El Soplao, una cueva única
200 HORAS DE PERMANENCIA SUBTERRÁNEA
Llegamos a la entrada de la cueva SOPLAO, localizada en la Florida a las 0h 45’ del sábado 2 de Abril de 1.977. Nos encontramos en el lugar donde montaríamos el campamento a las 1h.15’.
Poco después de organizar el material y la comida, salimos a hacer unas mediciones de temperatura a diversas galerías.
Estábamos decididos a tomar notas sobre nuestro comportamiento a lo largo de la permanencia y por el momento era normal, o sea: César, con sus tesis y frases raras; Ángel, con sus saltos de entusiasmo; Iñigo, hablando sin que le entienda nadie. Cuando escribo esto, son las 4h.40’ del sábado 2 de Abril.
Nos levantamos a las 11h.30’ desayunamos y fuimos César y yo a recoger el termómetro de una de las galerías, marcando 10º. Más tarde fuimos a topografiar una galería en la que seguimos su exploración.
A las 16h.15’ empezamos a comer, tomando el té a las 17h. como los ingleses. Hecho esto nos dispusimos a explorar la galería del Teleférico. Siguiendo una de las galerías de mina, nos encontramos en una repisa rodeada de simas cuya anchura no pudimos calcular por falta de iluminación.
En el camino de vuelta nos paramos a beber en un gour de una manera no muy ortodoxa. De repente oímos un zumbido y todos nos hicimos asustados la misma pregunta: - ¿Qué es eso? - Un motor - respondió César. Pero Ángel con una expresión que pocas veces había visto en él, dijo: - Una sirena - Es una sirena - por lo que todos pensamos en la misma cosa: "Los petardos". Iñigo ya se iba hacia la salida sin pensar que de allí vendría la explosión...; César aguantaba a Iñigo; yo le daba fuego a Ángel... En unos segundos pasaron por mi mente una multitud de pensamientos, pero uno de ellos estaba sobre la llama de Ángel ¡Era ésta la que zumbaba, el motor, la sirena...! Todos respiramos aguantándonos el corazón que casi se nos había salido de su sitio. Esta pequeña anécdota ocurría a las 18h.45’.
Domingo 3 de Abril.
Hoy nos hemos levantado a las 12h.30’: A las 12h.50’ llegaron Juan Colina, José Hernandez y José L. Lobón diciendo que había que adelantar el reloj una hora.
Después de desayunar, fuimos los cuatro de la permanencia a la galería del Teleférico. Al final había una mina y nos dividimos en dos grupos. Iñigo y yo poco pudimos hacer, pues la nuestra era una galería activa y tenía maquinaria. Una hora después llegó Ángel diciendo que hacía falta ir a por material, pues César había subido por una colada y no podía bajar. Se puede decir que "volamos" hacia el campamento, donde cogimos una escala y cuerda. Cuado volvimos, esperamos a Ángel y nos dirigimos hacia donde estaba César. Comencé el ascenso por la colada portando una cuerda; poco después estábamos los dos abajo. César intentó subir otra colada pero era casi imposible sin pitones.
A continuación fuimos a jugarnos el pellejo a otra galería de bloques inestables; lo peor estuvo en la subida en la que provocamos varios aludes de piedras, una de las cuales estuvo a punto de llevarse a Ángel, mientras los demás veíamos como se iba quedando sin apoyo un enorme bloque. Afortunadamente todo quedo en un fenomenal susto.
Por fin llegamos al campamento y cenamos, o comimos. Los otros tres habían ido a sacar algunas diapositivas.
Ahora son las 22h. y César se ha puesto a estudiar física, (esto no es un buen síntoma). Las mediciones de temperatura siguen dando 10º. ¿Será porque el termómetro no tira?- Puede ser-. Desde aquí ya se oyen los tremendos ronquidos de la tienda de enfrente y César sigue dando la coña con su Física.
Lunes 4 de Abril
Es la 1h.20’ del lunes. Iñigo está dormido desde hace rato pero lo que es nosotros tres (César, Ángel y yo) no podemos pegar ojo. El tema de conversación ha sido muy variado: Charla sobre tiburones y demás peces de este tipo, comida de mariscos y pescados, espeleología, proyectos para este verano, titis, etc.
Tenemos bastante hambre, pues sólo hemos hecho una comida en todo el día, pero no salimos a por comida porque fuera hace mucho frío. Es curioso pero a cada cosa un poco graciosa que decimos nos reímos salvajemente.
Por fin nos hemos echado a los dedos quien sale a por comida y le ha tocado a César, igual que ayer.
Después de comer chocolate, nos conseguimos dormir hasta las 11h., hora en que nos levantamos. Al acabar el desayuno hicimos dos grupos: Uno fue a intentar cruzar el pasamanos, cosa que no consiguió y el otro, en el cual estábamos Juan, Iñigo y yo se dedicó a hacer fotografías de detalles en la galería del "Bozque". Hecho esto nos dirigimos a la galería de los "Dientes de cerdo" y más tarde a topografiarla.
Un dato curioso de la cueva hoy, es que a las 19h.45’ vimos por primera vez en lo que va de campamento, el cauce del río, habitualmente seco, baja con bastante caudal por la galería del Techo Bajo y unas filtraciones a modo de pequeñas cascadas en la Galería Gorda. César sigue con sus efusivas ganas de trabajar para no aburrirse. Por la mañana hemos oído barrenazos y las galerías se han llenado de humo.
Martes 5 de Abril
Nos hemos despertado a las 11h.30’, bueno Iñigo a las 12h. y con un salto que casi nos levanta la tienda. Después de desayunar fuimos a la Galería de la sirena y tras dar muchas vueltas al asunto, conseguimos llegar a las simas habiendo topografiado un total de 895m. A eso de las 18h.30’ estábamos comiendo una suculenta fabada en el campamento.
Después de comer fuimos todos, menos César y Ángel que estuvieron tomando apuntes y dibujos sobre excéntricas, a fotografiar la Galería Gorda.
Hoy hemos estado más en tensión que otras veces, sobre todo en las horas de la comida y protestamos por cosas que no tienen importancia. Ahora es la 1h.25’ del miércoles y estamos deseando que sean las 5h. para que llegue la marca de la 100 horas de permanencia.
Miércoles 6 de Abril
Ya hemos pasado la mitad de la permanencia y hemos acabado con más de la mitad de la comida. Hoy nos hemos levantado a eso de las 12h. y pasamos más de 2 horas hablando después de desayunar. Seguidamente fuimos a topografiar otras galerías y sacar más diapositivas.
Este día ha sido bastante normal y a penas ha ocurrido incidente alguno. Hemos extraído unos cristales octogonales que aún no sabemos de qué pueden ser. Por la escasez de comida antes mencionada, Juan y los dos Joses han decidido marcharse mañana. Ahora son las 12h. del jueves y ya están casi todos dormidos.
Jueves 7 de Abril
Hoy se han marchado nuestros compañeros a las 8h. por nuestro reloj. César y yo estuvimos despiertos un rato, pero cuando nos dormimos no nos despertamos hasta las 13h. la hora del desayuno ha sido a las 15h.30’.
Hemos notado, al menos en las primeras horas, la ausencia de nuestros compañeros; quizás el que más lo ha acusado ha sido César, que ha estado muy serio y apenas habla.
Acabamos de hacer limpieza del campamento y nos disponemos a comer dentro de un rato. Son las 16h.
Por fin comimos y nos fuimos a topografiar todos menos César, que le ha tocado hoy descansar. Eran las 18h. cuando salimos hacia la Galería del Puente. Después de topografiar unos 30m. hicimos un descenso de unos 7m. y seguimos avanzando. Pocos minutos después oímos a César que nos llamaba apresuradamente. El motivo de esta preocupación se centraba en el río, ya que había crecido de una manera inesperada. Tras discutir a que galería íbamos a ir, nos dirigimos a una cascada que manaba agua de una manera espeluznante. El cauce del río del campamento, que habitualmente está seco, llevaba un caudal muy considerable. En cosa de 3 minutos se había producido la mayor crecida observada por nosotros. La aparición del agua ha dado un nuevo aspecto a la cueva que nunca hubiéramos imaginado.
Ahora estamos en la tienda y acabamos de jugar a los dados; cuando nos disponemos a dormir estamos oyendo un ronroneo lejano que hace que estemos bastante preocupados. Iñigo está con unos nervios tremendos ante la inesperada crecida y nos ha confesado que si sigue subiendo, se va.
He notado el cansancio más que otros días y como yo, creo que alguno más. Se van notando que los días no pasan en balde y de las ganas de ver caras nuevas y comida casera nos trae por la "calle de la amargura". Sigue sonando el ronroneo y me está poniendo los nervios en tensión. Son las 12h.40’ y han pasado 2h1/2 desde que cenamos.
He ido a guardar el cuaderno e Iñigo me ha preguntado si he mirado como está el nivel del río; es una clara muestra de la gran obsesión que tiene respecto a la crecida. Mientras Ángel se divierte diciéndole que el río está aumentando su caudal.
Es la 1h. de la madrugada e Iñigo se ha levantado a mirar el nivel del agua alegando que si llega a la 3ª estalactita, empieza a hacer la mochila y si mañana sigue habiendo agua y no cambiamos el campamento, le dan tres duros a la permanencia. por fin Iñigo a vuelto a la tienda jurándole a Ángel que esta se la guarda.
Quisiera saber si ahora por fin podremos dormir.
Viernes 8 de Abril
Nos hemos levantado hoy a las 13h.30’ con un río que ya casi no se oía.
Anoche juraría que Migo iba a soñar con una crecida, pero no fue así, me había equivocado; ha soñado con un "maremoto". Acabamos de tomar té con leche y nos disponemos a engullir unos raviolis que tienen una pinta, Huyyy.
Después de la comida vamos a seguir la topografía que dejamos ayer; esperamos que el río no experimente crecida alguna. A Iñigo (al que se le están quemando los raviolis) le ha tocado hoy descansar.
En conjunto se notan unas ganas tremendas de que llegue el domingo y salir de la cueva. Son la 8h. del viernes 8, César esta demostrando un nuevo aspecto, el paternal, cuidando de que Ángel se coma unos asquerosos raviolis, quizás sea para que le toquen a él menos. Al acabar, César ha añadido: Ángel, "hoy me he vengado por lo del día del reloj".
Respecto a la comida, tenemos que racionar casi todo y el gas también escasea. Nuestro aspecto es de lo mas guarro y creo que si nos viera alguien que no nos conoce le causaríamos horror.
Ninguno de nosotros tiene ganas de topografiar pero, y aún no concibo porqué vamos a ir. Son las 16h. y estamos a punto de ponernos unos buzos sucios, fríos y calados.
Por fin nos decidimos y fuimos a hacer la topografía de lo que quedaba en la Galería del Puente. Después de subir la cascada, continuaba un poco la galería, comunicando al final nuevamente con la cascada. En total los metros topografiados han sido 81. En el camino de vuelta a Ángel se le ocurrió la "brillante idea" de hacer la Galería del Barro, pero como a Iñigo le habíamos dicho que mas tarde de las 23 horas no llegábamos, volví yo hacia las tiendas, mientras que Ángel y César se metían en la galería a las 21h.25’, después de haber discutido si merecía la pena. Yo llegue al campamento a las 21h.30’, encontrando a Iñigo, según él, meditando. Me cambié de arriba a bajo la ropa y entré en la tienda. A las 21h.45’ llegaron los otros dos tras abandonar la topografía debido al cansancio.
Para cenar se han hecho dos turnos, en el primero estaban César y Ángel preparándose una suculenta fabada; luego iremos Iñigo y yo; mas tarde contaré lo que cenamos. Son las 22h.30’ del viernes 8.
Sábado 9 de Abril
Como anuncié ayer, contaré en qué consistió la abundante cena: Tres mejillones, cuatro albóndigas, un poco de pan, otro poco de agua fría teñida de barro y tres onzas de un repelente sucedáneo de chocolate.
Pero vayamos al día de hoy, nos hemos levantado a las 11h.30’: Cuando estábamos haciendo el sabroso té con leche, ocurrió lo ya inesperado; Eduardo Torres venía con su padre y traían "comida". Esta consistía en una caja de galletas, dos paquetes de biscotes, una tarrina de margarina y cuatro tabletas de chocolate y un bote de "leche condensada".
Mientras los demás se preparaban para topografiar la Galería del Barro yo fui con los recién llegados a visitar un poco la cueva. Noté que cuando explicaba formaciones y rupturas al padre de Eduardo me faltaba aire y respiraba con dificultad. A la vuelta nos encontramos con los sacrificados de turno que iban a realizar la fangosa faena. Ya hacia la salida, Eduardo, perdió las gafas, para no variar con su costumbre de despiste, y yo por poco las piso.
Les acompañé hasta la chimenea de la mina y a las 14h. comenzaban a salir.
Me alegró lo que me dijeron de que mi familia había estado en Celis el viernes, porque así no estarán tan preocupados.
Ahora estoy solo y me pongo a recordar el estado en que se encuentran mis compañeros: Ángel desde ayer no está nada bien, pues tiene demasiado frío y casi no ha dormido en toda la noche. César esta algo mas decaído que otras veces, cosa que no me extraña, ya que ha estado en todas las topografías y cuando le toca descansar viene la crecida. Iñigo es el más jovial y bromista hasta hoy, quizá sea porque ayer no tuvo nada que hacer. De mí anotaré que he tenido estos últimos días o noches, o lo que sean, un dolor de cuello que me impedía doblar la cabeza hacia el lado derecho y ayer me dio un pequeño mareo topografiando.
Ahora son las 14h.40’ del sábado 9 y voy a recoger un poco el campamento, luego ya buscaré algo que hacer.
Después de ordenar un poco el campamento, he limpiado la linterna y los cristales que hallé el otro día. En estos momentos se esta produciendo una pequeña crecida que espero no tenga mayores consecuencias. Son las 16h. y me dispongo a leer un rato dentro de la tienda. A las 16h.15’ han vuelto César, Iñigo y Ángel sin acabar la topografía, ya que está muy alto el nivel del río.
Mientras César y Ángel comentan, Iñigo y yo echamos unas cuantas partidas a los dados y después nos pusimos a hacer crucigramas. Dentro de un rato saldremos a comer, aún no se que.
Acaban de dar las 23h.15’. Se puede decir que deambulamos por la cavidad, pensando, yo por lo menos, en lo que ha sido este largo campamento subterráneo que se preveía iba a ser tranquilo y sin peligros. Me cruza por la mente el susto pasado cuando el carburo de Ángel sonaba como la sirena; el alud de piedras ante el que nada podíamos hacer sino esperar; aquella inesperada crecida en la que Iñigo se puso nervioso,... En fin, este es el campamento tranquilo y sin sobresaltos que íbamos a tener. ahora ya sabemos que alcanzaremos nuestro objetivo, las 200 horas subterráneas, pero no ha sido fácil conseguirlo. La comida escaseaba, el cansancio se hacía sentir y el único carburo que nos queda lo están consumiendo dos carbureros.
Sólo faltan 9 horas para que se cumpla el tiempo previsto y ya casi siento nostalgia de esta cueva, que me ha enseñado mucho mas de lo que podía esperar; pero aseguraría que cada vez que lea esto, sólo tendré en la mente buenos momentos de esta inolvidable experiencia.
Domingo 10 de Abril
A las 8 de la mañana sonó el despertador de Iñigo. Recogimos el campamento, y después de desayunar, nos dirigimos hacia la salida. No tuvimos ningún problema con la luz, ya que el día estaba plomizo y húmedo.
Salimos a las 10h.30’ habiendo permanecido en la cueva 201h.45’. En la bajada nos cogió una pequeña nevada. Cerca de 1h. 30’ mas tarde estábamos en el pueblo, dirigiéndonos a casa de la abuela de Eduardo Torres para lavarnos. Una vez aseados tomamos un café en "Casa Meme" y nos encaminamos a "Casa Kiko", donde estuvimos hablando con Toñín el minero, sobre el SOPLAO.
Ahora nos disponemos a leer los diarios, cuando son las 13h.50’ hora oficial.
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