Intervención del Espeleosocorro
29, 30 y 31 de Marzo de 2002
Domingo 31 de marzo de 2002, por Agrupación Espeleológica Ramaliega (AER)

Día 29 de marzo
El día 29 un grupo de tres espeleólogos del CEX (Centre Excursionista de Xixona) se introducen, a las 10.00 de la mañana, por la boca de Caballos, en el término municipal de Rasines, con idea de realizar la integral Caballos-Canal. Estos tres espeleólogos son Carles Carbonell, Víctor Pagán Rodríguez y Rafael López Asensi.
A las 19:00 aproximadamente, tras pasar por "El Libro" en dirección a la Canal, Carles Carbonell sufre una caída en el primer resalte (sentido salida) equipado de dicha cavidad. Un compañero del herido sale de la cavidad para dar el aviso del accidente.
A las 22:00 se recibe el aviso en el 112 Cantabria, y se pone en marcha el operativo, con la búsqueda de los miembros del Espeleosocorro Cántabro, que van siendo localizados. Estos comienzan a preparar su material, y se dirigen a Rasines, donde se instala el puesto de control (concretamente, en el Centro de Salud).
Las noticias que en este momento se poseen del estado del herido son las siguientes: posible fractura cerrada de fémur, posible lesión muscular en la espalda, donde se aprecia que tiene un bulto, y fuerte dolor en una mano.
Se decide enviar un primer grupo con la misión de extender el cable telefónico, evaluar primeramente el estado del herido, y ver las posibilidades de evacuar por la Canal.
Día 30 de marzo
Día 31 de marzo
El accidente ha ocurrido en un lugar comprometido, el llamado "El Libro" (ver topografía). Situada relativamente cerca de la boca de La Canal, la estrechez de los conductos que median entre estos dos puntos impedía evacuar al herido por dicha cavidad (de hecho, hubo que desmontar la camilla para que pudiera pasar por los meandros de Canal). Por tanto, la única opción viable era la evacuación por la Cueva del Valle, a unos 6 kilómetros de distancia, con todo tipo de dificultades: laminadores, resaltes, rampas...
Se decide introducir los primeros equipos por La Canal, por su mayor cercanía hasta el herido, pero salvo los primeros socorristas, la salida se efectuará por Valle. Los siguientes equipos, conforme el herido se aleja progresivamente de Canal y se acerca más a Valle, entrarán por esta última cavidad.
Se moviliza a gran cantidad de gente ya que el desarrollo del operativo, si bien n es muy técnico, requiere gran cantidad de socorristas para mover la camilla. No olvidemos que en este tramo se incluyen más de dos kilómetros de laminadores (galerías de pequeñas dimensiones, en las que la progresión se realiza a rastras o en cuclillas), así como tres caos de bloques con agua y pasos que con una camilla resultan poco menos que acrobáticos.
En lo referente al apoyo exterior, se opta por montar e puesto de mando en el Centro de Salud de Rasines, ya que el ayuntamiento de esta localidad se encuentra en obras. Disponemos allí de luz, teléfonos, ordenadores... lo mínimo indispensable para gestionar un socorro de esta envergadura. En lo referente a comunicaciones, se hace indispensable la presencia de equipos de Protección Civil con talkies en la boca de Canal desde un primer momento. Una vez avanzado el rescate, y ante la mayor facilidad de la salida por Valle, se hace necesario que otro equipo vaya a la entrada de esta cavidad. A partir de las 18:00, puede levantarse el equipo de Canal, ya que ningún espeleólogo saldrá ya por allí, optando desde ese momento por salir todos por la boca inferior del sistema (Valle).
El operativo se origina a raíz de la caída de un espeleólogo en el primer resalte existente tras "El Libro", y en dirección a la salida de La Canal. Este hecho no se puede achacar desde luego a la falta de experiencia del accidentado (que cuenta con más de 20 años de práctica espeleológica a sus espaldas), sino a los imponderables de una actividad que conlleva cierto riesgo inherente, y al hecho de que la instalación de la cavidad (La Canal) deja mucho que desear. Concretamente, el paso que nos ocupa, es una trepada de 3 metros instalada con una cuerda en malas condiciones, que posee dos bucles que hacen de pedales para ayudar en el ascenso. El hecho de que los dos bucles se encuentren a una altura excesiva el uno de otro motivó que Carles perdiera el equilibrio (pesa 95 kilos), y cayera de espaldas, cayendo sobre roca viva y lesionándose. No es el único paso de La Canal en mal estado, ya que las otras dos cuerdas que encontramos en el recorrido hasta el exterior, se encuentran en el mismo estado ruinoso, especialmente la segunda, con una gran flor y con la camisa destrozada en la cabecera. El resto de la integral (Caballos-Valle) adolece del mismo problema, siendo especialmente preocupante el estado de las cuerdas ascendentes en el sentido de la travesía. Ya en 1995 Isidoro Ortiz advertía, en "Grandes Travesías" que no había que fiarse de las cuerdas fijas existentes.
Se puede afirmar que, dentro de lo que cabe, ha habido mucho suerte a la hora de solventar este rescate. En primer lugar, la pertinaz sequía de las últimas semanas ha permitido extraer la camilla por la zona inferior de Valle. Si hubiera llovido, la evacuación por Valle hubiera sido punto menos que imposible. La única solución hubiera sido la desobstrucción de Canal, a base de explosivos. Sin lugar a dudas, esto hubiera sido problemático por dos circunstancias:
la cantidad de pasos estrechos que volar (frente al tiempo, que siempre corre en contra)
los problemas legales
Esto nos lleva a la siguiente reflexión; quizás sería bueno que desde Protección Civil se organizara un Curso de Desobstrucción, pudiendo realizar las prácticas en este mismo lugar (no olvidemos que es una de las cavidades más problemáticas de Cantabria; sólo hay que recordar que el año pasado hubo que evacuar a una chica con un tobillo roto por la boca superior del sistema, y hace dos años a unos galeses perdidos).
Por último, destacar el magnífico ambiente entre socorristas tanto en el interior como en el exterior. Sigue la tónica de los anteriores rescates, con perfecta sintonía entre miembros del Espeleosocorro, Bomberos de Burgos y GREIM. Muy buen ambiente con los espeleólogos colaboradores de otros grupos. Mejoraría aún más con las prácticas previstas, para conocernos mejor y fomentar una cierta amistad, muy útil cuando las cosas se ponen feas bajo tierra.
Algunos de los inconvenientes observados durante el desarrollo del rescate:
Otro aspecto, ya comentado, es la deficiente instalación de Canal, situación similar a muchas de las travesías y cavidades más visitadas de Cantabria. Desde el punto de vista de la prevención, una posibilidad es hacer un estudio de aquellas con necesidad más perentoria de sustituir anclajes, cuerdas fijas...y proceder a una reinstalación más o menos exhaustiva.
Insuficiencia de comida, carburo y spits. Las raciones individuales de comida y carburo resolvieron la papeleta de los primeros equipos, pero se mostró insuficiente para rescates de semejante envergadura. La solución pasaría por incrementar el número de dichas raciones, atendiendo al tema de la caducidad.
Necesidad de un almacén: facilitaría la gestión del material, y evitaría que los espeleólogos pierdan parte de sus tiempos de descanso buscando su material, o preocupándose por donde se encuentra éste.
Escasa disponibilidad de material sanitario y medicamentos deficientes: habría que establecer un protocolo para conseguir con inmediatez medicinas específicas, sin tener que dar explicaciones cada dos por tres al médico de turno. Una solución sería tener pequeñas cantidades de esos medicamentos a disposición permanente del socorro, en lugar controlado (p.e. en el Cuartel de la Guardia Civil de Ramales). Este tema nos provocó aproximadamente un retraso de más de dos horas en el operativo; huelga decir que en casos más graves que el que nos ocupa, esas horas hubieran podido ser vital. Es una pérdida de tiempo considerable, y que creemos tiene fácil solución, que evitaría ulteriores complicaciones.
Necesidad de tener disponible un lugar de descanso y duchas para los espeleosocorristas, durante y después del rescate. No se puede dar por concluido el operativo hasta que el último socorrista ha salido. Y hay que ocuparse de sus necesidades durante el desarrollo del rescate. El considerarlos meros "pasacamillas" puede quemar a mucha gente.
Comunicaciones interiores y exteriores. Claras deficiencias. En el caso del teléfono interior, se han visto claramente sus limitaciones. Muy mal funcionamiento en estrecheces. La única alternativa posible es el Nicolá. Todo lo demás serán meros parches temporales. La dependencia del cable telefónico o de estafetas puede suponer graves retrasos, problemas de planificación...No ha sido el caso de este rescate, pero tampoco debemos esperar a que ocurra algo grave para resaltar este aspecto. Es quizá una de las lecciones más claras de este rescate.
Necesidad de prácticas conjuntas: cierto desconocimiento entre grupos (comprensible e inevitable, pero se puede limitar).
Como resumen, podemos calificar el rescate de "éxito" (con las debidas reservas): se tardó en extraer al herido 29 horas desde el accidente, 26 desde el aviso. Teniendo en cuenta que se encontraba casi a 6 kilómetros de la boca por donde fue extraído, este horario superó incluso las expectativas más optimistas. Es innegable que esto se debió en parte al gran número de espeleólogos voluntarios que participaron. En un rescate ubicado temporalmente en un fin de semana normal, en el que participaran sólo espeleosocorristas de Cantabria, GREIM y Bomberos de Burgos, el horario hubiera sido algo superior.
47 Espeleólogos
25 GREIM
7 Bomberos de Burgos
2 Coordinadores: Alfredo Moreno y Jesús Olarra
4 Gestión socorro
1 Helicóptero Gobierno de Cantabria.
7 Protección Civil de Castro
4 Protección Civil de Colindres
2 Parque emergencias 112 Laredo
Director General de Servicios y Protección Civil del Gobierno Regional de Cantabria: Juan José Rodríguez.
Jefe del Servicio de Protección Civil del Gobierno Regional Cantabria: José Maria Obregón Cagigas
Agrupación Espeleológica Ramaliega (A.E.R.)
Algunas noticias aparecidas en la prensa:
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