila; tardamos 8 horas. Ahora comenzaba lo verdaderamente cansado: un montón de horas andando por galerías, con algún pozo, destrepes, meandros... lo de siempre pero a lo bruto. Siete horas después ya no sentía las piernas, ni los brazos ni los ojos ni nada. De mientras ya había tenido bastantes problemas con el casco, lo que hizo necesario que me alumbraran en las zonas complicadas como los meandros en oposición, etc... Para entonces mis compañeros estaban tan hartos de mí como yo de la cueva, lo que es decir mucho.

Además, mis queridos camaradas se preocupaban de ilustrarme acerca de los accidentes habidos y por haber en tan entrañable cavidad ("... y aquí colgó las botas el inglés... aquí se la dio el suizo al que le amputaron la pierna..."). Todo ello no contribuía precisamente a tranquilizar mi ya de por sí desquiciada mente. Pasamos así por el Oasis, la Galería de Navidad, La Sala Blanca... hasta el Agujero Soplador, una estrecha fisura de 17 m. y de una anchura de 40 cm.

A estas alturas ya tenia bastante claro, y lo sigo teniendo, que para dedicarse a esta "actividad" (por no usar otras palabras más indecorosa), o se ha tenido una infancia muy traumática o simplemente se es retrasado mental en grado agudo.

Estábamos ya en las amplias galerías de Coventosa, y empezaba a sentirme medianamente optimista en cuanto a salir traumatizado sólo psicológicamente y no físicamente, cuando vino el postre: cruzar los 3 lagos con el bote ¡¡ Bien !! Utilizamos un bote de 2 plazas, pero como eso era demasiado vulgar hicimos los viajes de 3 en 3. En ese momento me vinieron a la cabeza gratos recuerdos, como el inglés muriéndose de una hidrocución en uno de los lagos, etc... Mientras "navegábamos " por las gélidas aguas (que bonito) me prometí no volver a entrar bajo tierra hasta que acabaran el metro de Bilbao. Tras el ameno crucero venía el tramo final, en el que me tuvieron que ayudar a superar alguna trepada, ya que mis últimas fuerzas se habían quedado enganchadas en alguna afilada roca (al menos no fueron jirones de carne lo que se quedaron). Cuando superé el último tramo de cuerda y pude por fin ver el sol (eran las 12 pasadas de la mañana del domingo) me consideré el ser humano (o casi) más feliz del sistema solar y alrededores. Llegué a casa a la una y pico (afortunadamente mis padres no estaban para ver la piltrafa humana que volvía 29 horas después de marcharse), me duché, comí como un jabalí y caí desmayado en la cama (literalmente). Tras sufrir las agujetas más brutales de todas mis reencarnaciones juré solemnemente ahorcarme con mis propios intestinos antes de volver a entrar en una cueva, promesa que cumplí... hasta el siguiente fin de semana. Luego modifiqué mi promesa, jurando no volver al Cueto, cosa que no hice... hasta un año y medio después.

Hoy por hoy sigo padeciendo ese cáncer llamado espeleología, aunque me he apuntado a un cursillo de auto estima y a una terapia de grupo, y aun mantengo alguna pequeña esperanza de curarme, pero pocas.

12 Mensajes del foro

  • Este es uno de los artículos más geniales que he leido.;-)

    Consigue hacer reir y temer a la travesía al mismo tiempo.

    Cueto Coventosa es mi próxima meta, si consigo que algunos de mis compañeros de grupo se unan a la aventura. Esta crónica de una primera vez ha terminado de convencerme.:´)

    Seguir chicos, vuestro trabajo es ejemplar.

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  • Me parece genial que te ocurriese todo lo que dices que te ocurrio, porque asi no nos encontramos a nadie que entorpezca un dia de cuevas con su inutilidad y panico, porque ya es jodido tirar de uno mismo tanto tiempo para tener q pasar mas frio por esperar.
    yo no te hubiera llevado alli, a no ser queno me caigas nada nada bien y te la quisiera jugar.

    por cierto
    Lo unico que se me ocurre de subnormal es meterse en una cueva sin informarse de sus caracteristicas y sólo habiendo rapelado una rampa de 25 metros. eso si es de subnormal.
    pero si quieres te vas con los "normales" y nos dejas a los demas ver cosas que no ha visto mucha gente.
    cuanto menos seamos menos se estropea y mas virginal es la cueva.

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    • > Para Rogelio ( betix21@hotmail.com ) 13 de agosto de 2003 22:03, por Webmaster

      Reza para que sigamos encontrando al autor del artículo en las cuevas durante muchos años. Aparte de formar parte de uno de los grupos que más explora y topografía en Cantabria (decenas de kilómetros de topo y varios miles de metros de pozos) es el responsable de la revista del AER y ha publicado, entre otros, el catálogo del patrimonio arqueológico de Ramales. Ha participado en más de 20 operaciones de rescate, principalmente rescatando gente "normal" y gente menos normal, así como a los que solo se dedican a "ver cosas que no ha visto mucha gente".

      ¿Puedes decir tú lo mismo?

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    • protesto por lo de "virginal", es un interesante antepasado del piano pero un vocablo poco apropiado en este contexto (además de anacrónico).

      respecto a la posible masificación en las visitas a cavidades, no veo mal que entre gente (en número razonable) que respete el medio. Si radicalizásemos eso, tendríamos que buscar a algunos antepasados y ponerlos a limpiar ciervas, manos...

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  • soy una incipiente espeleóloga gaditana, mi travesía más grande ha sido el complejo Motillas en el Parque de los Alcornocales y el complejo Hundidero-Gato en Montejaque-Benaoján (Málaga) ambas tieenen unos 4Km de desarrollo, casi nada si lo comparamos con Cueto. Conozco a un grupo de Jerez (Alta Ruta) que han realizado la travesía de Cueto y es tal la admiración que me inspiran que me he prometido a mi misma entrenar duro este año para poder enfrentarme al reto que supone esta actividad. Admiro asi mismo a este espeleólogo porque aunque considero que es una imprudencia que un novato se meta en semejante aventura también me alegro que no haya dejado la "espe" eso significa que lo lleva en la sangre y la gente que siente y se apasiona dentro de las cuevas merecen todo mi respeto y admiración, un besazo pa ese loco de parte de una gaditana

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    • Pues muchas gracias por tu mensaje, pero que conste que no fue inconsciencia (o no más de la habitual): simplemente yo no hacía espeleo, y ni siquiera había oido hablar del Cueto. Y como mis acuales compañeros y "amigos" me dijeron que se podía hacer sin problema, pues fui...y me arrepentí. De haber sabido cómo era no hubiera ido, pero en fin, así me la quité de en medio rápido. por cierto, que sólo una vez lo he pasado peor, y fue en una de las travesías que mencionas: Hundidero. A ver qu etal te va en el mundillo este, en el que incluso a veces lo pasas bien. Un saludo
      Pedro

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  • ACABO DE DESCUBRIR ESTE MUNDO 26 de septiembre de 2004 14:02, por Azul

    Hola a todos, acabo de descubrir este mundo, mi primera experiencia fue hundidero gato y aunque fue una experiencia agotadora y juré no volver, a las dos semanas la hice de nuevo, esta vez flipando en colores. Aquí tenéis ya, aunque con su poca experiencia, a una enamorada del tema.

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  • hola,pues a mi me parece genial que cuentes tu experiencia.
    la verdad es que alli el gran fallo fue de tus colegas que digeron que no pasaba nada.
    yo desde pequeña llevo con la idea del cueto-coventosa en la cabeza con lo que el dia que vayya a hacerla entera estare muy mentalizada de ello.si conozco lo que es covnetosa.
    de todas formas hay un mensaje ahi que no me gusta de uno que habla de normales y no normales,no se si se habra creido el que es especial o algo asi.si tu preguntas si esta a tu nivel la cueva y otros colegas te dicen que puedes entrar,el enorme fallo es de ellos,ya que te meten en el embolado de tu vida y el suyo.
    me elgra que sigas haciendo espelo,esto o lo odias o te engancha.jeje.

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  • Querido compañero de deporte, bienvenido a la normalidad. Yo tambien tengo unos recuerdos algo aterradores de mi primera travesia de Cueto-Coventosa. No llegué a pasar unas juergas tan divertidas como las tuyas, pero tubieron que ayudarme a salir de la cueva entre dos compañeros y tube una pronunciada cojera por tener los pies hinchados y sobrehidratados conocidos como "pies de trinchera" y cambié varias uñas de los pies que se me cayeron.
    A pesar del agotamiento y del estres, lo peor vino luego cuando gente que no hace nada durante la actividad se dedica a criticar todo sin aportar ni ideas ni conocimientos.
    Despues de todo tu solo tubiste problemas dentro de la cueva por falta de tecnica y experiencia, achacables mas a los que te llevaron sin avisar a esta cavidad que a ti mismo. Otros los hemos tenido dentro y fuera de las cuevas sin mas motivo que el clasico "si porque lo digo yo" o "no porque lo digo yo".
    Recibe un cordial saludo.
    Jose F. P.

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  • Felicidades. Has expuesto de forma brillante tus experiencias. Me ha gustao. Decir que me recordó muchísimo a mis comienzos cuando con escasa experiencia me meti en la T-1 Sistema Arañonera (Grallera del Turbón). Saludos de Xus, perteneciente a la Asociación espeleo-montañera "El Bu" (Toledo).

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