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Boletín Cántabro de Espeleología

Anotaciones para un proyecto de uso turístico de la cueva de El Soplao (La Florida, Valdáliga)

Nº 13 1997 - Página 95-102

Jueves 15 de mayo de 2003, por Varios autores


Federación Cántabra de Espeleología [1]

INTRODUCCIÓN

El presente artículo refleja el contenido de un informe elaborado por la Federación Cántabra de Espeleología a solicitud del Consejero titular de Medio Ambiente del Consejo de Gobierno de Cantabria y presentado el 12 de Abril de 1996. Se han suprimido láminas que consideramos innecesarias dado el carácter de esta publicación, así como las referencias de situación por coordenadas de muchos de los puntos que el informe incluía, dejando en su lugar solamente la altura del punto.

La reciente noticia en la prensa de la propuesta de la Asamblea al Gobierno Regional para la declaración de este entorno subterráneo singular como Monumento Natural nos ha sugerido publicar estas notas y congratularnos en la Federación Cántabra de Espeleología, suponemos que también con el Speleo Club Cántabro -que finalmente ha visto cumplido el objetivo de proteger esta excepcional cavidad tras largos esfuerzos- y con la Consejería de Medio Ambiente, los Ayuntamientos afectados y todas las personas sensibles, por haber conseguido colectivamente aportar este tipo de medidas al patrimonio de Cantabria, con todo lo que de positivo tiene. Es la primera cavidad regional en vías de protección por su contenido natural; hasta la actualidad sólo habían sido defendidas con medidas legales las cuevas con Arte Rupestre y algunas otras con restos arqueológicos. Desde la junta directiva de la Federación Cántabra de Espeleología se tiene enfilado un programa que se encuentra a la espera de desarrollo adicional, para seguir esta línea con varias cavidades de la región, excepcionales por su contenido natural y cuyo patrimonio se encuentra en proceso de deterioro o en peligro de destrucción masiva. Creemos que este es un buen ejemplo a seguir por las entidades espeleológicas, tanto cántabras como de otras comunidades, en cuanto al tratamiento a dar a los elementos singulares del karst en el que se encuentren realizando estudios. A nuestro entender, este modelo de actuación, deberían ser el objetivo final deseable de los estudios subterráneos en los fenómenos con interés natural para garantizar su conservación y, en lo posible, disfrute no destructivo de su belleza e interés.

0. LA CUEVA DE EL SOPLAO. GENERALIDADES: HISTORIA, CONTENIDO E INTERÉS, SITUACIÓN Y PAISAJE.

Esta cavidad, conocida actualmente en algo más de catorce kilómetros y cuya exploración no se da aún por concluida, fue descubierta el siglo pasado al realizarse las labores de extracción de mineral de la Mina de La Florida, explotada por la Real Compañía Asturiana de Minas. Desde 1975 hasta la actualidad ha sido estudiada espeleológicamente por el Speleo Club Cántabro, que ha realizado la topografía de los tramos actualmente conocidos, identificado, valorado sus extraordinarias formaciones cristalinas y aportado su esfuerzo para la defensa de su contenido, muy expoliado, primero por los propios trabajos de la mina y por los mineros y posteriormente por los coleccionistas y mercaderes de cristales.

La cueva del Soplao es excepcional por sus variados y extensos paneles de excéntricas y cristales de calcita y aragonito. Ocupa, en lo que conocemos, primeros lugares a nivel mundial en este tipo de manifestaciones cristalinas. Otros fenómenos reconstructivos, entre los que pueden destacarse sus gours, pisolitas, suelos colgados, etc. son también dignos de mención. Su extensión y volumen, y su confluencia con los laboreos mineros antiguos, la convierten en un punto de gran interés y con características adecuadas para ser habilitada con destino a visitas controladas. [2]

El conjunto Cueva-Mina a que nos vamos a referir globalmente en lo que sigue se encuentra enmarcado con buena aproximación entre los meridianos UTM 384.000 y 389.000: y los paralelos UTM 4.794.000 y 4.796.000, ocupando una superficie en planta de unos 10 kilómetros cuadrados.

La cobertera vegetal y paisaje exterior es diverso, según los ámbitos, con laderas de bosque mixto caducifolio, monte bajo de reciente crecimiento, superficies desforestadas, zonas repobladas de pino y escasos reductos en los que aún se pueden apreciar restos del antiguo bosque con especies autóctonas relevantes (acebales, tejos...). Algunos parajes presentan las típicas escombreras de mina y construcciones ruinosas de los antiguos edificios mineros, principalmente el Alto de la Florida y la zona de Lacuerre. Estos antiguos restos arquitectónicos están totalmente en ruina y en muchos de ellos solo quedan de sus paredes los restos próximos al suelo. Sólo en la Plaza del Monte se conservan los que fueron edificios de transformación eléctrica y motores en un estado más aceptable de conservación. Su carácter moderno y la funcionalidad de su construcción les resta, sin embargo cualquier interés arquitectónico. Es de destacar también el desmantelamiento de las instalaciones utilizadas para el transporte y explotación del mineral en las áreas mineras visitadas (Minas de Lacuerre, La Isidra, La Florida y la Plaza del Monte). Ello deja limitada la posibilidad de recuperación de elementos interesantes, en concepto de arqueología industrial, a algunos útiles e instalaciones del interior de las labores de mina, al horno de tostar mineral existente en la Plaza del Monte y a pocos elementos más, incluyendo galerías acondicionadas de mina, trazados del ferrocarril minero. Ello nos ha inhibido de la posibilidad de sugerir la declaración de Bien de Interés Cultural [3] a todo el conjunto subterráneo...

La arquitectura rural, de uso ganadero, que se observa en el paisaje carece de otro interés que el que le da la peculiaridad constructiva local. Se conservan pocas cabañas bien mantenidas al uso antiguo. Sin embargo la rehabilitación reciente de cabañas en el vallejo de Lacuerre-La Florida da a este entorno un aire digno, resaltado por la limpieza de las fincas y el ganado tudanco que pasta en ellas. Todas las labores mineras de esta zona han sido valladas con alambre de espino para evitar el acceso del ganado y posibles accidentes.

I. ACCESOS AL SISTEMA

Comentaremos brevemente las conclusiones extraídas a partir de las salidas realizadas en marzo de 1996 respecto a las condiciones en que se encuentran las distintas entradas a la cavidad a través de las labores mineras. Se harán escuetas consideraciones acerca de su conveniencia o dificultades, facilidad de accesos exteriores hasta los puntos de entrada, características del terreno, etc., que entendemos condicionarán finalmente la elección definitiva del sector a visitar. Las coordenadas UTM manejadas en el presente informe han sido tomadas directamente en las salidas de campo realizadas a tal fin y deben preferirse a las encontradas en las publicaciones. Se han extraído utilizando la Hoja 57-1 del Mapa Topográfico Nacional 1:25000 (Puentenansa), 1ª Edición, 1982. Se han utilizado, para ajustar algunas de las coordenadas, hojas 1:5000 de la cartografía regional.

La Federación Cántabra de Espeleología no adopta preferencias en cuanto a la elección de accesos, al depender la elección entre las distintas opciones de los diferentes proyectos defendidos desde distintos ámbitos municipales, la existencia de preacuerdos para ideas previas, y otros condicionantes para el desarrollo de un proyecto de habilitación para las visitas, que no han de tener forzosamente una relación única con la optimización en la elección de la entrada, la relación tiempo de acceso/tiempo de visita y diferentes aspectos técnicos, entre los que procede un equilibrio a estudiar en el futuro, siempre en función de la viabilidad final del proyecto.

En el párrafo que sigue se muestran los accesos al sistema que se han considerado en las visitas, parece que entre ellos procedería la elección final de las entradas; la evaluación de dificultad de acceso a la cueva se refiere al gran público, toda vez que los espeleólogos, muchos coleccionistas de minerales, aventureros y otros colectivos específicos no encontrarían obstáculos dignos de mencionar para penetrar en el sistema por cualquiera de los puntos aludidos.

Bocas naturales de la cavidad:

Torca Ancha: 517 m.s.n.m.
Torca Juñoso (También Torca del Tejo): 475 m

Estas entradas se encuentran en la ladera oriental de la colina y dan acceso a la zona Este de la cavidad. Son entradas a descartar para el acceso al sistema, toda vez que necesitan instalaciones técnicas espeleológicas y no acceden a sectores visitables de la cavidad.

Bocas artificiales (accesos mineros):

Acceso de -15 ni Junto a la Mina la Isidra: 540 m
Desde el punto de vista de la facilidad de accesos (una vez acondicionado) sería la entrada más cómoda a la cueva, y la que establece mejor relación tiempo de accesos/tiempo de visita.

Se trata de un pozo de unos 15 m que da acceso a la cueva tras recorrer un túnel horizontal de aproximadamente 80 m. Al ser muy fácil su acondicionamiento mediante una escalera en hélice, vaciando un pasadizo lateral, también helicoidal, en las paredes del pozo, o realizando una rampa desde un punto alejado del pozo, se convierte en el acceso a considerar en primer lugar. Accede a galerías con concrecionamientos, amplitud y belleza. Utilizada como vía de entrada y salida convertiría la visita a la cueva de El Soplao en un cómodo paseo.

Complementariamente, como circuito alternativo, podría penetrarse desde la mina de Lacuerre (425 m) y, tras recorrer algo más de 500 metros de galería (la intercepta el impresionante pozo de Lacuerre (440 m); la entrada de la cueva se encuentra en las inmediaciones del transformador y se accedería a la Cueva del Soplao por sus galerías más occidentales; visitada la Galería de los Fantasmas se saldría al exterior por el mencionado pozo de 15 m, una vez habilitado.

La objeción que puede argumentarse al acceso del pozo de 15 m de La Isidra y a la Mina de Lacuerre es el alejamiento de cualquier servicio, la larga distancia del enclave hasta el lugar habitado más próximo, la dificultad de accesos de vehículos de turismo y autobuses. La habilitación de la actual carretera supondría una cuantiosa inversión (aproximadamente cuatro kilómetros desde el pueblo más próximo en el Ayuntamiento de Valdáliga; desde Celis, en cuyo municipio de Rionansa se encuentran estos accesos al sistema, la distancia es algo mayor).

La galería de más de mil metros de la Mina La Isidra (550 m), inmediata, unos 10 metros por encima del pozo de -15 m citado arriba como de fácil acceso, debe descartarse como acceso para el público. A través de dos bocas de mina alternativas se da acceso a un túnel de aproximadamente 1000 m de longitud hasta la cueva. Es un acceso demasiado largo y los recorridos a su final no han parecido los deseables, además de participar de las dificultades de accesos exteriores y la falta de disponibilidad de infraestructuras mínimas.

Accesos por la Rampa del Repetidor: Se encuentran hacia 660 m. Acceso en rampa de bloques con cierta inestabilidad, de unos 100 m de recorrido y gran pendiente. Por esta vía penetraron en reciente visita de reconocimiento, realizada el mes de marzo, el Alcalde de Valdáliga, la Jefa de Servicio de Patrimonio Cultural, etc.

La gran pendiente que debe salvarse por este acceso, esforzado incluso para espeleólogos prácticos en estas galerías, lo hacen poco recomendable para el público.

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Autor: © F.C.E.
Entrada de la mina La Isidra.

Mina de la Plaza del Monte: 450 m. Este acceso al sistema una vez restaurado -en estos momentos se encuentra obturado por materiales en la galería- tiene varias ventajas respecto a los ubicados en el municipio de Rionansa: Su emplazamiento a menor distancia del núcleo habitado más próximo (se acerca a los 1.5 kilómetros), ser el único acceso en el que se conservan restos industriales antiguos (interesante tostadero de mineral), conservar algún edificio que, aunque sin interés arquitectónico, puede ser restaurado a costes aceptables para su utilización inmediata. [4]

El obstáculo principal para elegir incondicionalmente este acceso como preferente reside en su inadecuada relación tiempo de accesos/tiempo de visita. La distancia que hemos estimado entre la Mina de la Plaza del Monte y la Cueva de El Soplao, a recorrer por una recta galería de mina, es de 550 m. Pensando en una entrada de más de medio kilómetro, una visita a la cavidad en un tramo de varios cientos de metros y un retorno de otro medio kilómetro, parece desproporcionado el tránsito por galería de mina (1.100 m) respecto al recorrido por la cavidad (menos de 500 m).

Este es el acceso preferente adoptado hasta el momento por los equipos promotores y más directamente intervinientes en el proyecto de rehabilitación de la Mina-Cueva de El Soplao (Speleo Club Cántabro, Ayuntamiento de Valdáliga, AZSA...)

Se han localizado sobre el terreno otros múltiples accesos al sistema a través de galerías verticales y horizontales, (algunos pozos y galerías de la Isidra, otras varias entradas en el entorno del Alto de La Florida, en la zona de Lacuerre, etc.). No se incluyen sus situaciones precisas ni características por su condición de entradas secundarias o lejanía respecto a las señaladas arriba o a los objetivos del proyecto de acondicionamiento y visita; no obstante debe hacerse hincapié en su existencia y en la posibilidad de acceder a través de ellas a la red principal de galerías consecuentemente a la Cueva de El Soplao, en tanto no sean clausuradas adecuadamente.

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Pequeña colonia de murciélagos.

II. INSTALACIONES EN LAS DISTINTAS ENTRADAS DE LA CAVIDAD.

Una vez se habilite la cueva para visitas es previsible que se lancen campañas publicitarias de gran alcance que difundan ampliamente el interés de las cristalizaciones de la cueva. Con ello se atraería a un colectivo de coleccionistas de minerales capaces, según la experiencia nos ha dado a conocer, de desplazarse a cualquier punto del planeta a recoger piezas excepcionales, muy valoradas en el mercado de los coleccionistas de minerales y cristales. La capacidad de destrucción puede ser muy elevada.

La Federación Cántabra de Espeleología recomienda cerrar, por diversos medios dependiendo de las características de los puntos, las vías alternativas de acceso a la cueva, una vez acondicionada la entrada principal. Con el doble objetivo de garantizar la conservación de los elementos geológicos de la Cueva del Soplao y evitar pérdidas de posibles visitantes incontrolados; se recomienda septar las galerías de mina con acceso a la cavidad y los pozos de la ruina que permitan acceder directamente. Cierres realizados en puntos interiores de las galerías maestras, próximos a la cueva natural, bloquearían con menos coste económico muchos de los accesos. Se recomiendan cierres con verja metálica resistente, provista de puerta que permita eventuales accesos; garantizarían el trasiego de aire y el intercambio biológico con el exterior para mantener las especies que han ido invadiendo la red (En la fotografía puede verse una pequeña colonia de quirópteros en una galería que se dirige a la Cueva del Soplao). Se propone el cierre mediante enrejado de hierro horizontal de algunos respiraderos verticales de mina, sobre todo los situados en zonas propuestas como itinerarios adicionales. Una escotilla con sistema de cerradura magnética o similar permitiría el acceso en caso de necesidad (exploraciones científicas, accidentes, etc.). En otros casos serían más eficaces y estéticos los cierres con mampostería, manteniendo el estilo de las labores constructivas de antiguas minas.

Refiriéndonos a la biología cavernícola existente en el interior de la cueva, hemos de comentar, tras plantear claramente el interés de su conservación, que, sin embargo, se trata de una biología moderna en buena parte de la cavidad (salvo el sector occidental) cuya invasión no parece remontarse más allá del siglo pasado, a favor de los materiales orgánicos introducidos por los trabajos de minería. En estos momentos, disminuida la aportación de materia orgánica, es de esperar que la dinámica biológica sea recesiva y tendente a su desaparición si no se aportan artificialmente nuevos recursos, no obstante se mantenga alguna aportación moderna a través de las múltiples bocas de mina, como sería el ejemplo de los restos de un corzo vistos en el interior. Por ello, con cierta precaución para no interceptar algunas colonias biológicas excepcionales que hayan podido asentarse modernamente, la habilitación no exigiría el tratamiento exquisito de otras cavidades con endemismos biológicos existentes en Cantabria.

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Corzo muerto en el interior.

III. GRUPOS DE VISITANTES, CONTROLES, NÚMERO DE PERSONAS, TIEMPOS DE VISITAS Y CONSERVACIÓN.

Atendiendo a criterios de conservación del patrimonio natural de la cavidad, seguridad de los visitantes y posibilidad de control, desde la Federación Cántabra de Espeleología se realizan las siguientes recomendaciones:

1. Se sugiere que los grupos de visitantes a la cavidad no sean numerosos, con un límite que no supere las veinte personas, recomendando un máximo de quince personas en cada grupo.

2. Los grupos deberán estar permanentemente acompañados por un guía cualificado (otro guía quedaría en el exterior para recibir a otros visitantes y, llegado el caso, auxiliar a los del interior ante cualquier eventualidad), con el fin (le:

 a) Proteger el patrimonio de la cavidad.
 b) Socorrer a los visitantes ante cualquier percance.
 c) Evitar pérdidas de visitantes, de consecuencias imprevisibles.

Desde la Federación Cántabra de Espeleología se recomienda asimismo que para la elección de los guías, si ello fuese posible, se tenga en cuenta, por el gran conocimiento de la cavidad y experiencia, a miembros del Speleo Club Cántabro, en primer término. El talante conservacionista de que han hecho gala dicho colectivo los avala adicionalmente.

3. Se recomiendan tiempos de visita interior que en total no superen los 45 minutos de duración, con el fin de no saturar a los visitantes, evitar posibles síntomas de claustrofobia, mantener una cierta fluidez en épocas de acumulación de visitantes, problemas de enfriamiento.

4. En caso de que los accesos elegidos impliquen recorridos de varios cientos de metros (casos de la Plaza del Monte o Lacuerre) o dificultosos (Rampa del Alto de La Florida) se recomienda la instalación de teléfono en la zona visitable y la implantación de un sistema de acceso rápido desde el exterior, un vehículo de tracción eléctrica, que sirva para resolver problemas, tanto de mantenimiento como de cualquier otro tipo en plazos prudentemente breves.

Como medida de seguridad adicional se recomienda la instalación de puntos de luz de emergencia adecuadamente situados, en las galerías de mina y en el trayecto de la cueva a recorrer por el público visitante.

5. Se sugiere delimitar zonas de cueva para visitar, excluyendo rígidamente enclaves específicos, como los suelos fósiles colgados que puedan colapsar, divertículos en que el calor humano pueda modificar las condiciones de cristalización, principalmente de los delicados cristales aciculares de aragonito y aquellas áreas en que el paso humano altere condiciones de deposición excepcionales (gours, pisolitas). En general, garantizar que las zonas vulnerables no sufran deterioro, restringiendo el acceso a las mismas a investigadores y de forma reglada mediante el trámite administrativo que en su momento se establezca.

6. Limpiar los suelos de formaciones estalactíticas, cristales y otros elementos, de forma que los visitantes vivan la visita cono una actividad intelectual y sensual, pero no se sientan tentados a recoger elementos patrimoniales de la cavidad. En cualquier caso, se recomienda que los elementos cristalográficos o estalactíticos desprendidos, existentes actualmente en la cueva, no se pongan en circulación económica (invitaría a su extracción posterior para el coleccionismo u otros usos). Tras utilizar los necesarios para la exposición didáctica que sobre Geología pueda realizarse en el exterior, se recomienda la ocultación en lugares inaccesibles de la cavidad de todos los restos adicionales. Asimismo debieran limpiarse algunas pintadas inoportunas de las paredes, entendiendo que, deban conservarse otras, como las marcas e indicativos mineros.

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Resto de instalaciones de arrastre en el centro de la mina.

IV. DECLARACIÓN COMO RESERVA NATURAL

A falta de un urgente desarrollo en Cantabria de la Ley de Espacios Naturales, enmarcado de momento en ésta Ley y con posibilidades de un desarrollo futuro, la Federación Cántabra de Espeleología propone la declaración del conjunto kárstico Lacuerre-La Florida y el conjunto minero de La Florida (tanto en lo que se refiere a sus elementos del karst interior como a su paisaje, íntimamente unidos a afectos legales para esta declaración) como espacio natural con categoría de Reserva Natural y calificativo de Geológica, en la que se incluiría como punto excepcional, con declaración previa propia de Monumento Natural, la Cueva del Soplao, en consideración a sus excepcionales paneles de cristalizaciones en calcita y aragonito, y otras formaciones litogenéticas y geológicas de las que en el presente informe se ofrece un simple repaso.

Como líneas arriba se ha comentado, aunque han sido vistos algunos elementos de interés industrial, no nos han parecido de suficiente relevancia como para promover una declaración de Bien de Interés Cultural como zona de Arqueología Industrial, posibilidad abierta inicialmente y sugerida desde algunos ámbitos. Los elementos observados se encontraban en un estado de desmantelamiento, ruina en caso de edificaciones mineras antiguas, que no les hace, a juicio de los miembros del equipo de redacción del presente Informe y a través de lo observado en las visitas mencionadas, merecedores de tal calificación. No obstante, expresamos no haber recorrido gran parte de las galerías de mina. Las medidas de protección al entorno que proporcionaría la declaración como paraje natural, y los acondicionamientos restauradores y respetuosos que se aconsejan en los acondicionamientos se consideran suficientes medidas de protección.

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Restos de instalaciones ruinosas.

V. INSTALACIONES EXTERIORES

Como elementos adicionales a los acondicionamientos para la visita se ha considerado factible proponer recorridos exteriores, en calidad de itinerarios didácticos, viéndose conveniente la recuperación biológica del exterior, un paisaje que a pesar de haber soportado una presión minera de más de un siglo consigue aún mantener una vegetación autóctona en alguno de sus puntos. El vallejo de Lacuerre y las ruinas mineras existentes por encima de la Mina Isidra serían algunos de los itinerarios recomendables, tras tomar las medidas adecuadas en evitación de accidentes y protección del medio natural. Paisajísticamente es un enclave excepcional.

Otros recorridos podrían estar en relación con el valle del Nansa.

Se observa de interés realizar una exposición permanente que podría albergar simultáneamente exposición monográfica sobre la Espeleología y la Cueva del Soplao, la Minería y la Espeleología en Cantabria y, más extensamente, en la zona minera de Valdáliga, sus aguas minerales y otras tradiciones y actividades relacionadas con el subsuelo. Serviría adicionalmente para disipar la espera de los grupos, dispuestos a entrar hasta la salida de otros visitantes que se encontrasen en el interior, creando una dinámica organizativa mucho más relajada y amena.

Elementos importantes de este museo podrían ser un laboratorio mineralógico antiguo (al igual que otros elementos a exponer, podría ser trasladado de otras explotaciones mineras similares en caso de no existir en las minas de referencia), antigua documentación minera, herramientas y sistemas de iluminación en las minas, grandes bloques de los diversos minerales de las minas locales. Para la asesoría en temas geológicos, mineros y cuestiones históricas relacionadas se sugiere la participación de José Bonifacio Sánchez Alonso, geólogo y destacado humanista, relacionado profesionalmente con la minería cántabra, en concreto con la empresa AZSA, explotadora de las minas de la Florida y con lo que de cultura tiene esta actividad económica, pudiendo decirse que es la persona que ha sabido convertir la minería en cultura en esta región.

En espacios interiores, de explotación minera, podrían instalarse elementos del trabajo en la mina (vagonetas, cabrestantes, herramienta diversa, una vez restaurados), junto a bloques con diversos minerales de suficiente tamaño y vistosidad.

Una planta, o edificio, podría destinarse a albergue para jóvenes y escolares, excursionistas, turistas y visitantes en general que deseasen pernoctar. Las instalaciones serían mínimas, con elementos básicos. Organizado adecuadamente y apoyado con posibles ingresos procedentes de las entradas, podría generar suficiente actividad como para rentabilizar económicamente los puestos de trabajo relacionados con las visitas al sistema.

En el exterior podría permitirse, con fines didácticos y similares, la extracción de minerales en algunas escombreras de las minas y la limitación en otros lugares cuyas características, peligro o excepcionalidad lo aconsejen, regulando estas actividades de forma que los destrozos sean mínimos y se garantice la conservación a largo plazo de los recursos.

VI. EDICIONES Y MATERIALES DIDÁCTICOS

Desde variados puntos de vista, una instalación como la sugerida sería completada con la posibilidad de disponer de diverso tipo de publicaciones y material para la didáctica. A modo de ejemplos:

Guía didáctica, interdisciplinar, sobre la exposición y los Itinerarios.

Monografía sobre la Cueva del Soplao.

Monografía sobre la geología y minería de la comarca.

Edición en CDROM, disquetes y similares soportes didácticos para entornos informáticos con textos e imágenes relacionadas con las cavidades y, su contenido patrimonial. La Federación Cántabra de Espeleología dispone de la tecnología y recursos humanos y documentales suficientes para materializar esta idea.

Además de los habituales trípticos, folletos divulgativos, etc.

Estas anotaciones y propuestas preliminares surgidas de la Federación Cántabra de Espeleología, ante la posibilidad de desarrollo de un proyecto para la declaración monumental y habilitación para las visitas de las Minas de la Florida-Cueva del Soplao (y las inmediatas de Lacuerre), deben considerarse corno una primera aportación en esta línea. En cualquier caso se podrán desarrollar en el futuro aspectos concretos del proyecto, que suponemos abierto y para el que esta Federación se encuentra el talante de plena colaboración.

BIBLIOGRAFÍA

SPELEO CLUB CANTABRO (1982) La Cueva de El Soplao. Boletín Cántabro de Espeleología N° 2. Federación Cántabra de espeleología. Santander.

SPELEO CLUB CANTABRO (1987) El Soplao. Una cueva única. 71 págs. Santander.

Santamaría, A. (1997) El Soplao, una cueva única. El Diario Montañés, Domingo 5 de Enero de 1997. Suplemento dominical, Pág. VI. Santander.

VV.AA. (1996). Informe sobre la Cueva del El Soplao y su acondicionamiento para visitas turísticas. (Destinado a la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria). Federación Cántabra de Espeleología. Santander.

P.-S.

Nota del webmaster: En la publicación original en papel había un error de imprenta, en el punto 6 del capítulo III, que se ha corregido aquí.

Notas

[1] En la elaboración del presente informe han participado Alfredo García Iriondo, Alberto José Puerta González, José Arrizabalaga, Miguel Ángel Pérez Portón, David Arrizabalaga Poveda, Eduardo González Cañas y Virgilio Fernández.

[2] Para ampliar conocimiento sobre el tema puede consultarse la publicación del Speleo Club Cántabro "El Soplao. Una cueva única". 71 págs. Santander. 1987.

[3] No obstante, hallándose actualmente en redacción la Ley del Patrimonio Histórico de Cantabria, que contempla la figura jurídica de Bien de Interés Local y de Bien Inventariado, se perfila la posibilidad futura de proteger algunos de los conjuntos arquitectónicos exteriores, como el horno y los conjuntos de ruinas mineras bajo alguna de estas figuras.

[4] Anotamos la existencia en su entorno de restos del voluminoso almacén de testigos procedentes de sondeos mineros, que sugerimos conservar ordenados y siglados para su futura utilización didáctica.

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